J. R. R. Tolkien
Traducido por Manuel Figueroa
Minotauro, 2001
Smaug parecía profundamente dormido cuando Bilbo espió una vez más desde la entrada. ¡Pero fingía! ¡Estaba vigilando la entrada del túnel!... Sacado de su cómodo agujero-hobbit por Gandalf y una banda de enanos, Bilbo se encuentra de pronto en medio de una conspiración que pretende apoderarse del tesoro de Smaug el Magnífico, un enorme y peligroso dragón...
Uno de sus grandes aciertos son sus protagonistas, tan diferentes hasta ese momento de los héroes típicos de este tipo de aventuras. Aquí, el gran protagonista es Bilbo Bolsón, un hobbit que para nada se considera un héroe. No tiene ninguno de los atributos que se presume que puede tener un héroe. No se considera valiente, no sabe luchar, nunca ha salido de la Comarca. No tiene el más mínimo deseo de aventura, ni de conocer mundo... O al menos eso es lo que él cree. Porque con estas aventuras, Bilbo va a conocerse mejor a sí mismo. Es una persona sencilla, humilde, que se conforma con poco. No es egoísta, no se siente tentado por las riquezas. Es feliz con lo que la vida de por sí le ofrece. No ambiciona más. La amistad para él tiene un valor incalculable. Así que, ¿será capaz de luchar cuando sus amigos le necesiten? Creo que la respuesta, con lo famosa que es esta novela, todo el mundo la conocemos. Y aún así, si no la habéis leído, os recomiendo hacerlo.
"Si muchos de nosotros dieran más valor a la comida, la alegría y las canciones que al oro atesorado, este sería un mundo más feliz."
