domingo, 26 de abril de 2015

El secreto de Lena de Michael Ende

 Ilustrador: Jindra Capek
Traductor: Marinella Terzi Huguet
Colección: El barco de vapor
Editorial: SM, 2002
A partir de 7 años
 
Lena es una niña pequeña que desea que sus padres hagan lo que ella quiere siempre. Pero como ve que esto pocas veces pasa, decide finalmente ir a un hada y pedir su deseo: ella quiere que sus padres siempre la obedezcan. El hada le concede su deseo, pero no de la forma tradicional. Le da dos terrones de azúcar, que tiene que echárselos en cualquier bebida que tomen. A partir de ese momento, sus padres tendrán que obedecerla o reducirán su tamaño a la mitad. Evidentemente, sus padres, al principio, no la creen y la desobedecen varias veces, con la consecuente reducción de tamaño. Al principio Lena ve sólo la parte positiva y divertida de la situación. Puede hacer lo que quiera y sabe que sus padres ya siempre le harán caso. Pero pronto empezará a ver también la parte negativa. Cuando llega la noche, no tiene a nadie quien la consuele cuando está asustada... Y cuando sufre una pequeña herida, que la curen sus padres se convierte en una gran proeza. Y sólo tenían que poner una simple tirita. Pronto, Lena se arrepiente de su acto egoísta. Pero ahora no puede encontrar al hada. Y cuando por fin lo hace, el hada le dice que sí, que puede arreglarlo todo, pero que, para hacerlo, ahora será ella quien tenga que tomar los terrones. ¿Lo hará? No lo voy a revelar, que ya sería decir mucho, ¿no? Para saber cómo termina esta breve historia, habrá que leer este delicioso libro.
 
El secreto de Lena es un libro cortito, muy sencillo, con un vocabulario simple lo que facilita mucho la comprensión del texto. Ideal para niños que ya saben leer pero los tochos le abruman. Y es que les da una alegría tremenda a estos renacuajos decir: "¡Ya me lo he terminadoooo!"
 
Y la moraleja que encierra esta historia nos viene muy bien a los papis no sólo para enseñarle a los niños a hacer caso. Encierra muchas otros valores este libro. Enseña a tomar decisiones, a aceptar que nos equivocamos y que podemos arreglarlo, aunque implique algún que otro sacrificio. Y también nos recuerda a los padres que debemos de hablar un poco más con nuestros hijos. 
 
Un libro totalmente recomendable, como todo lo de este gran autor.

" El que ha llegado demasiado lejos tiene que seguir adelante, eso es lo que a menudo ocurre en la vida. ¿Pero te gustaría seguir realmente adelante? Eso es lo que tienes que decidir únicamente tú, hija."

viernes, 24 de abril de 2015

Las sombras de África de Bianca Aparicio

Las sombras de África
Bianca Aparicio
Editorial Círculo Rojo, 2014

A finales del s. XVIII, en remotas tierras africanas, la aldea de Kofi fue salvajemente atacada y él capturado para ser convertido en esclavo. Gracias a un inesperado giro del destino, burló a la muerte librándose de ser embarcado rumbo a las plantaciones del nuevo mundo, a cambio de permanecer prisionero en el Castillo de Cape Coast. Desde allí, arriesgando su vida, consiguió mantener una correspondencia secreta con el amor de su vida. Doscientos años después, la antropóloga Claudia Carpio es enviada a la que un día fue conocida como la Costa de Oro. Está inmersa en la publicación más importante de su carrera, cuando las misteriosas cartas llegan a sus manos. Inquieta por su brusco y desconcertante final, se ve empujada a investigar el turbio pasado para descubrir qué es lo que le ocurrió a Kofi y por qué dejó de escribir, sin sospechar que ciertas páginas de la historia no se han cerrado y la envolverán en un peligroso juego.
Una novela que nos transportará a exóticos lugares en un intenso viaje a través del tiempo y de las emociones humanas más profundas.

Me ha sorprendido mucho Las sombras de África. La autora inicia su carrera con una novela sólida, con personajes bien caracterizados con los que es fácil empatizar, y con una historia muy bien contada. 

A través de dos hilos temporales, nos vamos sumergiendo en esta novela que tiene como tema fundamental la esclavitud. Por un lado, conocemos en la época actual a la joven antropóloga Claudia Carpio, enviada a África para realizar una investigación que le permita tener material para escribir un buen artículo  sobre las redes de esclavos africanos. Y por otro, conoceremos a Kofi, un personaje que me ha conquistado por completo. Convertido en esclavo tras el saqueo de su aldea, será llevado al  castillo de Cape Coast, lugar en el que muchos hombres y mujeres como él, esperan hasta que un barco los lleve rumbo a América, para ser vendidos. Pero no será éste el destino de Kofi. La "suerte" pondrá en su camino al capitán Hawkins, quien decidirá convertirlo en su esclavo personal. Y digo suerte, porque el trato que el capitán le dará será siempre bueno. No lo trata como a un esclavo. Lo trata como a un hombre, como a una persona. Y le enseñará a leer, a escribir...  Y la amistad surgirá entre los dos. Porque el capitán Hawkins no entiende de diferencias, no entiende que una persona tengo menos valor sólo por el color de su piel. Y luchará hasta el final por abolir la esclavitud.

Los dos personajes mejor perfilados son Claudia y Kofi, dos personajes totalmente opuestos. Ella es una joven que ha dedicado su vida a sus estudios y que no ha salido nunca de ese mundo. Su viaje a Ghana supondrá para ella todo un despertar. La veremos tranformarse, la veremos crecer. De ser una persona insegura, tímida, irá creciendo  y sacando una fortaleza que ella no sabía que tenía. Acierta la autora al plasmar las reacciones de Claudia ante ese mundo tan distinto al que ha conocido hasta ahora. Resulta muy natural y es fácil identificarnos con ella en estos momentos.

La vida de Kofi es totalmente distinta. Separado de su familia y convertido en esclavo, sufrirá mucho a lo largo de su vida. A pesar de contar con la ayuda del capitán Hawkins, será testigo y también víctima de crueles actos. Se agradece que la autora no se haya regodeado en estas escenas, pero no evita esto nuestro dolor, nuestra impotencia...

Destacable es el estilo de Bianca Aparicio. Utiliza una prosa sencilla, clara, fluida, que se deja leer muy fácilmente. Además, sabe mantener el suspense al final de cada capítulo, con lo que siempre estás queriendo leer dos capítulos más, para conocer cómo continúa la historia. Así que te lees la novela en un santiamén. 

Solo un "pero" puede ponerle a esta novela. El final de la trama que se desarrolla en la época actual me ha parecido un tanto precipitado y poco creíble. No así el final de la trama protagonizada por Kofi, que te deja con un nudo en la garganta.

En definitiva, Las sombras de África es un libro que he disfrutado mucho. Que me ha enganchado desde sus primeras páginas y que me ha tenido en vilo hasta el final, queriendo conocer el desenlace de ambas historias.  Muy recomendable.

martes, 21 de abril de 2015

Leemos el Quijote (2º parte): Capítulo XXVII y capítulo XXVIII

http://bourbonstreet-porlomenix.blogspot.com.es/2015/01/reto-en-2015-leemos-el-quijote.html

Capítulo XXVII:

En la primera parte Cervantes, a través de Cide Hamete, nos revela la verdadera identidad de Maese Pedro, que no es otro que Ginés de Pasamonte, el galeote que don Quijote, en el anterior libro, puso en libertad junto a otros, y que luego se lo agradeció de mala manera. No se dieron cuenta ni don Quijote ni Sancho de esto, pero indudablemente, Ginés si que los reconoció y por eso "adivinó" tanto de ellos. 

Tras esta explicación, de nuevo volveremos a don Quijote, quien continua su camino con su fiel escudero. En su camino toparán con más de doscientos hombres armados de lanzas, ballestas y arcabuces. Don Quijote primero los confundirá con un ejército. Pero luego se dará cuenta de que se trataba de los del pueblo del rebuzno que salían a luchar contra algún pueblo vecino. Para evitarlo, don Quijote realizará un magnífico discurso sobre el uso de las armas y sobre la venganza:

Yo, señores míos, soy caballero andante, cuyo ejercicio es el de las armas, y cuya profesión la de favorecer a los necesitados de favor y acudir a los menesterosos. Días ha que he sabido vuestra desgracia y la causa que os mueve a tomar las armas a cada paso, para vengaros de vuestros enemigos; y, habiendo discurrido una y muchas veces en mi entendimiento sobre vuestro negocio, hallo, según las leyes del duelo, que estáis engañados en teneros por afrentados, porque ningún particular puede afrentar a un pueblo entero, si no es retándole de traidor por junto, porque no sabe en particular quién cometió la traición por que le reta. Ejemplo desto tenemos en don Diego Ordóñez de Lara, que retó a todo el pueblo zamorano, porque ignoraba que solo Vellido Dolfos había cometido la traición de matar a su rey; y así, retó a todos, y a todos tocaba la venganza y la respuesta; aunque bien es verdad que el señor don Diego anduvo algo demasiado, y aun pasó muy adelante de los límites del reto, porque no tenía para qué retar a los muertos, a las aguas, ni a los panes, ni a los que estaban por nacer, ni a las otras menudencias que allí se declaran; pero, ¡vaya!, pues cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre, ayo ni freno que la corrija. Siendo, pues, esto así, que uno solo no puede afrentar a reino, provincia, ciudad, república ni pueblo entero, queda en limpio que no hay para qué salir a la venganza del reto de la tal afrenta, pues no lo es; porque, ¡bueno sería que se matasen a cada paso los del pueblo de la Reloja con quien se lo llama, ni los cazoleros, berenjeneros, ballenatos, jaboneros, ni los de otros nombres y apellidos que andan por ahí en boca de los muchachos y de gente de poco más a menos! ¡Bueno sería, por cierto, que todos estos insignes pueblos se corriesen y vengasen, y anduviesen contino hechas las espadas sacabuches a cualquier pendencia, por pequeña que fuese! No, no, ni Dios lo permita o quiera. Los varones prudentes, las repúblicas bien concertadas, por cuatro cosas han de tomar las armas y desenvainar las espadas, y poner a riesgo sus personas, vidas y haciendas: la primera, por defender la fe católica; la segunda, por defender su vida, que es de ley natural y divina; la tercera, en defensa de su honra, de su familia y hacienda; la cuarta, en servicio de su rey, en la guerra justa; y si le quisiéremos añadir la quinta, que se puede contar por segunda, es en defensa de su patria. A estas cinco causas, como capitales, se pueden agregar algunas otras que sean justas y razonables, y que obliguen a tomar las armas; pero tomarlas por niñerías y por cosas que antes son de risa y pasatiempo que de afrenta, parece que quien las toma carece de todo razonable discurso; cuanto más, que el tomar venganza injusta, que justa no puede haber alguna que lo sea, va derechamente contra la santa ley que profesamos, en la cual se nos manda que hagamos bien a nuestros enemigos y que amemos a los que nos aborrecen; mandamiento que, aunque parece algo dificultoso de cumplir, no lo es sino para aquellos que tienen menos de Dios que del mundo, y más de carne que de espíritu; porque Jesucristo, Dios y hombre verdadero, que nunca mintió, ni pudo ni puede mentir, siendo legislador nuestro, dijo que su yugo era suave y su carga liviana; y así, no nos había de mandar cosa que fuese imposible el cumplirla. Así que, mis señores, vuesas mercedes están obligados por leyes divinas y humanas a sosegarse.
Y cuando parece que el capítulo va a terminar bien para nuestros protagonistas, no se le ocurre otra cosa a Sancho que ponerse a rebuznar. Y creyendo los vecinos que se burlaba de ellos, arremetieron contra él. Y don Quijote, viendo tan superado en número, optó por lo más lógico... huir...  Un hecho que quizás no es propio de un caballero, pero que demuestra que no está tan loco...

Capítulo XXVIII:

Sancho se muestra enfadado con don Quijote, ya que es la segunda vez que lo abandona.
-No estoy para responder -respondió Sancho-, porque me parece que hablo por las espaldas. Subamos y apartémonos de aquí, que yo pondré silencio en mis rebuznos, pero no en dejar de decir que los caballeros andantes huyen, y dejan a sus buenos escuderos molidos como alheña, o como cibera, en poder de sus enemigos. 
Y don Quijote le contesta:
-No huye el que se retira -respondió don Quijote-, porque has de saber, Sancho, que la valentía que no se funda sobre la basa de la prudencia se llama temeridad, y las hazañas del temerario más se atribuyen a la buena fortuna que a su ánimo. Y así, yo confieso que me he retirado, pero no huido; y en esto he imitado a muchos valientes, que se han guardado para tiempos mejores, y desto están las historias llenas, las cuales, por no serte a ti de provecho ni a mí de gusto, no te las refiero ahora. 
Sancho, escarmentado porque aún no ha sacado ningún provecho de sus aventuras y encima es abandonado cada vez que está en peligro, decide marchar a su casa y le exige a don Quijote el salario que él cree le corresponde. Y la conversación irá más o menos bien hasta que llegan al momento en que discuten sobre el momento en que el caballero le prometió la insula:
-¡Oh, cuerpo de mí! -dijo Sancho-, que va vuestra merced muy errado en esta cuenta, porque en lo de la promesa de la ínsula se ha de contar desde el día que vuestra merced me la prometió hasta la presente hora en que estamos.

-Pues, ¿qué tanto ha, Sancho, que os la prometí? -dijo don Quijote.

-Si yo mal no me acuerdo -respondió Sancho-, debe de haber más de veinte años, tres días más a menos.

Diose don Quijote una gran palmada en la frente, y comenzó a reír muy de gana, y dijo:

-Pues no anduve yo en Sierra Morena, ni en todo el discurso de nuestras salidas, sino dos meses apenas, y ¿dices, Sancho, que ha veinte años que te prometí la ínsula? Ahora digo que quieres que se consuman en tus salarios el dinero que tienes mío; y si esto es así, y tú gustas dello, desde aquí te lo doy, y buen provecho te haga; que, a trueco de verme sin tan mal escudero, holgaréme de quedarme pobre y sin blanca. Pero dime, prevaricador de las ordenanzas escuderiles de la andante caballería, ¿dónde has visto tú, o leído, que ningún escudero de caballero andante se haya puesto con su señor en tanto más cuánto me habéis de dar cada mes porque os sirva? Éntrate, éntrate, malandrín, follón y vestiglo, que todo lo pareces; éntrate, digo, por el mare magnum de sus historias, y si hallares que algún escudero haya dicho, ni pensado, lo que aquí has dicho, quiero que me le claves en la frente, y, por añadidura, me hagas cuatro mamonas selladas en mi rostro. Vuelve las riendas, o el cabestro, al rucio, y vuélvete a tu casa, porque un solo paso desde aquí no has de pasar más adelante conmigo. ¡Oh pan mal conocido! ¡Oh promesas mal colocadas! ¡Oh hombre que tiene más de bestia que de persona! ¿Ahora, cuando yo pensaba ponerte en estado, y tal, que a pesar de tu mujer te llamaran señoría, te despides? ¿Ahora te vas, cuando yo venía con intención firme y valedera de hacerte señor de la mejor ínsula del mundo? En fin, como tú has dicho otras veces, no es la miel... etc. Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia. 


Ante la reacción de don Quijote, Sancho se arrepentirá de todo lo dicho. Y decidirá seguir con él, siempre fiel. 
Miraba Sancho a don Quijote de en hito en hito, en tanto que los tales vituperios le decía, y compungióse de manera que le vinieron las lágrimas a los ojos, y con voz dolorida y enferma le dijo:

-Señor mío, yo confieso que para ser del todo asno no me falta más de la cola; si vuestra merced quiere ponérmela, yo la daré por bien puesta, y le serviré como jumento todos los días que me quedan de mi vida. Vuestra merced me perdone y se duela de mi mocedad, y advierta que sé poco, y que si hablo mucho, más procede de enfermedad que de malicia; mas, quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.

-Maravillárame yo, Sancho, si no mezclaras algún refrancico en tu coloquio. Ahora bien, yo te perdono, con que te emiendes, y con que no te muestres de aquí adelante tan amigo de tu interés, sino que procures ensanchar el corazón, y te alientes y animes a esperar el cumplimiento de mis promesas, que, aunque se tarda, no se imposibilita. 

domingo, 19 de abril de 2015

Witch: El corazón de Kandrakar



Ni sé cuántas veces ha sacado mi hija estos cómics de la biblioteca. Se los ha leído, releído y releído... Y después de disfrutar con ella de más de uno de estos libros, puedo asegurar que esta colección lo tiene todo para enganchar, sobre todo, a las peques. Con unos dibujos llamativos, muy bonitos, llenos de color, disfrutar de sus viñetas es un auténtico placer para la vista. Y si esto va acompañado de las aventuras de estas cinco chicas que descubren que tienen poderes mágicos, lo más difícil ya es que no te enganches.

En este primer cómic se plasma el origen de las WITCH. Conocemos a Will, quien se traslada con su madre a Heatherfield ignorando completamente cómo va a cambiar su vida . En esta nueva ciudad, Will conocerá a cuatro chicas y juntas descubrirán que tienen poderes sobrenaturales. Poderes que les son dados para que se conviertan en las nuevas guardianas de la muralla que separa su mundo del Metamundo. Will será la depositaria del Corazón de Kandrakar y todas juntas  deberán luchar contra las oscuras criaturas que quieren hacerse con este Corazón y derribar la muralla.
 
Y como todo buen cómic, su final es completamente abierto, para que estés deseando leerte el siguiente. Para mi hija, desde luego, estas lecturas han sido siempre tremendamente adictivas. 
 

sábado, 18 de abril de 2015

Ronda de sorteos!!!

Un Lector Indiscreto sortea un ejemplar de La Pintora de Estrellas
Plazo: Hasta el 20 de abril
Bases: aquí.









Gatos lectores sortea un ejemplar de Bioko de Marc Pastor
Plazo: Hasta el 24 de abril
Bases: aquí.









De lector a lector y Entre mis libros y yo sortean dos ejemplares de Khimera de César Pérez Gellida.
Plazo: Hasta el 21 de abril
Bases: aquí.









Libros, exposiciones, excursiones... sortea dos ejemplares. Uno es Tierra de Marta Samarrián y el otro, El bosque y yo.
Plazo: Hasta el 3 de mayo
Bases: aquí.






Una mamá entre libros celebra su primer aniversario con un fantástico sorteo, en el que habrá 20 ganadores. Para conocer los libros, pinchad en el enlace de abajo, que son muchos y tentadores.
Plazo: Hasta el 31 de mayo.
Bases: aquí.








Chronicle & Cover celebra haber superado los 400 seguidores sorteando la trilogía de Ken Follet, The Century.
Plazo: Hasta el 10 de mayo.
Bases: aquí.









Atrapada en unas hojas de papel celebra su tercer aniversario con un buen montón de sorteos. Pinchad en cada imagen para conocer las bases.


jueves, 16 de abril de 2015

La ventana alta de Raymond Chandler

La ventana alta
Raymond Chandler
Alianza Editorial, 2002

Tenía ganas de volver a pasar un rato con Marlowe, así que busqué el siguiente libro que me tocaba de esta serie, La ventana alta. Realmente son libros que pueden leerse de forma independiente, pero reconozco ser maniática para estas cosas y me gusta seguir el orden.

En esta ocasión, Marlowe es contratado por la señora Murdock para encontrar una valiosa moneda que le ha sido robada. Ya en su primera conversación con ella, Marlowe sabe que hay algo más que la moneda. Y está dispuesto a averiguarlo, aunque no haya sido contratado para ello. Él es así. Y de nuevo nos muestra un mundo lleno de violencia, de crímenes, de sobornos, de engaños... Un mundo en el que nadie es lo que aparenta, en el que no puedes fiarte de nadie...

Mi reencuentro con Marlowe ha vuelto a ser muy bueno. Quizás no es la mejor novela que he leído hasta ahora, pero este personaje es por sí solo razón suficiente para leer esta novela. Su cinismo, su ironía, su desencanto ante esa sociedad en la que le ha tocado vivir... Una sociedad que se rige única y exclusivamente por el dinero, por el que son capaces de hacer de todo: robar, chantajear, asesinar...  Una sociedad que, de nuevo, logra Chandler plasmar fielmente, no sólo con las precisas descripciones que realiza, sino también con las rotundas frases que pone en boca de su detective. De nuevo nos encontramos con brillantes diálogos, en los que Marlowe desprende su particular "encanto".  Novela negra al cien por cien, absolutamente recomendable si os gusta el género.

martes, 14 de abril de 2015

La Hermandad de Marcos Chicot

La Hermandad
Marcos Chicot
Editorial Duomo, 2014
España, Actualidad: Elena, Daniel e Irina desarrollan proyectos que exploran los límites del cerebro y la posibilidad de incrementar su capacidad. Cuando se conocen a través de Mensa -la mayor organización de superdotados del mundo- descubrirán que nada es lo que parece y que ellos son las piezas decisivas de una guerra que comenzó en Cartago hace 2.500 años.
Cartago, siglo VI a. C.: Ariadna recibe un pergamino con una noticia que encarna la peor de sus pesadillas. El mensaje incluye un pentáculo invertido, el símbolo que encierra la esencia del mal. De inmediato se desata una vertiginosa espiral asesina tras la que se adivina una mente poderosa y despiadada.

Los protagonistas de ambas épocas intentarán descubrir la identidad de su enemigo antes de que acabe con todos ellos… pero se encontrarán con respuestas para las que no están preparados.
Me sorprendió Marcos Chicot con El asesinato de Pitágoras y ha vuelto a sorprenderme con este libro, La Hermandad. Dos novelas que comparten protagonistas  pero que se pueden leer de forma totalmente independiente. El autor sabe darnos los datos justos y necesarios para comprender y disfrutar  de esta historia.

La principal diferencia con respecto al primer libro reside en que, en esta ocasión, hay dos tramas que se desarrollan en tiempos distintos. Si en una de ellas volvemos a la Grecia Antigua y volvemos a reencontrarnos con personajes ya conocidos, en la otra trama Chicot cambia de espacio y de tiempo, trasladándonos a nuestro país y a nuestra época. Nos presenta a dos jóvenes superdotados, que son reclutados para formar parte de Mensa, una organización que se encarga de reunir a gente como ellos, y que trabaja para desarrollar aún más su inteligencia. Si he disfrutado volviendo a saber de Akenón, Ariadna y Pitágoras, también he disfrutado de la otra trama, en la que el autor, de forma muy amena, expone las teorías que hay sobre las posibilidades de aumentar la capacidad de nuestro cerebro y aprovecharlo al máximo. Además, poco a poco descubriremos que Mensa es mucho más. Que los orígenes de esta organización parecen tener relación con algo que sucedió hace muchos años... Con Akenón, con Ariadna...

Ambas tramas se van desarrollando a lo largo de la novela, no siempre de forma alterna,  pero sí de forma equilibrada. Y sabe siempre el autor dejar cada historia en el momento de mayor tensión, dejándonos con el suspense sobre el qué va a pasar... Porque advierto. Vamos a sufrir y mucho con los protagonistas de esta novela, en especial con Akenón y Ariadna. No van a tener respiro nuestros protagonistas. La acción comienza ya en las primeras páginas y no va a parar ya hasta que lleguemos al punto y final. Las descripciones son las justas y necesarias para no interrumpir el ritmo frenético que el autor ha impuesto a su novela. 

Sólo un pero puedo ponerle a este libro y está en el final de la trama actual. Demasiado rápido y quizás,  demasiado fantástico... Si hasta ese momento todo era muy creíble, muy real, el desenlace final no me lo ha parecido.

Por lo demás, he disfrutado muchísimo con esta novela. Chicot ha sabido crear un thriller tremendamente adictivo desde las primeras páginas, con personajes que están perfectamente dibujados y con una historia cargada de tensión, que va aumentando a medida que vamos avanzando en su lectura. Totalmente recomendable.

lunes, 13 de abril de 2015

Leemos el Quijote (2º parte): Capítulo XXV y capítulo XXVI

http://bourbonstreet-porlomenix.blogspot.com.es/2015/01/reto-en-2015-leemos-el-quijote.html


Capítulo XXV:

La curiosidad le puede a don Quijote, que ayuda al arriero mientras éste echa de comer a su animal con tal de que termine pronto para contarle su historia. Que a nuestro héroe no le importa el trabajo. Demuestra así su humildad. 

Y tras esto, el arriero le cuenta la historia de los regidores que, buscando a un asno,  terminan demostrando su habilidad rebuznando. Una historia que nos va a arrancar más de una sonrisa.

Tras contar su historia, aparece en la posada maese Pedro, el titiritero, famoso por su mono adivino. El mono contestaba a las preguntas que se le hacían. Cuando don Quijote quiso conocer su futuro, maese Pedro contestó:
-Señor, este animal no responde ni da noticia de las cosas que están por venir; de las pasadas sabe algo, y de las presentes, algún tanto.
Sabido esto, Sancho quiso probar y tras su pregunta, el mono cuchicheó algo al oido de maese Pedro y éste, rápido, dio su respuesta:

-Estas piernas abrazo, bien así como si abrazara las dos colunas de Hércules, ¡oh resucitador insigne de la ya puesta en olvido andante caballería!; ¡oh no jamás como se debe alabado caballero don Quijote de la Mancha, ánimo de los desmayados, arrimo de los que van a caer, brazo de los caídos, báculo y consuelo de todos los desdichados!

Quedó pasmado don Quijote, absorto Sancho, suspenso el primo, atónito el paje, abobado el del rebuzno, confuso el ventero, y, finalmente, espantados todos los que oyeron las razones del titerero, el cual prosiguió diciendo:

-Y tú, ¡oh buen Sancho Panza!, el mejor escudero y del mejor caballero del mundo, alégrate, que tu buena mujer Teresa está buena, y ésta es la hora en que ella está rastrillando una libra de lino, y, por más señas, tiene a su lado izquierdo un jarro desbocado que cabe un buen porqué de vino, con que se entretiene en su trabajo.
A pesar de esto, no está nuestro caballero convencido:
Don Quijote no estaba muy contento con las adivinanzas del mono, por parecerle no ser a propósito que un mono adivinase, ni las de por venir, ni las pasadas cosas; y así, en tanto que maese Pedro acomodaba el retablo, se retiró don Quijote con Sancho a un rincón de la caballeriza, donde, sin ser oídos de nadie, le dijo:

-Mira, Sancho, yo he considerado bien la estraña habilidad deste mono, y hallo por mi cuenta que sin duda este maese Pedro, su amo, debe de tener hecho pacto, tácito o espreso, con el demonio. 
 Pero por si acaso, Sancho le insiste a don Quijote en que le pregunte por lo sucedido en la cueva de Montesinos.
-El mono dice que parte de las cosas que vuesa merced vio, o pasó, en la dicha cueva son falsas, y parte verisímiles; y que esto es lo que sabe, y no otra cosa, en cuanto a esta pregunta; y que si vuesa merced quisiere saber más, que el viernes venidero responderá a todo lo que se le preguntare, que por ahora se le ha acabado la virtud, que no le vendrá hasta el viernes, como dicho tiene.

Capítulo XXVI:

Y empieza maese Pedro su representación. Cuenta la historia de la liberación de Melisandre, cautivada por los moros en Zaragoza, por su marido, don Gaiferos. Gracias me ha hecho que, cuando el trujamán, el encargado de contar la historia, se desvía un poco de la historia principal, don Quijote le diga:

-Niño, niño -dijo con voz alta a esta sazón don Quijote-, seguid vuestra historia línea recta, y no os metáis en las curvas o transversales; que, para sacar una verdad en limpio, menester son muchas pruebas y repruebas.

También dijo maese Pedro desde dentro:

-Muchacho, no te metas en dibujos, sino haz lo que ese señor te manda, que será lo más acertado; sigue tu canto llano, y no te metas en contrapuntos, que se suelen quebrar de sotiles.  
Y me ha hecho gracia porque parece que Cervantes hace las mismas críticas que le hicieron a su primera parte. Que no gustaron mucho todas las historias que continuamente interrumpían las andanzas de su caballero.

Tampoco puede evitar nuestro caballero rectificar al muchacho cuando éste comenta que los moros tocaban las campanas.  Y es que los moros, en todo caso, tocaban dulzainas o  atambales. A lo que maese Pedro contestó:
-No mire vuesa merced en niñerías, señor don Quijote, ni quiera llevar las cosas tan por el cabo que no se le halle. ¿No se representan por ahí, casi de ordinario, mil comedias llenas de mil impropiedades y disparates, y, con todo eso, corren felicísimamente su carrera, y se escuchan no sólo con aplauso, sino con admiración y todo? Prosigue, muchacho, y deja decir; que, como yo llene mi talego, si quiere represente más impropiedades que tiene átomos el sol.
 Ahí va una pequeña crítica al tipo de teatro que en aquellos tiempos se estaba haciendo...

Pero no podía terminar este capítulo de forma tranquila. Cuando el muchacho anuncia que Melisandre y Gaiferos son perseguidos por los moros, don Quijote saca su espada y arremete contra los moros/muñecos destrozándolos todos. Vuelve a confundir nuestro caballero la realidad y la ficción. Y parece tomar en esta obra un doble papel. Empieza siendo solo un espectador para terminar convirtiéndose en un actor más.