lunes, 15 de septiembre de 2014

Leemos el Quijote... Capítulos XXXVI


http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2013/12/en-2014-leemos-el-quijote.html

Curioso el título de este capítulo: Que trata de la brava y descomunal batalla que don Quijote tuvo con unos cueros de vino tinto, con otros raros sucesos que en la venta sucedieron. Y es que se habrá despistado Cervantes, que de la batalla con los cueros de vino tinto nos habló en el anterior capítulo. 

En este lo que encontramos es el desenlace por fin de la historia entre Cardenio, Luscinda, Fernando y Dorotea. Y es que en la venta se produce el encuentro de todos estos personajes.

Callaban todos y mirábanse todos: Dorotea a don Fernando, don Fernando a Cardenio, Cardenio a Luscinda y Luscinda a Cardenio.
Aunque la gran protagonista es Dorotea, quien es quien aún lucha por conseguir lo que cree que merece. Quien no se conforma, quien aún quiere recuperar su honor, su honra:

 -Dejadme, señor don Fernando, por lo que debéis a ser quien sois, ya que por otro respeto no lo hagáis; dejadme llegar al muro de quien yo soy yedra, al arrimo de quien no me han podido apartar vuestras importunaciones, vuestras amenazas, vuestras promesas ni vuestras dádivas. Notad cómo el cielo, por desusados y a nosotros encubiertos caminos, me ha puesto a mi verdadero esposo delante. Y bien sabéis por mil costosas experiencias que sola la muerte fuera bastante para borrarle de mi memoria. Sean, pues, parte tan claros desengaños para que volváis, ya que no podáis hacer otra cosa, el amor en rabia, la voluntad en despecho, y acabadme con él la vida; que, como yo la rinda delante de mi buen esposo, la daré por bien empleada: quizá con mi muerte quedará satisfecho de la fe que le mantuve hasta el último trance de la vida. 
 Ni Cardenio ni Luscinda tienen la fortaleza ni el carácter de Dorotea. No fue capaz Cardenio en su momento de enfrentarse a Fernando por el amor de Luscinda. Ni ésta última fue capaz de enfrentarse a sus padres cuando le impusieron el matrimonio. Ambos huyen. Cardenio a Sierra Morena y Luscinda a un convento. Pero ahora, la casualidad los ha llevado a todos a esta venta y gracias al ingenio de Dorotea todo termina como debe de terminar. Cada uno con su pareja. 

  -¿Qué es lo que piensas hacer, único refugio mío, en este tan impensado trance? Tú tienes a tus pies a tu esposa, y la que quieres que lo sea está en los brazos de su marido. Mira si te estará bien o te será posible deshacer lo que el cielo ha hecho, o si te convendrá querer levantar a igualar a ti mismo a la que, pospuesto todo inconveniente, confirmada en su verdad y firmeza, delante de tus ojos tiene los suyos, bañados de licor amoroso el rostro y pecho de su verdadero esposo. Por quien Dios es te ruego, y por quien tú eres te suplico, que este tan notorio desengaño no sólo no acreciente tu ira, sino que la mengüe en tal manera, que con quietud y sosiego permitas que estos dos amantes le tengan, sin impedimiento tuyo, todo el tiempo que el cielo quisiere concedérsele; y en esto mostrarás la generosidad de tu ilustre y noble pecho, y verá el mundo que tiene contigo más fuerza la razón que el apetito.
(...)
  -Levantaos, señora mía, que no es justo que esté arrodillada a mis pies la que yo tengo en mi alma; y si hasta aquí no he dado muestras de lo que digo, quizá ha sido por orden del cielo, para que, viendo yo en vos la fe con que me amáis, os sepa estimar en lo que merecéis. Lo que os ruego es que no me reprehendáis mi mal término y mi mucho descuido, pues la misma ocasión y fuerza que me movió para acetaros por mía, esa misma me impelió para procurar no ser vuestro. Y que esto sea verdad, volved y mirad los ojos de la ya contenta Luscinda, y en ellos hallaréis disculpa de todos mis yerros; y, pues ella halló y alcanzó lo que deseaba, y yo he hallado en vos lo que me cumple, viva ella segura y contenta luengos y felices años con su Cardenio, que yo rogaré al cielo que me los deje vivir con mi Dorotea.

Retrospectivo existente de Miguel Labordeta

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.
Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.
¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Y octubre es el mes de la novela autopublicada

http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2014/09/mes-tematico-de-la-novela-autopublicada.html


Laky decide dedicar el mes de octubre a la novela autopublicada. Y como son varios los libros de autores noveles que tengo pendiente, no dudo en participar. Además, para animarmos, dos sorteos son los que tiene activo en su blog. Del primero de ellos habla en la misma entrada en la que anuncia la iniciativa, así que pinchando en el banner llegáis a ella y del segundo sorteo, las bases están aquí. Lecturas todas muy atractivas y que desde luego animan a participar en esta fantástica iniciativa. Y vosotr@s, ¿os vais a resistir?

viernes, 12 de septiembre de 2014

Reflejos en un ojo dorado de Carson McCullers

Reflejos en un ojo dorado
Carson McCullers
Traductora: María Campuzano
Seix Barral, 2001 ( 1941)
Tras el éxito obtenido con El corazón es un cazador solitario a la temprana edad de veintitrés años, Carson McCullers escandalizó a la opinión pública americana con Reflejos en un ojo dorado, abordando, en esta su segunda novela, temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable i nstitución del ejército americano durante la década de los treinta. Nadie ha dudado jamás, sin embargo, de que es una novela perfecta escrita en estado de gracia. En el ambiente enclaustrado de una base militar, un islote aparte en el mundo, un precipitado de tensiones internas desemboca en una muerte violenta. La prosa rabiosamente lúcida que recorre Reflejos en un ojo dorado, convierte esta novela brutal en mucho más que la historia de un crimen: es un microcosmos, el espejo de los fantasmas interiores que pueblan la mente de los personajes de Carson McCullers , y una de las más acabadas muestras del arte de esta escritora excepcional, que inspiró una ya clásica adaptación cinematográfica dirigida por John Huston, con Marlon Brando y Elizabeth Taylor en los papeles principales. Un título esencial de la narrativa norteamericana contemporánea.

Primera novela que leo de Carson McCullers y tengo que empezar diciendo que me ha gustado aunque no tanto como esperaba. A pesar de ver muchas cosas buenas me ha faltado algo para que la historia llegue a llenarme. 

Ambientada la novela dentro de un fuerte militar del Sur de Estados Unidos, nos encontramos con varias  historias que nos van a presentar a personajes atormentados, complejos...Personajes difíciles de comprender.  Tenemos al capitán Penderton, que no soporta a su esposa Leonora, quien parece coquetear con todos. Sus deseos son otros, su pasión se dirige hacia otra persona, hacia el soldado Williams. Pero son tiempos en los que aún tiene que mantener reprimido sus deseos, su inclinación... Oculto a todos, salvo a sí mismo. El soldado en quien se fija es en su mujer, en Leonora. Por un descuido logra verla desnuda un día y se convierte en su obsesión. Aunque las palabras de su padre condenando el sexo femenimo,  no se van de su cabeza. Y es lo que marca su relación con las mujeres. Tanto Penderton como Williams parecen  hacer uso de la violencia como medio de desahogo. No pueden expresar lo que realmente sienten, no pueden ser como realmente quieren ser. Y solo encuentran satisfacción usando la violencia.

“Hay ocasiones en que la mayor necesidad de un hombre es tener a quién amar, un punto en el que centrar sus emociones difusas. También hay oportunidades en que las iras, frustraciones y temores de nuestra vida, inquietos como espermatozoides, deben ser expulsados en forma de odio. El infeliz Capitán no tenía a quién odiar y durante los últimos meses se sentía desgraciado”.

A Leonora  le falta un puntito de inteligencia. Lo que parece sobrarle es belleza. Y quizás por no encontrar el marido que esperaba,  le pone los cuernos con un amigo de éste, Morris. Aunque parece que es una relación consentida tanto por el capitán como por la esposa del amigo, Alison. 

Dos personajes que parecen no pertenecer a este ambiente es precisamente Alison y su criado filipino, Anacleto. Dos personajes que parecen no cuadrar en el ambiente en que se desarrolla la novela. Además, Alison aún está traumatizada por la muerte de su hijo. Su mente aún no lo ha superado. Y parece que es su criado la única persona en quien confía, en quien se apoya. 

Y con estos personajes la tragedia se ve venir. McCullers es una maestra creando una atmósfera cada vez más inquietante, cada vez más opresiva. Una atmósfera en la que el odio cada vez va adquiriendo mayor protagonismo. Y aunque me haya faltado algo, que no sabría decir qué es,  para darle un diez a esta novela, sí es cierto que necesitaba saber cómo terminaba esta historia y no podía despegarme de sus páginas.

“Se sentía flotar libre de toda atadura humana mientras llevaba dentro de él la imagen del joven solado, del mismo modo que una bruja llevaría en su seno algún poderoso amuleto. En aquellos momentos experimentaba una vulnerabilidad particular. A pesar de sentirse aislado de los demás, lo que veía durante esos paseos adquiría una importancia desproporcionada ante sus ojos. Todo aquello con lo que tomaba contacto, aún los objetos más triviales, parecía tener un sentido misterioso relacionado con su destino. Había llegado a perder su antigua facultad para la clasificación instintiva de las diversas impresiones sensoriales según sus valores relativos… Tampoco intentaba ya justificar el estado emocional que se había apoderado de él. Cuando pensaba en el soldado no lo hacía en términos de amor o de odio; sólo tenía conciencia de su irresistible deseo de romper todas las barreras que existían entre ellos”…


jueves, 11 de septiembre de 2014

¡Nos invaden los extraterrestres!


http://torretadebabel.blogspot.com.es/2014/08/invitamos-los-invasores.html

Soy débil, lo sé... Me dejo tentar muy fácilmente. Ya me dejo tentar hasta por un género que toco poco porque nunca me he sentido atraída por él. Pero cuando Babel propuso dedicar el mes de septiembre a viajar por el espacio y hacerle una visita a los extraterrestres, me dije: "Margari, ¿por qué no?. Que ya es hora de que te animes con este género, que hasta además tienes amigos que no paran de recomendarte novelas. Y te empeñas en decir que no, que no te gusta, cuando la verdad es que apenas lo has catado."

Así que aquí me veo. Como no tenía ya apretadito el mes de septiembre, me meto en otra. Espero ser la excepción del refrán "Quien mucho abarca, poco aprieta". Si queréis saber más de esta iniciativa, pinchad en el banner, que Babel lo explica todo muy bien. ¡Y además hay sorteo!

El libro que he elegido para participar es El jardín de la infancia de Arthur C. Clarke, un autor que me han recomendado varias veces. Llevo ya el libro más o menos por la mitad y por ahora me está convenciendo. Y me parece que ahora empieza lo interesante. Ya veremos.

Con El fin de la infancia -escribió Basil Davenport- Arthur C. Clarke se une al pequeño grupo formado por Olaf Stapledon, C. S. Lewis y quizá H. G. Wells, que ha usado la ciencia-ficción como vehículo de ideas filosóficas. Dicho esto, es necesario añadir apresuradamente que El fin de la infancia es un libro tan ameno, desde el punto de vista de la narrativa pura, como cualquier otra novela común contemporánea.

El fin de la infancia -obra que según William Du Bois merece la total atención de los habitantes de esta época de ansiedad- tiene como tema la futura evolución del hombre. Una raza extraña llega a la Tierra y trae consigo paz, prosperidad..., y la inesperada tragedia de la perfección. ¿Qué seguirá a la extinción de la raza humana? Arthur C. Clarke, en un final de notable belleza, plantea la más alucinante de las hipótesis.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La metamorfosis de Franz Kafka


«Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto.» Tal es el abrupto comienzo, que nos sitúa de raíz bajo unas reglas distintas, de "La metamorfosis", sin duda alguna la obra de Franz Kafka que ha alcanzado mayor celebridad. Escrito en 1912 y publicado en 1916, este relato es considerado una de las obras maestras del siglo xx por sus innegables rasgos precursores y el caudal de ideas e interpretaciones que desde siempre ha suscitado. Completan este volumen los relatos «Un artista del hambre» y «Un artista del trapecio».




Me daba miedo esta novela. Temía encontrarme con un libro aburrido, soporífero... Además, mi miedo a las cucarachas tampoco ayudaba mucho a que me animara a su lectura. Pero finalmente lo hice. Mientras mi hija decidía qué libros llevarse en la biblioteca, lo cogí de la estantería y lo leí de un tirón. No es muy largo. Y sí, mi hija también tarda en decidirse...

Y me sorprendió, desde el principio, la sencillez con que está escrita, sin apenas adornos, sin frases rebuscadas. No le hace falta al autor para meternos de lleno en una historia que se hace incómoda, que nos sacude, que nos remueve. Y nos va produciendo mayor inquietud a medida que avanzamos en su lectura. Una lectura con muchísimas interpretaciones. Un libro para ser leído más de una vez, porque seguro que, de cada lectura, sacas algo nuevo. 

El protagonista, Gregor Samsa lleva una vida gris. Vive con sus padres y con su hermana y es el responsable de la economía familiar. Pero la brutal transformación física que va  a sufrir va a provocar su alejamiento, su exclusión. Todo el mundo parece haber olvidado que, bajo esa ese monstruo en el que se ha convertido, hay una persona. Y su familia, esa familia a la que él siempre ha ayudado, empieza a huir de él. Empieza a verle como un estorbo, como algo inútil. Ya no aporta nada, ya no sirve para nada. ¿Para qué está ahí?, ¿para qué sigue viviendo? Y esas mismas preguntas se las hace el propio Gregor Samsa. Sobre todo cuando la única persona con la que aún mantenía una pequeña relación, su hermana, también le abandona. También el miedo se apodera de ella. 

A medida que avanzaba en la lectura no podía evitar pensar si la actitud de esta familia no es la misma que muchas personas muestran ante sus padres, cuando ya son ancianos. Cuando ya consideran que no son útiles, cuando ya los han exprimido hasta el límite, les dejan a un lado, solos, aislados, abandonados, esperando únicamente que la muerte llegue.

Ahora ya sé por qué muchos consideran que La metamorfosis es una obra maestra. Múltiples lecturas podemos sacar de ella. Mucho nos va a remover, mucho nos va a hacer pensar. Y cuando estamos llegando a sus últimas páginas estamos seguros de que volveremos a leer esta magnífica novela. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Leemos el Quijote... Capítulos XXXV


http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com.es/2013/12/en-2014-leemos-el-quijote.html

Y empieza esta capítulo con la única interrupción que se produce en la lectura de la novela, El curioso impertinente. Es Sancho, quien entra,dando voces, anunciando que su señor le ha cortado la cabeza al gigante enemigo de la princesa Micomicona. Cuando todos acuden acuden con rapidez a ver qué realmente estaba pasando, se encuentran con don Quijote, dormido, luchando espada en mano y cargándose todos los cueros de vino del pobre ventero. La reacción de éste, al ver el destrozo, no es muy pacífica... Menos mal que están el cura y Cardenio para separar al ventero y tranquilizarlo. 

Pero en este capítulo no sabemos quién está más loco, si don Quijote o Sancho. Porque éste último cree de verdad haber visto la cabeza del gigante y se ve ya con el condado prometido. Y pasa de la alegría a la tristeza al verse sin éste... La quijotización de Sancho es totalmente evidente en este capítulo.

Cuando todo se tranquiliza, prosiguen la lectura de El curioso impertinente y por fin conocemos el final. Solo diré, como dije en la otra entrada, que la curiosidad mató al gato... 

» -Bien -dijo el cura- me parece esta novela, pero no me puedo persuadir que esto sea verdad; y si es fingido, fingió mal el autor, porque no se puede imaginar que haya marido tan necio que quiera hacer tan costosa experiencia como Anselmo. Si este caso se pusiera entre un galán y una dama, pudiérase llevar, pero entre marido y mujer, algo tiene del imposible; y, en lo que toca al modo de contarle, no me descontenta. 

Castillos de arena de Gioconda Belli

¿Por qué no me dijiste que estabas construyendo
ese castillo de arena?
Hubiera sido tan hermoso
poder entrar por su pequeña puerta,
recorrer sus salados corredores,
esperarte en los cuadros de conchas,
hablándote desde el balcón
con la boca llena de espuma blanca y transparente
como mis palabras,
esas palabras livianas que te digo,
que no tienen más que el peso
del aire entre mis dientes.
Es tan hermoso contemplar el mar.
Hubiera sido tan hermoso el mar
desde nuestro castillo de arena,
relamiendo el tiempo
con la ternura
honda y profunda del agua,
divagando sobre las historias que nos contaban
cuando, niños, éramos un solo poro
abierto a la naturaleza.
Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena
en la marea alta.
Se ha llevado las torres,
los fosos,
la puertecita por donde hubiéramos pasado
en la marea baja,
cuando la realidad está lejos
y hay castillos de arena
sobre la playa...