Inma Chacón
Editorial Planeta, 2016
Las hermanas Elisa y Sabela crecen en una pequeña aldea cercana a Ferrol, donde su madre, Rosalía, una leiteira pobre, las cría sin la ayuda de su marido. Mateo, que emigró a América para iniciar un negocio que nunca concluyó, solo le dejó a su hermano Manuel, sordo de nacimiento, que con su bondad temerosa y sencilla la ayuda a sacar a sus hijas adelante.
Cuando Rosalía comienza a planear la boda de su hija Elisa con Eloy, el único bachiller del pueblo, no cuenta con que Sabela se ha enamorado de él y que el guapo minero Martín tiene otros planes para Elisa.
Tierra sin hombres es una novela de personajes y de intrigas familiares que se enmarca en la Galicia de finales del siglo XIX y principios del XX, en una aldea cargada de supersticiones y de habladurías, lluviosa, pobre; una tierra de viudas de vivos, donde las mujeres ven como sus hombres han de emigrar en busca de una vida mejor, un sueño que a veces se cumple y otras se vuelve contra todos.
Con su última novela, Inma Chacón nos traslada a la Galicia rural de finales del siglo XIX y principios del XX. Y cuando digo nos traslada, es así, tal cual. Porque logra que pisemos sus calles, sus calles, sus plazas, que sintamos su gente... Y la dura vida de aquella época. Una época de emigración. Porque fueron muchos los hombres que tuvieron que irse de sus pueblos, de sus aldeas, buscando un futuro mejor. Que tuvieron que abandonar sus tierras, que nada le ofrecía, con la esperanza de una vida mejor. Pero en todos ellos siempre existe el deseo de regresar. La morriña, la nostalgia, la añoranza... Es imposible de evitar. Y Chacón nos recuerda al principio de la novela las palabras de Torrente Ballester sobre estos hombres:
"El número de los que vuelven nunca es tan grande como el de los que se van (...). Unos traen dinero, automóvil y una leontina; otros, más modestos, un sombrero de paja y un acordeón; los más, una enfermedad de la que mueren, y todos, todos, el acento cambiado."
Pero no son los hombres los protagonistas en esta novela. Son las mujeres, las que se quedan esperando el regreso de sus maridos. Ellas son "las viudas de vivos", como las llamó Rosalía de Castro. Ellas continuaban aquí, con su miseria, con sus penurias... Tenían que seguir viviendo, tenían que seguir cuidando a su familia, como pudieran. Sobre ellas recaía todo el peso de la familia mientras los hombres estaban fuera. Y podían llevarse años sin saber nada de ellos. Y sin derechos. Sin derecho a las tierras de sus maridos, sin derecho a nada. Sin saber si ellos iban a volver. Y sin poder rehacer sus vidas. Siempre esperando, siempre solas. Y temerosas siempre de los falsos rumores, de las críticas, de los cuchicheos, que tanto daño hacen.
Una obra intensa, grande, magnífica. Mentiría si digo que no me costó entrar. Pero me está costando salir. Porque ya hace días que la terminé y aún sigo en ella, aún sigo en esas tierras gallegas que tan bien ha sabido plasmar Inma Chacón. Aún siento el dolor de sus personajes, aún siento su soledad, aún siento sus ganas de vivir... Sin duda, Tierra sin hombres está entre mis mejores lecturas del año.
"Elisa se acurrucó bajo su hombro y pensó en su madre y en su abuela. Nada había cambiado desde que vieron cómo se marchaban sus hombres por primera vez. Viudas de vivos que nunca sabían cuándo terminaría su duelo.Ahora le tocaban a ella las noches en vela, los días interminables, la mirada perdida en el mar, esa presencia constante que la separaría de Martín, quién sabía hasta cuándo y cuántas veces, la cama fría, la incertidumbre, el correr del tiempo, que ya no contaría en semanas, ni en meses ni en años, sino en las idas y venidas del marido.La historia repetida.-Será nena -le dijo conteniendo las lágrimas- y se llamará Jovita, como mi abuela.-Porque hacen falta mujeres para esta tierra sin hombres.


