Pastores del malFélix García Hernán
Alrevès, 2021
Cuando el padre Damián Isún cambió de postura para acomodarse en su
cama, el corazón le dio un vuelco al palpar, bajo la colcha, el cuerpo
desnudo y sin vida de uno de sus pupilos. ¿Cómo había llegado allí? El
pánico se apoderó de él y acudió a su antiguo discípulo, mosén Estanis,
en busca de ayuda y refugio. El mosén no dudó en contactar con el
comisario Javier Gallardo, que aunque se había retirado hacía poco del
servicio, nunca podría olvidar que le debía su vida al religioso. Así,
junto al ahora inspector jefe Raúl Olaya, Gallardo intentará demostrar
la inocencia del padre Damián.Juntos descubrirán una poderosa
organización internacional cuya voracidad desmedida destroza y utiliza a
cientos de niños y entre cuyos dirigentes se hallan destacados miembros
de la banca, la política, las finanzas o la Iglesia.
Pastores del mal trata de un crimen que, para mí, es imperdonable,
la pederastia. No puedo perdonar a quien puede hacerle tanto daño a un niño, a
una persona que arruina la vida de otra desde su más tierna infancia.
Y este tema tan duro es el que
aborda Félix García Hernán en su novela, protagonizada por Javier Gallardo y
Raúl Olaya. Gallardo, pese a estar retirado, no duda en acudir a la llamada de
auxilio de Mosén Estanis, quien le pide que ayude a su amigo el padre Damián,
principal sospechoso del asesinato de un niño. Y en la investigación que lleva
a cabo va a descubrir la existencia de una organización muy poderosa que no
sólo actúa en España sino que se extiende a varios países. Una organización en
la que participan grandes empresarios, políticos muy influyentes e incluso
miembros de la Iglesia. Y padres desesperados pero también otros sin escrúpulos
que no dudan en usar a sus hijos para conseguir dinero fácil.
Y a pesar de la dureza del tema,
se agradece que el autor lo aborde con delicadeza y así nos evitamos sufrir más
de la cuenta. Aunque sufrimos, porque es imposible no hacerlo ante tanta vileza
y con víctimas tan inocentes. Y nos enfadamos también con las justificaciones
que argumentan algunos de los que cometen esos terribles crímenes. Y nos
indignamos, porque, aunque ésta sea una historia de ficción, sabemos que, por
desgracia, cosas así suceden casi a diario. Y que, en la mayor parte de las
ocasiones, esta gente no llega nunca a pagar por sus crímenes.
Entre los rasgos más
sobresalientes de esta novela están sus personajes. Javier Gallardo y Raúl
Olava son dos personajes perfectamente construidos, muy creíbles y que hacen
muy buena pareja de investigación. Y el resto de personajes que van apareciendo
están también muy bien perfilados. No le hace falta al autor grandes
descripciones para que lleguemos a conocer a cada uno de ellos.
Y otro de los puntos fuertes de
esta novela reside en su ritmo, rápido, ágil, que va increméntandose a medida
que avanzamos en la historia. Y dejándonos siempre al final de cada capítulo
con ganas de empezar el siguiente.
En definitiva, una novela negra
absolutamente redonda, perfecta, que me ha mantenido en tensión de principio a
fin y con la que he descubierto a un autor, Félix García Hernán al que, desde
ya, voy a seguir muy de cerca. Lo primero que me toca es leer su anterior
novela, Cada dos fosas.
Este libro participa en la iniciativa:
Apartado: La corrupción es el
tema dominante