jueves, 24 de septiembre de 2026

Mil cosas de Juan Tallón, El círculo del alba de Luisa Ferro y Siete casas vacías de Samanta Schweblin

Mil cosas

Juan Tallón

Anagrama, 2025

Sinopsis aquí.

Más que la historia en sí, me quedo con lo bien que Juan Tallón refleja la sociedad en la que vivimos: siempre con prisas, siempre ocupados, saltando de una cosa a otra y con el móvil permanentemente en la mano.

Un móvil del que dependemos cada vez más, hasta el punto de que parece que sin él no sabemos hacer casi nada. Nos facilita la vida, sí, pero también nos absorbe y, muchas veces, nos aleja de lo que realmente importa.

Una lectura que deja esa sensación de estar mirándonos en un espejo. Y quizá lo más incómodo sea precisamente eso: reconocer cuánto de nosotros mismos hay en lo que cuenta.


El círculo del alba

Luisa Ferro

Planeta, 2016

Sinopsis aquí.

En esta ocasión, una lectura con altibajos.

En algunos momentos conseguía engancharme a esta historia que gira en torno a un asesino en serie. En otros, sobre todo cuando se detenía demasiado en relatar los amoríos del protagonista, la historia se me hacía larga. Y, además, algunos de esos episodios no terminaban de resultarme demasiado creíbles.

Los personajes y la ambientación están bien descritos y hay momentos en los que la historia consigue atrapar, pero el ritmo me ha parecido bastante irregular.

Creo que, con unas cuantas páginas menos, habría podido contar una historia mucho más ágil y, probablemente, más efectiva.

 

Siete casas vacías

Samanta Schweblin

Páginas de Espuma, 2015

Sinopsis aquí.

Una colección de relatos extraños e intimistas en los que sus protagonistas se enfrentan, de una manera u otra, a sus propios miedos.

La narración es pausada y se recrea, sobre todo, en transmitir sensaciones y emociones. Sus personajes son intensos y las historias parecen partir siempre de situaciones cotidianas para terminar convirtiéndose en algo inquietante, extraño, incluso desconcertante.

Y creo que aquí sí puedo asegurar que no todos los lectores vamos a leer la misma historia. Hay tantas posibilidades de interpretación que cada relato puede adquirir un significado diferente dependiendo de quién lo lea y, quizá también, del momento en que lo haga.

Me ha resultado una lectura rara, pero, de alguna forma, consigue atraparte. Tanto que, al terminar, te quedas con ganas de volver a cada historia y leerla de nuevo, más detenidamente, para descubrir qué interpretación le das esta vez.

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