lunes, 18 de marzo de 2019

Estos días leo...#103

Con dos nuevas lecturas empiezo esta semana de marzo.

Impredecible, bellísima y dotada de un hondo sentimiento, como la música compuesta por el genial Serguéi Prokófiev, así era Lina, su musa, su amante y su esposa.

Nacida en Madrid en 1897, con apenas 20 años se enamoró perdidamente del que sería su marido, del hombre y también del genio. «La princesa Linette», «mi Avecilla», como la llamaba Prokófiev, comenzó junto al compositor la vertiginosa andadura que da cuerpo a esta novela, que transcurre en los grandes escenarios del siglo XX, desde el Nueva York de los rascacielos, al París de las vanguardias y el glamour, donde la pareja formaba parte del círculo más exclusivo de intelectuales y artistas: Coco Chanel, Hemingway, Picasso, Matisse, Ravel, Diáguilev...

Los años transcurrieron luminosos hasta que Prokófiev decidió regresar a la Unión Soviética, donde pretendía consagrar el éxito cosechado en el resto del mundo. Allí, tras los dramáticos tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Lina fue acusada de «espía extranjera» bajo el terror estalinista, encerrada y torturada en la siniestra Lubianka y condenada a trabajos forzados en el gulag. Solo su fortaleza, su pasión por la vida y el amor indestructible que sentía por su marido le permitieron sobrevivir.

Julia Rovira vuelve a Gavà veinte años después y comienza a trabajar en el Centro de Historia de la ciudad. Siempre ha echado de menos al abuelo que no conoció, al abuelo que murió cinco días antes del nacimiento de su padre… Esa ausencia siempre la ha mortificado y la imagen que guarda de él es la que su familia le conformó a base de recuerdos.
Pero un día, en su nuevo trabajo descubre una foto donde aparece su abuelo junto a Francesc Macià. Y aquel hallazgo desencadenará una investigación que le permitirá conocer realmente a aquel joven idealista de los años veinte.
La novela se mueve en dos planos: la investigación de Julia en el presente y la vida de Martí, el abuelo de la protagonista, en el pasado.
Poco a poco, Julia irá descubriendo un abuelo muy diferente al que le habían hecho conocer y que, unas veces por principios y otras por necesidad, se vio implicado en los movimientos anarquistas e independentistas de aquellos años. Al mismo tiempo, Julia irá recuperando la infancia y la juventud que dejó abandonadas cuando marchó de la ciudad…
Una novela, por tanto, de recuerdos y de pasados. 
  Y vosotr@s, ¿qué estáis leyendo?

miércoles, 13 de marzo de 2019

El amor de Erika Ewald de Stefan Zweig

El amor de Erika Ewald
Stefan Zweig
Trad. Roberto Bravo de la Varga
Acantilado, 2011 (1904)
Erika Ewald es una muchacha vienesa soñadora, con alma de artista, que enseña piano y que lleva una existencia rutinaria, sin secretos ni sorpresas, a no ser por los momentos que pasa con un joven violinista con quien comparte la pasión por la música. En El amor de Erika Ewald Zweig describe magistralmente las sutilezas de esta relación—una nueva “educación sentimental”—, con una mirada irónica y siempre atenta al juego de paradojas tensadas entre una vida que discurre anodina y la fuerza de unos sueños frustrados por el peso de la realidad.
La protagonista de esta novela es una joven pianista, sin apenas vida social, con una vida gris, anodina. Pero todo cambia cuando se enamora de un violinista con el que suele ensayar. Despierta en ella tantas emociones, tantos sentimientos, que nos pueden parecer hasta exagerados, desmesurados. Es tanto el amor que siente. Sobre todo, cuando la música los une, como si el sonido realzara aún más todas las emociones que en ella despierta el joven. Es un amor idealizado. Algo que no ha sentido nunca antes. Es tan grande que incluso le causa temor. Y más cuando ve que es correspondida, porque no está preparada. Porque no sabe como actuar, qué hacer. Porque la tentación es grande.Pero el temor a equivocarse es grande también.

¿Hace bien dejándose llevar?  ¿Hacerle caso a la pasión o a la razón? Duda. Duda tanto que cuando se decide, quizás ya sea tarde. ¿O no? ¿Está realmente él enamorado de ella? ¿De verdad es él la única oportunidad de Erika para ser feliz, para escapar de su mísera vida? Dudas, dudas, dudas... Y entre tantas dudas, Stefan Zweig nos vuelve a demostrar que es un auténtico maestro a la hora de plasmar el alma femenina, a la hora de perfilar los caracteres de sus personajes. 

No es de las mejores novelas de Zweig que he leído, pero como en todas ellas, siempre es un placer perderse en sus letras y conocer a sus personajes.  Absolutamente recomendable.

lunes, 11 de marzo de 2019

Estos días leo...#102

Sigo esta semana con Papel y tinta de María Reig. Me está gustando mucho.
La apasionante historia de una mujer que lucha por rebelarse contra el sistema establecido en el Madrid anterior a la Segunda República.

¿De qué serías capaz por cumplir tus sueños? ¿Qué tenía que hacer una mujer para lograr los suyos en la España de principios del siglo XX?

Madrid, primeras décadas del siglo pasado. Elisa Montero, aunque de origen humilde, es criada desde niña por su madrina, una adinerada y misteriosa mujer perteneciente a la alta burguesía madrileña. La sensación de no pertenecer a ningún lugar y de cierta rebeldía ante los designios que otros han trazado para ella será algo que marcará su vida. Elisa no solo buscará liberarse de las limitaciones que le imponen su condición de mujer y su posición social para lograr convertirse en periodista, sino que intentará tomar las riendas de su destino y entregarse al verdadero amor. Como testigo, la rabiosa y convulsa actualidad de una España entre guerras que la acompañará en su lucha por conocerse a sí misma y sobreponerse a sus propios prejuicios.

Y como creo que la terminaré esta semana, a ver si también acabo con El reino del azahar de Linda Belago, que lo comencé hace ya un par de semanas, pero  se me han juntado varias lecturas conjuntas y lo tuve que dejar aparcado.
 Róterdam, 1850: la pequeña Julie Vanderberg pierde a sus padres en un trágico accidente y su tío se convierte en su tutor legal, pero lo hace con el único propósito de quedarse con la sustanciosa herencia. Cuando Julie cumple los dieciocho años, este, asediado por las deudas, concierta un matrimonio con un colega de negocios, Karl Leevken, al que pretende pagar con la dote de su sobrina. Así, Julie se encuentra atada a un hombre al que casi no conoce, pero que le resulta encantador y carismático. Solo unos días después de la apresurada boda, ella le sigue rumbo a la colonia holandesa de Surinam, en Sudamérica, donde Karl regenta una próspera plantación de caña de azúcar y donde descubrirá su verdadero carácter. Una vez en Surinam, Julie tiene que adaptarse a la vida en la plantación, aunque no le resulta nada sencillo. Se siente mucho más próxima a los esclavos que a su despiadado marido, su malcriada y estirada hija y el prometido de esta, Pieter, un arribista espurio y sin escrúpulos. En Jean, el contable de Karl, Julie encuentra un amigo y confidente, e inician una relación que será el desencadenante que liberará las tensiones latentes entre todos los miembros de la familia; asimismo, provocará una sucesión de dramáticos hechos que culminarán con la abolición de la esclavitud en Surinam. En El reino del azahar, Linda Belago narra el emocionante destino de una mujer en el convulso periodo de la colonización. Una maravillosa novela que lleva al lector de la vieja Holanda a la exótica Surinam, y que contiene todos los ingredientes necesarios para crear con éxito una novela de evasión: una historia cautivadora y un paisaje tropical, bello y exuberante.

  Y vosotr@s, ¿qué estáis leyendo

viernes, 8 de marzo de 2019

La dependienta de Sayaka Murata

La dependienta
Sayaka Murata
Trad: Marina Burnas
Duomo, 2019

Keiko Furukura tiene 36 años y está soltera. De hecho, nunca ha tenido pareja. Desde que abandonó a su tradicional familia para mudarse a Tokio, trabaja a tiempo parcial como dependienta de una konbini, un supermercado japonés abierto las 24 horas del día. Siempre ha sentido que no encajaba en la sociedad, pero en la tienda ha encontrado un mundo predecible, gobernado por un manual que dicta a los trabajadores cómo actuar y qué decir. Ha conseguido lograr esa normalidad que la sociedad le reclama: todos quieren ver a Keiko formar un hogar, seguir un camino convencional que la convierta, a sus ojos, en una adulta.
Con esta visión hilarante de las expectativas de la sociedad hacia las mujeres solteras, Sayaka Murata se ha consagrado como la nueva voz de la literatura japonesa.
La dependienta es una breve y sencilla novela que refleja, a través de la vida de Keiko Furukura, la mentalidad del pueblo japonés. Una mentalidad machista, lo que me ha sorprendido y no sé por qué. Pensaba que este país había evolucionado un poco más. Pero parece ser que no. Una mentalidad que tampoco difiere mucho de la nuestra. Que todavía aquí parece que tenemos que justificar por qué no nos casamos o por qué no tenemos hijos. 

Así, vemos como Keiko es juzgada por todos y como ella, en cierto momento, va a intentar hacer lo que se espera de ella. O al menos aparentarlo. Y si Keiko, con su sencillez y su inocencia, con un comportamiento que, a veces, nos puede hacer pensar que tenga síndrome de Asperger,  se va ganando nuestro cariño, no lo hará su "pareja", que más que un rebelde del sistema es el típico caradura que quiere vivir a costa de todo el mundo. 

Hay mucha crítica en esta novela. A esos convencionalismos que nos atan; a esas personas que, con sus opiniones, pretenden condicionar la vida de los demás; a esa falta de libertad para poder decidir qué vida llevar. Sí, es una novela sencilla, pero, cuando la terminas, te das cuenta de que encierra mucho en sus pocas páginas. Y tiene un personaje, Keiko, con el que no nos vamos a reír a carcajadas, pero sí va a arrancar nuestra sonrisa en algún momento y se va a ganar nuestro aplauso al llegar al final. 


miércoles, 6 de marzo de 2019

¡Repasamos febrero!

¡Ya estamos en marzo! Los días cada vez pasan más rápidos! Y febrero se ha ido en un suspiro. Pero lo he aprovechado bastante bien. 
El de Posteguillo, aunque lo acabé el mismo día 1 de marzo, he preferido colarlo en esta lista, que ha sido en febrero cuando ha caído la mayor parte de él. Os adelanto ya que está entre mis mejores lecturas del año. Que empecé a leerlo buscando una lectura tranquila para poder compaginarlo bien con los estudios, pero me ha enganchado de una manera brutal. Que yo soy de las que no puedo leer antes de dormir porque me quedo frita en segundos, pero con este libro no he podido. Se me pasaban las horas sin darme cuenta. Y mira que, precisamente, el libro cómodo no es... 

En cuanto a reseñas, casi he logrado ponerme al día. Aparte de las tres enlazadas arriba, este mes también he reseñado:
En cuanto a pelis, son varias las que he visto este mes.




El Blues de Beale Street me ha gustado, aunque me ha faltado algo más de emoción, algo más de realidad. Visualmente es tan bella, tan perfecta, tan poética, que al final te alejas de la historia. O al menos es lo que a mí me ha ocurrido. 








La ganadora del Óscar. Me gustó, pero me sorprendió mucho que le dieran el premio a la mejor película. Y mira que salí del cine contenta. El trabajo de los actores es fantástico. Realmente me creí esa bonita historia de amistad. Pero de ahí a la mejor película...  No he visto la gran favorita, Roma, así que no puedo juzgar. Lo que sí es cierto es que 2018 ha sido un año flojito en lo que a cine se refiere.







A mí estas pelis de épocas, con intrigas y traiciones palaciegas es que me encantan. Así que disfruté mucho con esta nueva adaptación de la vida de María de Estuardo. Sí hubo algunas cositas que me chirriaron, porque no creo que en esa época se dieran... Pero en fin... Eso sí, grandes interpretaciones de Margot Robbie y, sobre todo, de Saoirse Ronan.






 


De series esta vez apenas puedo hablar, porque salvo algunos episodios de The Big Bang Theory, no he visto nada más. ¡Esta serie es genial!








Esta canción me gusta en todas y cada una de sus versiones. Pero ésta no la había escuchado hasta el otro día que la pusieron en Sinfonía de la mañana. ¡Maravillosa!


Y vuestro mes, ¿qué tal ha ido?

lunes, 4 de marzo de 2019

Estos días leo...#101

Con dos nuevas lecturas empiezo la semana. Y ambas de dos lecturas conjuntas. La primera, Papel y tinta de María Reig forma parte de la iniciativa de #SoyYincanera. Sólo he leído las primeras páginas y creo ya que lo voy a disfrutar mucho.

La segunda, La dependienta de Sayaka Murata forma parte de la lectura conjunta organizada por Laky. También lo he empezado y me parece que me va a hacer pasar un rato muy entretenido. 

La apasionante historia de una mujer que lucha por rebelarse contra el sistema establecido en el Madrid anterior a la Segunda República.

¿De qué serías capaz por cumplir tus sueños? ¿Qué tenía que hacer una mujer para lograr los suyos en la España de principios del siglo XX?

Madrid, primeras décadas del siglo pasado. Elisa Montero, aunque de origen humilde, es criada desde niña por su madrina, una adinerada y misteriosa mujer perteneciente a la alta burguesía madrileña. La sensación de no pertenecer a ningún lugar y de cierta rebeldía ante los designios que otros han trazado para ella será algo que marcará su vida. Elisa no solo buscará liberarse de las limitaciones que le imponen su condición de mujer y su posición social para lograr convertirse en periodista, sino que intentará tomar las riendas de su destino y entregarse al verdadero amor. Como testigo, la rabiosa y convulsa actualidad de una España entre guerras que la acompañará en su lucha por conocerse a sí misma y sobreponerse a sus propios prejuicios.


Keiko Furukura tiene 36 años y está soltera. De hecho, nunca ha tenido pareja. Desde que abandonó a su tradicional familia para mudarse a Tokio, trabaja a tiempo parcial como dependienta de una konbini, un supermercado japonés abierto las 24 horas del día. Siempre ha sentido que no encajaba en la sociedad, pero en la tienda ha encontrado un mundo predecible, gobernado por un manual que dicta a los trabajadores cómo actuar y qué decir. Ha conseguido lograr esa normalidad que la sociedad le reclama: todos quieren ver a Keiko formar un hogar, seguir un camino convencional que la convierta, a sus ojos, en una adulta.
Con esta visión hilarante de las expectativas de la sociedad hacia las mujeres solteras, Sayaka Murata se ha consagrado como la nueva voz de la literatura japonesa.

  Y vosotr@s, ¿qué estáis leyendo

viernes, 1 de marzo de 2019

Misery de Stephen King

Misery
Stephen King
Trad: Luis Morillo Fort
DeBolsillo, 2018 

Misery Chastain ha muerto. Paul Sheldon la ha matado. Con alivio y hasta con alegría. Misery lo ha hecho rico. Porque Misery es la heroína que ha protagonizado sus exitosos libros.
Paul quiere volver a escribir. Algo diferente, algo auténtico. Pero entonces sufre un accidente y despierta inmóvil y atravesado por el dolor en una cama que no es la suya, tampoco la de un hospital.
Annie Wilkes lo ha recogido y lo ha traído a su remota casa de la montaña. La buena noticia es que Annie había sido enfermera y tiene medicamentos analgésicos. La mala es que ha sido durante mucho tiempo la fan número uno de Paul. Y cuando descubre lo que le ha hecho a Misery Chastain, no le gusta. No le gusta en absoluto.
Antes, Paul Sheldon escribía para ganarse la vida.
Ahora, Paul Sheldon escribe para sobrevivir.

¡Qué mal me lo ha hecho pasar, sr.King! Qué he sufrido con esta historia... Una historia opresiva, angustiosa, agobiante, aterradora... Y un tanto claustrofóbica, que toda la acción se desarrolla sólo en una casa, la casa de Annie Wilkes. Casa que, para el escritor Paul Sheldon, se va a convertir en el mismísimo infierno...


Hay escenas desagradables. Sí, el sr. King no se corta. Y son escenas que duelen, hasta físicamente. Escenas en las que puedes sentir el miedo, el horror, el odio, la ira, la desesperanza, la resignación... La tensión está latente página tras página. No hay momento para el sosiego, ni siquiera al llegar a la última página. King es King hasta el final. Aquí no hay respiro al lector, salvo cuando llega al punto y final. Bueno, sí, nos deja recobrar el aliento cuando inserta los fragmentos de la historia que Paul está escribiendo obligado por Annie Wilkes. Pero termina tornándose lúgubre y oscura.


El gran acierto de esta novela es, sin duda, el personaje de Annie Wilkes. Un personaje desequilibrado, capaz de todo para conseguir sus propósitos. Un personaje que nos hará sentir temor desde que hace acto de presencia. También algo de asco. Pero que nos irá sorprendiendo a medida que avanzamos en la novela, con su fortaleza, con su astucia y con su inteligencia. Pocas cosas se le escapan a Annie. ¡Cuánto hará sufrir a Paul! Tanto, que ya no sólo temeremos por su vida, sino también por su estabilidad mental, cada vez más frágil. Es tan grande el sufrimiento que padece... Y sin esperanza alguna...


En definitiva, una historia que he disfrutado y sufrido, mucho, pero mucho. Una historia aterradora, que sobrecoge, que duele. Que mantiene la tensión hasta el final y más allá. Una de esas novelas que no se olvidan cuando la terminas.  

miércoles, 27 de febrero de 2019

La chica en la niebla de Donato Carrisi


La chica en la niebla
Donato Carrisi
Trad: Maribel Campmany
Editorial Duomo, 2016

Una chica desaparecida en un pueblo de montaña. La lluvia, la niebla, las luces. Las luces son las de las cámaras. Han llegado los medios de comunicación. Y todo ha cambiado.
«La justicia no le interesa a nadie. La gente quiere al monstruo. Y yo les doy lo que quieren.»

Sólo había leído antes una novela de Carrisi, El cazador de la oscuridad. Y la verdad es que me acerqué a esta novela buscando más de lo mismo: un thriller vertiginoso con un crimen por resolver por aquí, algún toque paranormal por allá, su tensión a lo largo de toda la novela... Pero nada de esto me he encontrado en esta novela. La chica en la niebla es una novela totalmente distinta pero, eso sí, igual de adictiva. Sobre todo superadas las primeras páginas, una vez que asumí que aquí me encontraba con un Carrisi totalmente diferente.


La trama es sencilla. Una chica de dieciséis años ha desaparecido y aquí entra en escena el agente especial Vogel para encargarse del caso. Vogel siempre acude a resolver esos casos que piensa que puede darle más fama, proporcionarle más gloria, darle más prestigio a su carrera. A aquellos casos que suelen ocupar más páginas en los periódicos y más minutos en la radio y en la televisión. A Vogel lo que menos le importa es la víctima. Si ve que el caso empieza a perder aliciente, hará todo lo posible para que vuelva a recuperarlo. Es un personaje odioso como pocos.


Pero es que pocos se salvan en esta novela. Quizás el policía joven que le ayuda en el caso. Él es el único que realmente está preocupado por la víctima. No nos cuesta nada comparar esta historia con tantos y tantos sucesos como suceden, por desgracia, en la vida diaria. Como son tratados por los medios de comunicación, que, por llegar a ser líderes de audiencia, son capaces de todo, olvidándose de la palabra "respeto". Como juzgamos todos, solamente por los datos que estos medios nos proporcionan, nos condicionan... Todo esto está plasmado en la novela. Aquí nos encontramos al Carrisi más crítico.


El gran acierto de esta novela es su forma de estar contada. Ese continuo salto en el tiempo anticipando cosas pero dejándonos con la miel en los labios para luego retroceder y explicar cómo se ha llegado a esa situación. Carrisi sabe manejar la tensión como nadie. Y el final, ese maravilloso final, con una sorpresa tras otra, pero sin sacar ningún conejo de la chistera. Todo bien contado, bien hilvanado, bien encajado.


Lo que no sé es en qué género encuadrar esta novela. Tiene algo de thriller, pero no termina de serlo. Tiene algo de novela negra, pero no termina de serlo. Lo que sí sé es que es una obra magnífica, de principio a fin. Y que Carrisi me ha demostrado que es un gran narrador. Tendré que leer más novelas suyas y, si mantiene esta calidad, va camino de convertirse en uno de mis autores favoritos.