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jueves, 8 de octubre de 2015

La Alejandría Olvidada de Almudena Navarro

La Alejandría Olvidada
Almudena Navarro,
Autoeditado, 2014
Cuenta la leyenda que Alejandro Magno, en su afán de conquista, fundó a su paso más de setenta ciudades con su nombre, de las que hasta bien entrado el siglo XX sólo se conocía una: la Alejandría de Egipto. ¿Cuántas fueron en realidad? ¿Setenta? ¿Cincuenta? Este es uno de los grandes enigmas de la historia y desvelarlo, el sueño dorado de cualquier arqueólogo. 

Miles de excavaciones se llevaron a cabo en distintos emplazamientos del centro de Asia, infructuosamente, hasta que en 1961 todo cambió cuando durante una cacería el rey de Afganistán, Mohamed Zahir Shah, descubrió por casualidad, entre la maleza, un precioso capitel corintio. Era el principio del descubrimiento de la ciudad más grande, rica e influyente que fundara el Gran Alejandro: Ai Khanoum.

París. (Año 2002): El doctor en Historia Gaspar Bitball desde su despacho en la Universidad de la Sorbona trata de proteger el fruto de sus años de especialización, el yacimiento de Ai Khanoum, situado al norte de Afganistán. Desde que en 1979 Rusia invadiera el país, nada se sabía sobre su estado; los arqueólogos franceses nunca pudieron volver a él. La comunidad internacional teme lo peor y se cree que el yacimiento puede haber sido expoliado.

Gaspar, con la ayuda de Irine, una joven intérprete de origen afgano, formará parte de la comisión de expertos internacionales que entrarán como observadores en Afganistán tras la ocupación de las tropas americanas e inglesas. Juntos deberán superar sus miedos y sortear un conflicto armado repleto de obstáculos para recuperar la memoria de la ciudad perdida y, por segunda vez en la Historia, olvidada.

Imperio Bactriano (Año -148 a.C.). Alejandría de Oxo, cerca del norte del actual Afganistán:
El filósofo Aenas se ve obligado a exiliarse de Macedonia, derrotada y humillada por Roma. Atravesará todo el continente buscando un atisbo del antiguo esplendor de su pueblo, en el extremo más alejado de Asia Menor, en Alejandría del Oxo, la ciudad de sus sueños, la capital del Imperio Independiente Greco-Bactriano. Un lugar único y exótico, convertido en leyenda.
Con la ayuda de la familia Papadopoulos, conseguirá entrar en la ciudad y allí conocerá a la gran sacerdotisa Atanasia, mujer que cambiará su destino y, con él, el de la Alejandría olvidada.
Cuando empecé esa novela esperaba encontrarme con una novela de aventuras que me hiciera desconectar de todo. Y lo ha conseguido. Me ha gustado mucho esta novela que recurre a la típica estructura de contar dos historias, separadas en el tiempo, de forma paralela. Aunque en este caso no hay equilibrio entre ambas tramas y el presente tiene un claro dominio sobre el pasado. Si la historia actual se desarrolla en 24 capítulos, la de Aenas, que se sitúa entre los años 148 y 145 a.C. ocupa tan solo 4 capítulos y un epílogo. Y este es el único pero que puedo ponerle a esta historia. Que me hubiera gustado que esta parte tuviera un mayor desarrollo; que los personajes de Aenas y Atanasia hubieran sido protagonistas de más capítulos, que su historia no hubiera sido tan precipitada; que hubiera podido pasear un poco más por las calles de Alejandría del Oxo y conocer mejor sus culturas y costumbres.

No sucede lo mismo con la parte situada en el presente. Almudena describe con mimo a la pareja protagonista, Gaspar e Irine. Resulta fácil empatizar con ellos. Son personajes muy reales y creíbles. Gaspar no puede evitar, a pesar de su pasión por su trabajo, sentir miedo ante los peligros a los que se va a enfrentar. Y lo vemos dudar, recelar... Por el otro lado está la segura Irine. Pero también ella va a tener que enfrentarse a sus propios miedos. Porque su origen afgano hará que su miedo sea otro... Viajar a un país del que sus padres tuvieron que salir huyendo, enfrentarse a una cultura que hubiera podido ser la suya, tener que enfrentarse a la familia que aún le queda allí, enfrentarse a la verdad que sus padres nunca le contaron...

El resto de personajes no son tratados con el mismo cuidado. Se limitan a cumplir su papel, ya sea en el bando de los buenos o en el bando de los malos.

Ayuda a devorar esta historia que está contada con sencillez y que el ritmo que impone la autora desde el principio es rápido, sin apenas descansos. Las aventuras se suceden. La acción nunca se detiene, siempre está sucediendo algo.

Y también la he disfrutado porque he aprendido mucho con esta novela. No tenía ni idea de la existencia del imperio grecobactriano ni del yacimiento de Ai Khanoum. Y la autora da mucha información sobre ambas cosas sin aburrir en ningún solo momento.

En definitiva, una buena novela que combina a la perfección acción, historia y amor. Resulta entretenida y didáctica al mismo tiempo.

viernes, 26 de octubre de 2012

La papeleta en blanco de Almudena Navarro

La novela “La Papeleta en Blanco“ transcurre durante la II Republica, en un pequeño pueblo manchego, Las Mesas. La comarca está controlada férreamente por unos pocos terratenientes, entre los que destaca de forma inusitada una mujer, D. ª Enriqueta López Muyeras. La vida de todos en el pueblo gira entorno suyo y de su familia. Enriqueta tiene 2 hijas, Rocío y Milagros, de carácter y suerte dispar. Rocío, la más joven, se ha educado en los mejores colegios de Madrid, lejos de Las mesas. Milagros, por culpa de un defecto de nacimiento, se ha criado en el pueblo. Enriqueta provoca terror y admiración a partes iguales entre los habitantes del pueblo, pero también en sus propias hijas y familia; Enriqueta decide por todos, todo debe pasar por ella, nada se le escapa.
La vida de toda la familia cambia con la irrupción del otro protagonista de la historia, Enrique Cartero, un joven ambicioso al que D. ª Enriqueta “compra” o “contrata” como yerno. Así se suceden los problemas familiares, los celos entre hermanas, la rivalidad con su cuñado por el control del capital familiar, las sesiones del congreso en las que siempre nada entre dos aguas, las tentativas de golpe de estado, la amante, sus muchos opositores. Todo ello es sólo una pequeña muestra del universo creativo de La Papeleta En Blanco.

Llevaba tiempo queriendo leer esta novela, así que no desaproveché la oportunidad que Laky de Libros que hay que leer nos ofrecía este mes. Y me he encontrado con una historia que me ha gustado, pero que le ha faltado algo para ser una novela redonda. Más consistencia en algunos personajes, más historia de los protagonistas para comprender mejor sus actitudes y ese desenlace final. En algunos momentos me ha parecido que iba la historia demasiado rápida, demasiado precipitada, como si quisiera contar más cosas y no le diera tiempo y abreviara... No sé si me explico...

Pero empecemos por el principio, como se suele decir. La novela está dividida en dos partes bien diferenciadas. Una primera parte donde se centra más en la vida de cada uno de los protagonistas, donde llegamos a conocerlos mejor. Y una segunda parte donde parece que los protagonistas tienen menos importancia. Donde se vuelca en darnos una descripción exhaustiva y detallada de la situación que España está viviendo en esos momentos. Y donde vemos como los personajes centrales de esta novela se enfrentan a esta situación.

Entre los personajes brilla Enriqueta, con su fuerte carácter autoritario, controlador. Lo domina todo. Y cuando digo todo, es todo. No sólo controla la vida en su casa, controla la vida en todo el pueblo, inmiscuyéndose en los asuntos de todo el mundo, incluso en los del propio párroco. Ella es el alma de toda la novela. Su marido es casi una marioneta en sus manos, que ni siquiera se atreve a toser si Enriqueta no se lo indica.

Luego están sus hijas, Milagros y Rocío. Dos jóvenes totalmente diferentes. Milagros es la mayor. Es un personaje no del todo perfilado. A causa de problemas en el parto, tiene una pequeña minusvalía física, pero también tiene alguna minusvalía psíquica, que ha hecho que nunca haya salido de su casa, ni siquiera para recibir una educación adecuada. Y que le impide comprender en ciertos momentos lo que está sucediendo a su alrededor. Lo que ocurre es que en otras ocasiones, si demuestra una madurez que no cuadra con su carácter. Y esto le resta un poco de credibilidad a su personaje. Rocío, a pesar de recibir una buena educación, se demuestra como una niña salvaje en ocasiones, presumida y mimada, acostumbrada a salirse con la suya. No es buena la relación que mantiene con su madre y se rebela contra ella y sus deseos. Si en las primeras páginas parece tener un carácter fuerte que nos hace creer que va a ser uno de los grandes personajes en esta novela, luego se va diluyendo. Pasa de ser una mujer con determinación y carácter, a una mujer frágil y débil, incapaz de afrontar los problemas que ella misma se ha buscado.

Luego está Enrique Cartero (Cuartero en la primera versión de esta novela), un personaje que va protagonizando cada vez más y más páginas. Él aparecerá en Las Mesas por la voluntad de Enriqueta. Quiere hacer un trato con él. Quiere que se case con Milagros, su hija mayor, y a cambio, heredará sus tierras. Y es que Enriqueta no cree posible que nadie se fije en su hija. Y así llegará Enrique a formar parte de esta familia. Aunque también tendrá sus secretos... Enrique será el gran protagonista de la segunda parte de la novela, gracias a su participación en política. Y por culpa de esa participación, será uno de los perseguidos cuando la guerra civil esté a punto de estallar. Me gustó mucho esta parte. Unos momentos importantes en la historia de España muy bien narrados. Y con un primer final para esta historia muy dramático y contundente. Me gustó mucho ese final que te dejaba tantos interrogantes sobre el futuro de cada protagonista. Pero Almudena decidió dejarnos un nuevo final para esta historia dando respuesta a todas esas preguntas. 

En definitiva, una novela que se deja leer, pero que le falta algo para enganchar del todo. Como dije al principio, un poquito de más profundidad en algunos personajes, detenerse a explicar mejor algunas situaciones, menos prisa en acabar la historia. Y no sé si en la nueva edición ya está corregido, pero también aparecen las temidas faltas de ortografía y algunas un tanto recurrentes, que te impiden disfrutar a gusto de la novela.