martes, 8 de junio de 2021

El paseo de los canadienses de Amelia Noguera

 

El paseo de los canadienses

Amelia Noguera

Editorial Berenice, 2019

Desde el exilio, Azucena, ya anciana, narra cómo ella y Martina, la nieta de la rica propietaria de una fábrica de naranjas, se convirtieron en amigas inseparables en la llamada “carretera de la muerte”. El general franquista Queipo de Llano se disponía a tomar Málaga y, sin armas ni apoyo del gobierno, los milicianos republicanos desertaron. Miles de mujeres, niños y ancianos emprendieron entonces una huida desesperada hacia Almería por la carretera que bordeaba el mar: el hoy conocido como Paseo de los Canadienses. 

Junto al emotivo y hermoso relato de amistad, un nutrido elenco de personajes, reales en su mayoría, completan el riquísimo entramado histórico: un piloto italiano que ametralló a quienes “corrían”; el escritor y filósofo Arthur Koestler, condenado a muerte por Queipo; el periodista canadiense que acompañó al médico Norman Bethune en el auxilio de los refugiados; una enfermera del Socorro Rojo Internacional que los atendió en Almería... Sus diferentes puntos de vista brindan al lector el caleidoscopio veraz y desgarrador de quienes vivieron aquella masacre. Esta memorable novela de Amelia Noguera nos sumerge en un episodio lastimosamente olvidado de nuestra Guerra Civil y presta voz a sus víctimas, unas y otras.

Una lectura dura. Durísima. De las que llevo ya varios días dándole vueltas a la cabeza porque no sé cómo escribir esta reseña. Amelia Noguera da a conocer en esta novela un trágico suceso que tuvo lugar durante la Guerra Civil. Un suceso que, tengo que reconocer, desconocía por completo. La matanza indiscriminada de civiles que lo único que hacían era huir de su ciudad, porque las tropas de Franco estaban ya cerca y no contaban con defensa alguna. Y hablo de civiles, no de soldados. Mujeres, niños, ancianos… Gente absolutamente indefensa sin armas en las manos, que vieron como el peligro llegaba tanto por cielo, por tierra y por mar.

Entre esa gente se encuentran Fernanda e Isabel junto a sus respectivas hijas, Martina y Azucena. Fernanda huía por salvar su vida y la de su hija. Porque ella estaba del lado de los rojos. Isabel, aun siendo rica, se vio obligada a huir por haber cometido un delito. No pensaba en ningún momento que iba a vivir una tragedia tan grande. Fernanda e Isabel habían sido amigas en la infancia pero algo pasó entre ellas que puso fin a su amistad. Y ni siquiera la amistad que empieza a surgir entre sus hijas va a hacer  que la suya vuelva a surgir. Ni siquiera la ayuda que le presta Fernanda a Martina e Isabel a Azucena cuando a causa de los continuos bombardeos, madres e hijas se separen.

La historia nos la cuenta Azucena, ya anciana. Nos lo contará todo en primera persona. Pero también nos encontramos con testimonios de otros personajes que tuvieran la desgracia de vivir ese horror. Personajes de uno y otro bando que lo cuentan todo tal y como lo  vivieron. Y como lo sintieron. Y entiendes... Pero no entiendes. Puedes entender que eres un soldado, que tienes que cumplir órdenes. Que si no las cumples hay consecuencias… Pero, ¿y esa sangre fía para disparar a gente inocente? ¿Tanto nos cambia la guerra para llegar a cometer actos tan crueles?

Y no os cuento más. Sólo deciros que El paseo de los canadienses es una gran novela. Una novela con escenas sobrecogedoras, que te dejan con un nudo en la garganta. Una novela escrita con sencillez y elegancia al mismo tiempo. Porque Amelia Noguera es una gran contadora de historias. Y ha aprovechado esta ocasión para contarnos un suceso de la historia de nuestro país, que ha permanecido en el olvido muchos años. Y no hay que olvidar. Porque si olvidamos, está el peligro de volver a repetir los mismos actos.

lunes, 7 de junio de 2021

Estos días leo... #178

Se me van los días y últimamente me cunde poquito para leer. No tengo la cabeza muy centrada. Así que sigo con Némirovsky. Llevo poquito pero lo poquito me está gustando mucho. A ver si consigo darle un buen empujón esta semana. Y empiezo con #SoyYincanera la lectura de La última paloma


Finalizada la Primera Guerra Mundial, Bernard Jacquelain regresa de las trincheras con una medalla, pero desilusionado ante la falta de perspectivas. Tras los horrores presenciados en el frente, lucha por hacerse un hueco en el mundillo de los negocios turbios que campan a sus anchas en París. ¿Qué puede atraer a la bella y sensata Thérèse del rebelde y un tanto desvergonzado Bernard? A pesar de los desengaños y sufrimientos que puede acarrearle esa relación, Thérèse lo quiere y confía en que la fuerza del amor acabe por imponerse. Durante diez años, gracias al dinero fácil, ambos disfrutan de los mediocres placeres de la vida burguesa, pero cuando los tambores de guerra vuelven a sonar con fuerza y el futuro se torna incierto, todo empieza a desmoronarse.



 

 

 

Frente a la base naval de Rota, tras el cordón policial que acordona la brutal escena, un grupo de vecinos clama que se haga justicia: el cuerpo de la joven Diana Buffet yace salvajemente mutilado y con unas enormes alas cosidas a su espalda.

Ni las cámaras ni el helicóptero de vigilancia de la base han captado una sola imagen que pueda servir a la investigación; algo incomprensible.

La sargento Patria Santiago sabe que el asesino va a volver a matar, pero nadie la cree, ni siquiera el cabo Sacha Santos -a quien le gustaría ser algo más que su compañero-, porque al igual que piensa el resto de Rota, Patria ha convivido con el dolor demasiado tiempo como para ser de fiar.

Una sola pista, la investigación que Diana estaba haciendo sobre la base, y su relación con la desaparición de una joven hace sesenta años, cuando los americanos llegaron a Rota, parecen ser los únicos hilos de los que tirar.

Y vosotr@s, ¿qué estáis leyendo?

 

martes, 1 de junio de 2021

Repasando mayo

Este mes ha ganado por goleada la novela negra. Y todas han sido grandes lecturas. Y la única novela que no encuadro en este género, El paseo de los canadienses de Amelia Noguera, la he disfrutado (y sufrido) mucho también. 

  1. El gran rojo de Benito Olmo
  2. El paseo de los canadienses de Amelia Noguera
  3. Incluso la muerte miente de Julio César Cano 
  4. El inocente de Michael Connelly
  5. Pastores del mal de Félix García Hernán
  6. La madre de todas las ciencias de Cristina Grela 



En series solo he visto Falcon y El Soldado de Invierno. Sí, estoy últimamente que no paro con los superhéroes. Se me apetecen cositas sencillas y frescas, que no me den muchos quebraderos de cabeza ni me pongan muy triste. 

Pero hoy os dejo con una canción que me deja siempre con un nudito en la garganta cada vez que la escucho. De las que me dejan la piel de gallina. Está ahí en la barra lateral del blog, pero la dejo por aquí también. ¡Me gusta tanto!


Y vuestro mes, ¿qué tal ha ido?




lunes, 31 de mayo de 2021

Estos días leo... #177

Sigo con Las rosas olvidadas, que me está gustando, aunque vaya lentita con ella. Y he empezado también Los fuegos del otoño, de Irène Némirovsky, que me apetecía mucho volver a leer algo de esta magnífica autora.


Finalizada la Primera Guerra Mundial, Bernard Jacquelain regresa de las trincheras con una medalla, pero desilusionado ante la falta de perspectivas. Tras los horrores presenciados en el frente, lucha por hacerse un hueco en el mundillo de los negocios turbios que campan a sus anchas en París. ¿Qué puede atraer a la bella y sensata Thérèse del rebelde y un tanto desvergonzado Bernard? A pesar de los desengaños y sufrimientos que puede acarrearle esa relación, Thérèse lo quiere y confía en que la fuerza del amor acabe por imponerse. Durante diez años, gracias al dinero fácil, ambos disfrutan de los mediocres placeres de la vida burguesa, pero cuando los tambores de guerra vuelven a sonar con fuerza y el futuro se torna incierto, todo empieza a desmoronarse.





En 1914, Eliza Ferriday, una socialité de Nueva York, viaja a San Petersburgo junto a su amiga Sofya, una prima de los Romanov, la dinastía que controla el destino de Rusia. Cuando Austria le declara la guerra a Serbia y empieza el declive de la dinastía imperial rusa, Eliza consigue regresar a su hogar, mientras que Sofya y su familia huyen de la violencia que se ha adueñado de las calles y se instalan en el campo. Como necesitan ayuda para las tareas de la casa, contratan a una joven criada, Varinka, sin ser conscientes del peligro que representa. Tras la llegada a Estados Unidos de ciudadanos rusos que huyen de la Revolución bolchevique, Eliza hace lo que puede para ayudarlos, y, al dejar de recibir cartas de su amiga Sofya, empieza a temerse lo peor.
 
Y vosotr@s, ¿qué estáis leyendo?

 

jueves, 27 de mayo de 2021

Incluso la muerte miente de Julio César Cano

Incluso la muerte miente

Julio César Cano

Maeva, 2021

 El reencuentro en Castellón de tres amigos que fueron juntos al colegio propiciará que asomen fantasmas que creían sepultados para siempre y secretos que jamás deberían desvelarse.Ana es tanatoesteticista, «maquilladora de muertos», tal como  prefiere denominar su profesión; Rubén vive de rentas, pero ha arruinado su existencia por culpa de los vicios; y Álex ha vuelto de Santiago de Compostela para, supuestamente, poner en marcha un proyecto teatral.  Cuando  hallan  el  cadáver  de  un  hombre  en  una  discoteca  del centro de la ciudad, que han incendiado para borrar las huellas del crimen, se disparan todas las alarmas de la policía. Por otro lado, todos en el equipo del comisario Romerales están muy preocupados por la extraña ausencia del inspector Monfort, que lleva demasiado tiempo sin dar señales de vida.

Incluso la muerte miente ha sido mi estreno con el autor y pueda asegurar que no va a ser la última novela que voy a leer, porque la he disfrutado mucho desde la primera página hasta la última.

La novela está contada con mucho ritmo. La acción no decae en ningún momento y el autor poco a poco nos va dando pistas sobre quién puede ser el posible o posibles asesinos. Y de vez en cuando nos sorprende con unos giros inesperados que hacen que volvamos a cambiar de opinión sobre la identidad del asesino. Identidad que sólo descubriremos al final.

En esta novela van a tener mucho protagonismo esos tres amigos que se reencuentran después de muchos años. Tres amigos sobre los que vamos a sospechar a lo largo de toda la novela. Tres amigos que esconden muchos secretos de la infancia, secretos que han condicionado toda su vida. Secretos que quieren que sigan así, secretos. Cada personaje va a tener un gran protagonismo en la novela y están descritos con mucho mimo, con mucho esmero.

Me ha encantado también conocer al inspector Monfort. Aunque no he leído las novelas anteriores , no me ha hecho falta para que este personaje me conquiste por completo, por su forma de ser, de actuar, de investigar. También me ha gustado mucho conocer a la subinspectora Silvia Redó y al policía gaditano Robert, quienes tienen una relación bastante especial. Además, Robert le da un toque de humor a la novela que esta agradece mucho. Además, uno de los grandes aciertos de la novela es que no le hace falta excesivas descripciones para que conozcamos bien a todos y  a cada uno de los protagonistas, lo que hace que el ritmo de la novela no decaiga en ningún momento.

Y me ha gustado también el paseo que Julio César Cano nos hace dar por Castellón, la otra gran protagonista de la novela. Por sus calles, por sus bares, por su teatro… Y con igual maestría nos lleva en algunos capítulos a Santiago de Compostela.

Y como siempre que disfruto mucho de una novela, siento que me quedo corta con esta reseña. Y es que he estado enganchada a esta historia de principio a fin. El autor poco a poco ha ido dándonos las piezas de este puzzle reservándose la última hasta el final, regalándonos así una historia perfectamente rematada a la que no le sobra ni le falta nada. Eso sí, el final me ha dejado con un nudo en la garganta… Una novela absolutamente recomendable.