Autor: Emilio Casado Moreno
Estado: Público
N° de páginas: 324
Tamaño: 150x210
Interior: Blanco y negro
Estado: Público
N° de páginas: 324
Tamaño: 150x210
Interior: Blanco y negro
http://www.bubok.es/libros/197923/Cronica-insignificante
Tengo que empezar esta reseña agradeciendo al blog El latir de un libro por dejarme participar en la lectura conjunta de este libro. Un libro que me apetecía mucho porque no paraba de leer buenas reseñas sobre él y porque su autor, Emilio Casado, me ha demostrado continuamente que cuida mucho a sus lectores. Y eso es algo que siempre es de agradecer.
Tenía un poco de miedo con este libro. Y es que todas las reseñas que había leído hasta ahora eran muy positivas, así que esperaba mucho de este libro. Y no quería. No quería esperarme mucho porque no quería llevarme ninguna decepción. No quería encontrar ninguna excusa para abandonar el libro, que es algo que suelo hacer cuando leo en el ordenador. Pero más bien me ha pasado al contrario. Buscaba excusas continuamente para sentarme frente al ordenador y saber cómo continuaba la historia. Una historia que, aunque empieza de forma sencilla, contándonos la vida de una persona ¿insignificante?, de repente toma un giro brutal y nos mantiene sentados, sin querer dejar de leer, porque necesitamos saber cómo termina todo.
"Vida", esa es la palabra que mejor define a los personajes de este libro. Tienen vida, son reales. Son personas, como tú, como yo, como nuestro amigo o vecino. Con sus problemas, con sus sentimientos, con sus dudas... Son seis los días que pasamos con Marcelo, el protagonista de este libro, seis días que se hacen cortos. Queremos saber más de él, queremos conocerle mejor, queremos avanzar con él. En las primeras páginas del libro ya son muchos los datos que sabemos de él. Divorciado, con 40 años, viviendo de nuevo en casa de sus padres porque sigue pagando la hipoteca de la casa en la que vivía con su mujer. Su trabajo de psicólogo interino pende de un hilo cuando el poseedor de la plaza anuncia su regreso. Lo único positivo de toda su vida anterior es su hija Diana, pero sólo puede estar con ella los fines de semana. No parece que de aquí pueda salir una buena historia, pero sí que sale. Y buena, muy buena.
Destaca su forma de narrar la historia. Está contada en primera persona, de forma muy similar a la de un diario. Así nos enteramos de todo lo que hace durante el día. Somos lectores directos de sus reflexiones, de sus sentimientos. Y también nos va dando las piezas que nos permite completar el puzzle cuando termina la novela.
Si cuando empieza la novela Marcelo es un personaje muy tocado emocionalmente, casi hundido, que se siente un fracasado porque con 40 años siente que aún no ha conseguido nada en la vida, a medida que avanza la novela, nos alegramos con él porque parece que la vida empieza a sonreírle y la suerte vuelve a estar de su lado. Y cuando parece que no va a ocurrir nada, que la novela se va a limitar a mostrarnos distintas escenas en la vida de Marcelo, las alarmas se disparan. Marcelo tiene que tomar una decisión fundamental. Una decisión que puede afectar al resto de su vida. Y estaremos pendientes de esta decisión porque hasta el último momento no sabemos cuál es su respuesta. No es ningún héroe. Duda, dice que sí, dice que no, y finalmente...
Y finalmente, el autor vuelve a sorprendernos. Hay un cambio de narrador. Ya no es Marcelo quien nos cuenta la historia. Ahora, casi todos los personajes que han ido apareciendo a lo largo de la historia toman la palabra. Y a través de ellos, entre unos y otros, sabremos cómo termina la novela. Y veremos como todas las piezas encajan a la perfección. Un puzzle que una vez completado, nos deja un desenlace impactante.
Una novela absolutamente recomendable, con un estilo fresco, sencillo, ágil... Con algunas escenas absolutamente geniales, como la visita del cura a la casa de sus padres... En esta parte, la sonrisa no se puede borrar de tu cara. ¿Lo único negativo? Que acabo de terminar el libro y ya echo de menos a Marcelo y su forma de contar las cosas.