viernes, 19 de diciembre de 2014

El hilo de la costurera de Dagmar Trodler

El hilo de la costurera
Dagmar Trodler
Traducción: Ana Guelbenzu
Ediciones B, 2014

Londres, inicios del siglo XIX. La joven Penelope se gana la vida haciendo encajes de bolillos, bordando y cosiendo. Tiene un talento innato para la moda, pero un hecho inesperado hará que su vida de un giro sorprendente y sea desterrada junto con su madre a Nueva Gales del Sur, en Australia.
Allí conocerá a Bernhard Kreuz, un médico alemán, y pronto se dará cuenta de que este siente por ella algo más que mera simpatía. La joven costurera, sin embargo, no puede olvidar el terrible hecho que vivió en el barco durante el viaje hacia el continente australiano, ni el aterrador incidente que tuvo lugar justo a su llegada, en el puerto de Sídney... Penelope no tendrá más opción que enfrentarse con su pasado.
No ha sido para nada lo que me esperaba esta novela. Y es que no nos encontramos con la novela landscape típica. No basa la historia ni en el romanticismo ni en  las descripciones detalladas del entorno en el que se desarrolla la historia. Más bien la autora pone todo su empeño en describirnos con minuciosidad la terrible situación por la que los presos británicos pasaban cuando llegaban a Australia para cumplir sus condenas. Y siendo una mujer la protagonista de esta historia, hace hincapié sobre todo en las miserables condiciones en que éstas vivían. 

Pero no toda la novela se desarrolla en estas tierras. Al principio nos describe la autora muy bien cómo es la vida en el Londres de principios del siglo XIX. Una vida durísima para la clase obrera, obligada a trabajar hasta la extenuación, en situaciones insoportables. Una vida miserable, triste, llena de amargura. Una vida que conducía a muchos a la delincuencia para poder seguir viviendo. Aunque en muchas ocasiones, no había correspondencia entre el delito y la condena impuesta. Por cosas nimias podían condenarte a la horca o al destierro. Esta es la vida que conocerá Penelope, la principal protagonista de esta novela. Con tan solo catorce años ya tendrá que ganarse la vida trabajando horas y horas como encajera, en pésimas condiciones. Hasta que consigue un trabajo mejor en una buena casa. Pero poco durará su alegría. No tomará una decisión acertada y se verá condenada a muerte junto a su madre. Ambas serán indultadas siendo obligadas a cumplir catorce años de condena en tierras australianas.

Tampoco se corta la autora  a la hora de describir las miserables condiciones del transporte en barco. El viaje se realiza en las peores condiciones posibles e inimaginables. Y aquí Dagmar Trodler se luce. Es increíble cómo logra hacernos sentir ese agobio, ese malestar... Sentir la gente encima tuya, los malos olores, la mala higiene... Lo pasamos muy mal durante este viaje. Y además no tendrá un final feliz, sobre todo para nuestro protagonista, que sufrirá una gran pérdida, que le afectará ya para siempre.

La vida en Australia no será mucho mejor. La desdicha acompañará en todo momento a Penelope. La suerte no está de su lado. Y tras una situación mala vendrá otra igual o peor. Parece que nunca va a encontrar un poco de luz en su camino...  Quizás por esta razón me ha costado empatizar con este personaje. Demasiada desgracias, una tras otra, sin descanso, sin un pequeño respiro.  O quizás también porque el uso del narrador en tercera persona me haya hecho ver la historia como mera espectadora y no he logrado implicarme en ella. No lo puedo decir exactamente. Pero es lo que me ha ocurrido.

Y a pesar de este pero, he disfrutado con la lectura de esta novela. Me ha hecho conocer unos hechos de los que sabía muy poco. Y la prosa de la autora es sencilla y ligera, fácil de seguir. Sabe contar con muy bien ritmo la historia, que tiene un buen principio, que capta toda nuestra atención; un nudo, bien planteado y  desarrollado, que sigue manteniendo nuestro interés; y un desenlace bien resuelto. Muy recomendable si os gusta el landscape.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

La prima Phillis de Elizabeth Gaskell

La prima Phillis
Elizabeth Gaskell
Traducción: Marta Salís,
Editorial Alba,  2009

A los diecisiete años, Paul Manning llega a la pequeña población de Eltham como ayudante del ingeniero del ferrocarril. La vida pausada que allí descubre, regida por el calendario de las labores del campo, y el conocimiento de su prima Phillis, una muchacha que le aventaja en altura, cultura y sensibilidad, le iniciarán en un nuevo mundo en el que se adentra con respeto y fascinación.



La prima Phillis es una novela que se caracteriza por su brevedad y por su sencillez. Pese a ser una novela en la que no prima la acción, leerla ha sido todo un placer. Ha sido muy fácil disfrutar de sus exquisitas descripciones que nos hacen ver completamente el escenario en el que se desarrolla la novela. 

También es muy fácil imaginarnos a sus personajes. Paul es el principal protagonista. Él es el narrador de la historia. Y me ha sorprendido lo bien que ha sabido adoptar la autora una voz masculina.  Y conocemos todos sus pensamientos, todas sus dudas, todas sus emociones... Es un personaje al que vemos crecer delante de nuestros ojos. Al igual que a su prima Philis, quien podrá aventajarle en edad, en cultura y sensibilidad. Pero aún no ha vivido. Siempre ha estado bajo la tutela de sus padres, siempre ha estado en su casa. Así que cuando nuevos personajes aparecen en ella, su mundo da un brusco giro. Y nuevos sentimientos nacerán en ella, no hacia Paul, sino hacia su jefe, el señor Holdsworth. Para cuando termine la novela, la prima Phillis habrá crecido, habrá aprendido, habrá madurado. 

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2014/11/diciembre-mes-de-la-novela-clasica.html
Me ha gustado mucho esta primera incursión en la obra de Elizabeth Gaskell. No me he encontrado con un libro que no haya podido soltar, pero sí he disfrutado mucho con su prosa, bellísima. Es una historia para degustar serena y tranquilamente.  Así que creo que no tardaré mucho en hacerme con una de sus grandes novelas.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Leemos el Quijote... Capítulos XLIX

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2013/12/en-2014-leemos-el-quijote.html


Sigue Sancho queriendo convencer a don Quijote de que no está encantado. Pero éste se resiste:
Verdad dices, Sancho -respondió don Quijote-, pero ya te he dicho que hay muchas maneras de encantamentos, y podría ser que con el tiempo se hubiesen mudado de unos en otros, y que agora se use que los encantados hagan todo lo que yo hago, aunque antes no lo hacían. De manera que contra el uso de los tiempos no hay que argüir ni de qué hacer consecuencias. Yo sé y tengo para mí que voy encantado, y esto me basta para la seguridad de mi conciencia; que la formaría muy grande si yo pensase que no estaba encantado y me dejase estar en esta jaula, perezoso y cobarde, defraudando el socorro que podría dar a muchos menesterosos y necesitados que de mi ayuda y amparo deben tener a la hora de ahora precisa y estrema necesidad.
Y consigue convencer Sancho al cura para que deje salir a nuestro caballero de su jaula. Cuando éste por fin sale, su conversación con el cura gira sobre los libros de caballerías. Éste intenta convencerle de que estos libros le han llevado a la locura, de que los héroes en los que él cree, no existen. Que es una lástima que hombre tan juicioso como él, haya enloquecido por culpa de estos libros. Pero no se deja convencer don Quijote. Le contesta al cura que los libros de caballerías no le han hecho daño alguno, que sus héroes existen, que los hechos que estos libros cuentan, se cometieron. Y empieza a mezclar nombres de personajes que existieron con los que no... Y el cura vuelve a intervenir para sacarle de su error:

Admirado quedó el canónigo de oír la mezcla que don Quijote hacía de verdades y mentiras, y de ver la noticia que tenía de todas aquellas cosas tocantes y concernientes a los hechos de su andante caballería; y así, le respondió:

-No puedo yo negar, señor don Quijote, que no sea verdad algo de lo que vuestra merced ha dicho, especialmente en lo que toca a los caballeros andantes españoles; y, asimesmo, quiero conceder que hubo Doce Pares de Francia, pero no quiero creer que hicieron todas aquellas cosas que el arzobispo Turpín dellos escribe; porque la verdad dello es que fueron caballeros escogidos por los reyes de Francia, a quien llamaron pares por ser todos iguales en valor, en calidad y en valentía; a lo menos, si no lo eran, era razón que lo fuesen y era como una religión de las que ahora se usan de Santiago o de Calatrava, que se presupone que los que la profesan han de ser, o deben ser, caballeros valerosos, valientes y bien nacidos; y, como ahora dicen caballero de San Juan, o de Alcántara, decían en aquel tiempo caballero de los Doce Pares, porque no fueron doce iguales los que para esta religión militar se escogieron. En lo de que hubo Cid no hay duda, ni menos Bernardo del Carpio, pero de que hicieron las hazañas que dicen, creo que la hay muy grande. En lo otro de la clavija que vuestra merced dice del conde Pierres, y que está junto a la silla de Babieca en la armería de los reyes, confieso mi pecado; que soy tan ignorante, o tan corto de vista, que, aunque he visto la silla, no he echado de ver la clavija, y más siendo tan grande como vuestra merced ha dicho.

-Pues allí está, sin duda alguna -replicó don Quijote-; y, por más señas, dicen que está metida en una funda de vaqueta, porque no se tome de moho.

-Todo puede ser -respondió el canónigo-; pero, por las órdenes que recebí, que no me acuerdo haberla visto. Mas, puesto que conceda que está allí, no por eso me obligo a creer las historias de tantos Amadises, ni las de tanta turbamulta de caballeros como por ahí nos cuentan; ni es razón que un hombre como vuestra merced, tan honrado y de tan buenas partes, y dotado de tan buen entendimiento, se dé a entender que son verdaderas tantas y tan estrañas locuras como las que están escritas en los disparatados libros de caballerías.
 

Libros de Felipe Benítez Reyes

En ellos aprendemos ciertas cosas
y nuestra vida es suya en cierto modo.
Los vemos ordenados, pacientes, anhelantes.
Qué raro.
Si pensamos un poco
resultan como extraños -y tan serios-
en nuestra intimidad, pero ya establecidos
saludo y conversación, ¿cómo evitar su influjo,
la magia de su trato agradecido?
Son a ratos corteses y a veces nos hirieron;
oculta en su penumbra vive una luz dorada.

Acabarán quizás en profusos catálogos
de libreros de viejo, sin saber en qué manos,
como antiguas amantes, hallarán su destino.

Morirán con nosotros, velándonos secretos.

Son páginas los sueños de un libro misterioso.



sábado, 13 de diciembre de 2014

Un buen surtidito de sorteos!

Pedro del blog El búho entre libros y Teresa de Leyendo en el bus sortean un ejemplar de La chica de los planetas de Holden Centeno.
Plazo: Hasta el 14 de diciembre (¡mañana!)
Bases: aquí y aquí.


Chema del blog El Lector que llevas dentro sortea un ejemplar de Las Luminarias de Eleanor Catton de la Editorial Siruela.
Plazo: Hasta el 16 de diciembre.
Bases: aquí.





Laky del blog Libros que hay que leer sortea un ejemplar del libro Los tres círculos de plata de J. Cister Rubio.
Plazo: Hasta el 19 de diciembre
Bases: aquí.








Xavier de Tras la lluvia literaria sortea tres novelas pero no sabremos cuáles son hasta que llegue el día que indique quienes son los afortunados ganadores. Sí nos deja unas pistas...
Plazo: Hasta el 21 de diciembre
Bases: aquí.





Carmina del blog De tinta en vena organiza una Lectura simultánea sorteando para facilitar la lectura, cinco ejemplares de Invierno en París de Imogen Robertson.
Plazo: Hasta el 17 de diciembre
Bases: aquí.







Azalea Real del blog La Página 17 sortea tres libros en formato papel para los seguidores de España y otros tres libros en formato digital, para los seguidores del blog que son de fuera de España.
Plazo: Hasta el 4 de enero
Bases: aquí.




Albanta del blog Adivina quien lee sortea un ejemplar de Alana tiene un secreto de  Manuel Arduino Pavón.
Plazo: Hasta el 11 de enero
Bases: aquí.

¡¡¡Mucha suerte a tod@s!!!







viernes, 12 de diciembre de 2014

Platero y yo de Juan Ramón Jiménez

Primera edición de Platero y yo
Tenía una deuda con Juan Ramón. De su poesía he leído mucho, pero todavía tenía pendiente Platero y yo. Y por fin me he quitado esa espinita. Y he disfrutado con la bellísima prosa y con el lirismo que este gran poeta despliega en cada capítulo de este libro.

Un libro que está lleno de escenas de la vida de un pueblo, Moguer. Cada capítulo es un breve monólogo y en todos ellos los protagonistas son  los dos personajes que aparecen en el título: el poeta y su burro, Platero, que siempre le acompaña. 

En todas sus páginas el autor plasma el amor que siente por la naturaleza, por su pueblo, por la vida... Una vida que tiene como compañía a la muerte. Porque la muerte tiene gran presencia en la novela, y no sólo en su triste final. Y también tiene una fuerte presencia una gran crítica social. Me ha sorprendido ambas cosas, porque salvo su final, que conocía evidentemente, pensaba que Platero y yo era una novela simplemente amable, dulce, lírica. Pero me he encontrado con mucho más. Con detalles que pueden escapar a los ojos de un niño pero no a los de un adulto. Pero en ambos casos ambos lectores disfrutan igual con la lectura.


Casa de Juan Ramón Jiménez en Moguer
He disfrutado mucho con esta primera lectura de Platero y yo. Sí, digo primera, porque sé, que cuando pase un tiempo, volveré a disfrutar de esta magnífica obra. Una obra que, como bien señaló Pedro de El búho entre libros, en su magnífica reseña,  "en un momento u otro de la vida, todos deberíamos leer."





miércoles, 10 de diciembre de 2014

Viajo sola de Samuel Bjørk

Viajo sola
Samuel Bjørk 
Traducción Martin Simonson
Suma de Letras, 2014

Un hombre sale a pasear con su perro para recuperarse de la resaca y de sus problemas de conciencia. De repente el perro sale corriendo entre los árboles. Allí el hombre descubre a una niña que cuelga de un árbol, balanceándose sobre el suelo. Con una mochila escolar en la espalda y un cartel alrededor del cuello que dice «Viajo sola».
El inspector de policía Holger Munch se encarga del caso y no tarda en darse cuenta de que va a necesitar la ayuda de su excolega Mia Krüger. Sin embargo, Mia, que siempre había sido una chica sana, ahora parece estar enferma. Realmente enferma. Holger Munch acude a su casa para pedirle que vuelva al servicio activo. No tienen ni la más remota idea de lo que les espera.


Viajo sola es una novela totalmente adictiva, que engancha desde las primeras páginas y con un final de infarto que hace que poco nos dure este libro en nuestras manos. También ayuda que los capítulos son cortos y en todos ellos siempre pasa algo. Siempre se va avanzando en la historia, siempre nos va dejando piezas sueltas que al final se armarán formando un buen puzzle en el que no sobra ni falta nada. Todo está muy bien explicado y justificado. 

Entre los grandes aciertos de esta novela están sus personajes, que están muy bien perfilados. Holger Munch no es ningún héroe. Es una persona más, con problemas personales, que va a tener que mantener lejos si quiere realizar bien su trabajo. Aunque llegará un momento en que por fuerza tendrá que mezclar ambos.

Mia Krugüer es un personaje al que conocemos en el peor momento de su vida. Algo que sucedió en su pasado la ha llevado por el camino de la autodestrucción. Su vida transcurre entre copas de alcohol y pastillas. No tiene motivos para querer vivir. Poco a poco iremos conociendo por qué Holger Munch la quiere en su equipo. Se nos revelará momentos de su pasado en la que ella asombraba a todos por sus increíbles capacidades de deducción, por su brillante inteligencia. Pero ahora su cabeza no está centrada. Y tardará más de la cuenta en descubrir quién es el culpable de la muerte de las niñas. Quizás demasiado tarde... incluso para ella. 

http://3.bp.blogspot.com/-ViKH7YLI2jg/VDzs6Q9O1vI/AAAAAAAAaWI/8PV5uoXCJQo/s1600/unnamed.pngEl estilo de la autora es sencillo, claro, nada complicado de leer. Predomina el diálogo y las descripciones que hay son las justas y necesarias, lo que hace que leas páginas tras páginas sin apenas darte cuenta. La trama está bien contada, dejándonos con la miel en los labios cuando tiene que hacerlo, motivándonos así a seguir leyendo.  Y a pesar de que pronto nos revela quién es el asesino, esto no quita que sigamos leyendo con ganas, porque la tensión y el ritmo de los últimos capítulos es frenético.  Imposible abandonar su lectura. 

En definitiva, una novela negra con todos los ingredientes necesarios para pasar un muy buen rato. No aporta nada nuevo al género pero el autor demuestra saber emplear todos sus elementos muy bien.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Leemos el Quijote... Capítulos XLVIII


http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2013/12/en-2014-leemos-el-quijote.html


Después de criticar las novelas de caballerías, el canónigo toledano y el cura que todos conocemos empiezan a criticar la comedia. 
En materia ha tocado vuestra merced, señor canónigo -dijo a esta sazón el cura-, que ha despertado en mí un antiguo rancor que tengo con las comedias que agora se usan, tal, que iguala al que tengo con los libros de caballerías; porque, habiendo de ser la comedia, según le parece a Tulio, espejo de la vida humana, ejemplo de las costumbres y imagen de la verdad, las que ahora se representan son espejos de disparates, ejemplos de necedades e imágenes de lascivia.
Quizás hay cierto resentimiento por parte de Cervantes, que no logró destacar en el teatro. Especial la mención que hace a su eterno contrincante, Lope de Vega... Eterno el debate sobre el objetivo de la literatura: ¿entretener o enseñar?

Y mientras estos dos personajes están en lo suyo, Sancho y don Quijote discuten sobre si todo lo que está sucediendo es fruto de un encantamiento o no. Y esta vez nuestro caballero admitirá que su escudero tiene razón:

-Digo que yo estoy seguro de la bondad y verdad de mi amo; y así, porque hace al caso a nuestro cuento, pregunto, hablando con acatamiento, si acaso después que vuestra merced va enjaulado y, a su parecer, encantado en esta jaula, le ha venido gana y voluntad de hacer aguas mayores o menores, como suele decirse.

-No entiendo eso de hacer aguas, Sancho; aclárate más, si quieres que te responda derechamente.

-¿Es posible que no entiende vuestra merced de hacer aguas menores o mayores? Pues en la escuela destetan a los muchachos con ello. Pues sepa que quiero decir si le ha venido gana de hacer lo que no se escusa.

-¡Ya, ya te entiendo, Sancho! Y muchas veces; y aun agora la tengo. ¡Sácame deste peligro, que no anda todo limpio!