martes, 15 de septiembre de 2026

Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero

Lágrimas en la lluvia
Rosa Montero
Booket, ,2016
Sinopsis aquí.

Hay libros a los que volvemos porque nos fascinaron y queremos reencontrarnos con ellos. Y hay otros a los que volvemos porque, cuando tenemos delante una saga completa, pensamos: «Será mejor refrescar la memoria antes de continuar». Este ha sido un poco mi caso.

Ya conté en mi primera reseña que la ciencia ficción no es precisamente mi género. Aun así, recuerdo que Lágrimas en la lluvia, con sus luces y sus sombras, me gustó. Como ahora tengo los cuatro libros que forman la serie, decidí releer el primero antes de continuar. Y, curiosamente, lo he disfrutado más esta vez. Quizás porque ya sabía a qué me enfrentaba y porque, al conocer de antemano las reglas de este mundo, he podido centrarme más en la historia.

Uno de los grandes aciertos de Rosa Montero es precisamente el lugar donde decide situarla: Madrid. En una novela de ciencia ficción es habitual viajar a ciudades imaginarias o a grandes urbes que nos resultan lejanas. Aquí, en cambio, nos encontramos con un Madrid del año 2109 que, por mucho que haya cambiado, seguimos reconociendo. Y eso hace que ese futuro resulte mucho más cercano. Podemos imaginar sus calles, sus edificios, sus problemas... y quizá por eso también resulta más inquietante.

Pero si hay algo que sostiene la novela para mí es Bruna Husky.

Bruna es una replicante, creada para combatir y condenada a vivir con una fecha de caducidad desde el mismo momento de su nacimiento. Solo tiene diez años de vida. Y mientras seguimos su historia, esa cuenta atrás está siempre presente. El tiempo que se acaba, la fugacidad de la vida y la muerte se convierten así en una especie de sombra que acompaña constantemente a la protagonista.

Y es curioso que un personaje artificial pueda resultar tan humano.

Porque Bruna siente, recuerda, sufre, se rebela, tiene miedo a morir. Y, sobre todo, tiene recuerdos. Aunque en su caso sean recuerdos implantados, son precisamente esos recuerdos los que construyen su identidad, los que hacen que sea quien es. Y ahí aparece una de las preguntas que más me ha hecho pensar la novela: ¿Qué somos sin nuestra memoria?

Quizás por eso resulta tan fácil empatizar con Bruna y cogerle cariño. Y quizás por eso también angustia tanto verla avanzar hacia ese inevitable final.

La trama de investigación funciona bien y consigue combinar el componente de novela negra con el de ciencia ficción, aunque en algunos momentos he vuelto a tener la sensación de que determinadas situaciones están un poco forzadas y terminan rompiendo ligeramente el ritmo.

Y después está ese futuro que, en realidad, no parece tan futuro. Estamos en 2109, pero seguimos teniendo los mismos problemas. Desigualdad social, discriminación, luchas por el poder, manipulación y control de los medios de comunicación... Cambian la tecnología, las ciudades y la forma de vivir, pero nosotros seguimos tropezando con las mismas piedras. 

No aprendemos. O quizá no queremos aprender.

Y ahí es donde la novela deja de ser solamente una historia de replicantes, detectives y conspiraciones para convertirse también en una reflexión sobre nuestra propia sociedad.

No diría que Lágrimas en la lluvia haya conseguido convertir la ciencia ficción en mi género favorito.  Pero sí que esta segunda lectura me ha permitido disfrutar más de una novela que ya sabía que tenía sus defectos y que, aun así, tiene suficientes aciertos para que quiera seguir acompañando a Bruna Husky.

jueves, 10 de septiembre de 2026

El club de las indomables de Kathryn Stockett

El club de las indomables

Kathryn Stockett

Traducción por Claudia Conde Fisas

Planeta, 2026

Sinopsis aquí.


Tengo sentimientos encontrados respecto a El club de las indomables. Al principio me estaba gustando mucho. La ambientación es perfecta y resulta muy fácil trasladarnos a esa época y ese lugar. El ritmo funciona muy bien desde el principio y la autora hace un buen trabajo dando vida a todos y cada uno de los personajes, fundamentalmente mujeres,  que aparecen en esta novela, pero sin duda, mi favorito es  Meg, seguido muy cerca por Birdie, los dos personajes más creíbles de toda la novela. Sí es cierto que los personajes masculinos sí que están más desdibujados. Se limitan a cumplir con el papel que les ha tocado adoptar en esta novela. 

Una de las cosas que más me ha gustado es cómo la historia muestra la relación entre estas mujeres y la forma en que se apoyan unas a otras para salir adelante, a pesar de las circunstancias que les ha tocado vivir. Pero también la autora encuentra el momento para hablar y denunciar muchos de los problemas de estos años:  el racismo, la discriminación, la homosexualidad,  la desigualdad social... Todo ello está integrado en la historia de una manera que, al menos durante buena parte de la novela, me resultó muy natural.

Sin embargo, cuando llegué más o menos a la mitad de la novela, la historia tomó un rumbo que no esperaba y que, para mí, supuso un cambio bastante importante. No voy a contar qué ocurre porque sería hacer spoiler, pero lo que pasó me resultó poco creíble y me sacó un poco de la historia. Hasta ese momento todo me había parecido bastante coherente y cercano, así que me costó encajar ese cambio. Aun así, la historia siguió manteniéndome enganchada, porque quería saber cómo terminaba, sobre todo qué iba a pasar con Meg, por la que he sufrido muchísimo a lo largo de la novela.

En resumen, he disfrutado de la lectura, pese a ese pero que señalo. Está muy bien escrita y la autora demuestra, una vez más, que sabe muy bien perfilar personajes, recrear épocas y contar historias.

lunes, 7 de septiembre de 2026

El traje del muerto de Joe Hill

El traje del muerto

Joe Hill

Traducido por  Julio A. Sierra

Nocturna Ediciones, 2025

Sinopsis aquí.

Hay libros que recordamos con cariño aunque hayan pasado muchos años desde que los leímos. El traje del muerto, de Joe Hill, es uno de ellos. Lo leí hace años y me gustó mucho, así que cuando surgió la oportunidad de volver a él gracias a la iniciativa de Anabel Samani, #lecturasjuntoalfuego, no dudé en apuntarme a la relectura.

Curiosamente, a pesar de que esta novela me gustó en su momento, todavía no he leído ninguna otra obra del autor. Quizá esta relectura sea el empujón que necesitaba.

La novela tiene un comienzo magnífico y, sobre todo, muy aterrador. Joe Hill consigue crear desde las primeras páginas una atmósfera inquietante y hacer que la presencia del fantasma resulte realmente perturbadora. Sin embargo, a medida que avanzamos y nos acostumbramos a sus apariciones, estas dejan de producir el mismo efecto. El miedo cambia.

Y ahí es donde la historia empieza a resultar más interesante.

Porque poco a poco vamos conociendo la vida de sus protagonistas y descubrimos que han tenido una existencia muy dura, marcada especialmente por el maltrato sufrido durante su infancia. Jude Coyne, el protagonista, es además un personaje egoísta, que ha cometido numerosos actos sin detenerse a pensar en sus consecuencias ni en el daño que podía causar a los demás. Como señala Anabel en su reseña, son personajes rotos, complejos, difíciles de clasificar como buenos o malos. Los vamos conociendo poco a poco, descubriendo sus heridas y todo aquello que los ha llevado a ser quienes son.

Y, sin embargo, hay algo curioso: sufrimos por ellos, pero no conseguimos empatizar del todo con ellos. Tampoco llegamos a cogerles demasiado cariño. Quizá precisamente porque son personajes tan dañados y llenos de contradicciones. 

Pero ese distanciamiento no impide que sigamos leyendo con auténtica avidez. Joe Hill sabe imprimir a la historia mucho ritmo y mucha tensión, haciendo que las páginas vuelen y que lleguemos al final temiendo por la vida de todos.

Y aquí tengo que hacer una mención especial a los protagonistas caninos. El papel que Joe Hill les da dentro de la historia me ha gustado muchísimo, especialmente esa función protectora que adquieren frente a lo sobrenatural. Se sufre mucho por ellos y es imposible no acabar cogiéndoles cariño.

El traje del muerto no es una novela perfecta, al menos para mí, pero sí es una novela tremendamente adictiva. Una historia que engancha, que mantiene la tensión y que consigue que quieras seguir leyendo para saber qué va a ocurrir.

Y quizá lo más interesante de esta relectura haya sido comprobar que, aunque el fantasma ya no me haya producido el mismo terror que la primera vez, hay otro tipo de miedo que sigue siendo mucho más difícil de olvidar: el que nace del daño que puede llegar a hacerse a una persona durante toda una vida.

Y ese, me asusta mucho más.