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viernes, 21 de julio de 2023

Víctimas de Dean R. Koontz

 

Víctimas 

Dean R. Koontz

Debolsillo, 2007

En un laboratorio gubernamental de alto secreto, dos criaturas genéticamente alteradas ven la luz: un perro de inteligencia asombrosa y un monstruo híbrido de naturaleza brutal y violenta. Cuando estos seres desaparecen, da comienzo una historia terrorífica y llena de dramatismo. Una historia con suspense y sentimiento.

Me apunté a la lectura conjunta organizada por Anabel Samani porque creía que iba a ser fácil conseguir un ejemplar en la biblioteca, pero al final no fue así. Y está actualmente descatalogado, así que al final la única opción que me quedo fue escucharlo, gracias a Sonosfera literaria. Me ha costado un poquito, tengo que reconocerlo, que mi cabeza, cuando escucha, se va por los cerros de Úbeda y no termina escuchando nada, pero al final conseguí concentrarme y meterme en esta historia. 

La estrella absoluta de esta novela es Einstein, el perro perdiguero. Fruto de experimentos, es un perro dotado con una inteligencia que, si no es infinita, poco lo queda, logrando aprender aptitudes humanas en muy poco tiempo. A veces cuesta creerlas, voy a admitirlo, pero empiezas a meterte tanto en la historia que en poco tiempo te acostumbras a las extraordinarias habilidades de este perro, al que resulta imposible no cogerle cariño. 

Y la otra estrella, aunque un poco eclipsado por Einstein, será el alienígena, ese monstruo también creado científicamente pero con resultados totalmente contrarios a los de Einstein. Un ser monstruoso, pero con la misma inteligencia del perro, pero sus sentimientos son totalmente diferentes. Más predeterminado a la crueldad, a matar... Se convertirá en un auténtico peligro para la seguridad ciudadana. Y también para Einstein, a quien persigue para matarlo. Así que la tensión está servida. Capítulo tras capítulo sufriremos mucho por el perro y por la pareja que lo ayuda. Y es que habrá, aparte del alienígena, más gente persiguiéndolos, buscando a Einstein. Y volviendo al alienígena, llegará un momento, al final, que incluso nos dará pena, porque a fin de cuentas, él no tiene la culpa de nada. Él es sólo una creación. Le hicieron así y luego lo rechazaron. Quisieron incluso matarlo. ¿Es justificable, entonces, su odio, su violencia?  Y esto nos lleva a esa pregunta que tantas veces surge en estos temas. En nombre de la ciencia, ¿todo vale?

En definitiva, una novela entretenida, que hay que leer con la mente abierta, dispuestos a creernos algunas cosas que nos va a costar creer. Con mucha tensión, capítulo tras capítulo, lo que hace que necesites siempre seguir leyendo el siguiente para saber cómo termina todo. Pero terror no hay, eso lo tengo que aclarar. Suspense sí, pero miedo, no.