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jueves, 26 de enero de 2017

Olive Kitteridge de Elizabeth Strout


Olive Kitteridge
Elizabeth Strout
Trad: Rosa Pérez
El Aleph, 2014
Olive Kitteridge es una maestra retirada que vive en un pequeño lugar de Maine, en Nueva Inglaterra. A veces dura, otras paciente, a veces lúcida, otras abnegadamente ciega, Olive Kitteridge lamenta las transformaciones que han agitado el pequeño pueblo de Crosby y la deriva catastrófica que va tomando el mundo entero, pero no siempre se da cuenta de los cambios menos perceptibles que afectan a las personas más cercanas: la desesperación de un exalumno que ha perdido las ganas de vivir; la soledad de su propio hijo, que se siente tiranizado por los caprichos irracionales de Olive; y la presencia de su marido, Henry, que vive su fidelidad conyugal como una maldita bendición. Mientras la gente del lugar va afrontando sus problemas, sean leves o graves, Olive Kitteridge va tomando conciencia de sí misma y de las personas que la rodean -muchas veces dolorosamente, pero siempre con una honestidad entrañable.
Olive Kitteridge destaca sobre todo por su estilo, por su forma de tratar las distintas historias que cuenta. Realista, natural, detallada... Son trece historias las que tiene, todas con un nexo común, Olive Kitteridge, a veces protagonista y a veces, una simple secundaria. A veces sólo aparece de refilón. Pero en todas aparece, en algún momento. Y la vamos conociendo, o de forma directa o a través de los ojos de los demás. Tal como es y tal y como la ven. Que nunca es lo mismo. Y si ella se ve como una persona honesta, sincera, inteligente, coherente... No es esa la imagen que tienen los demás de ella.

Me ha costado meterme en este libro. Y es que, entre tantas historias, siempre hay unas que te interesan más que otras. Unas de las que te gustaría saber más y te deja con la miel en los labios y otras que no me han llamado tanto la atención. Aunque en todas son los mismos temas los que se plantean: los años que pasan; los sueños no cumplidos; las palabras no dichas, que tanto daño hacen; el engaño, la infidelidad, las ausencias; esas muestras de afectos ausentes y que tan necesarias son... La vida, tal y como es. Pero prevalece cierto tono gris, cierto tono triste, que inunda las páginas y que terminan cansándote un poco. 

Y a pesar de ese pero, sí puedo decir que me ha gustado su lectura, quizás no tanto como esperaba. Pero me ha gustado conocer a Olive y a sus vecinos. Me ha gustado la forma de contar de Elizabeth Strout, natural, sencilla, cuidada. Invitando a la reflexión y dejándote cierto sentimiento de nostalgia.