"Un subyugante relato de terror sin efectos sobrenaturales, y es también, y ante todo, una absorbente novela sobre la memoria y la redención de la culpa. Sandra ha decidido retirarse a un pueblo de la costa levantina: ha dejado el trabajo y, embarazada, pasa los días intentando aplazar la decisión de qué hacer con su vida. En la playa conoce a un matrimonio de octogenarios noruegos que parecen la solución a los problemas de Sandra.
Julián, un anciano que acaba de llegar de Argentina, superviviente del campo de exterminio de Mauthausen, sigue paso a paso las idas y venidas de los noruegos. Un día Julián aborda a Sandra y le revela detalles de un pasado que a Sandra sólo le suenan por alguna película o algún documental: horrores en blanco y negro que no tienen nada que ver con ella. Aunque el relato de Julián le parece a Sandra descabellado, empezará a mirar de una forma nueva a los amigos, las palabras y los silencios de la pareja de ancianos, sin darse cuenta de que el fin de su inocencia está poniendo su vida en peligro."
Empecé este libro con muchas ganas, porque la temática que aborda me gusta mucho, pero tras un prometedor inicio, el libro va desinflándose poco a poco. Y el final es un poco precipitado y decepcionante.
Lo mejor de la novela es el modo en que está narrado. Julián y Sandra nos cuentan la historia. Sus relatos se van alternando y cada uno de ellos nos da su punto de vista de lo que está ocurriendo. A veces nos cuentan lo mismo, pero desde una perspectiva diferente, y otras veces, una historia complementa a la otra.
La acción brilla casi por su ausencia. Y pensado con lógica es normal que sea así. Es difícil imaginarse a un octogenario y a una embarazada en plenas luchas.
El mayor acierto de la obra es Julián. Hacer de un anciano el protagonista de esta obra es un riesgo, pero se convierte en el mayor logro de Clara Sánchez en esta novela. Cuando él relata, sus descripciones, sus conversaciones, son más trabajadas, más detalladas. Se nota su larga experiencia, sus años. Él nos deja las mejores frases del libro:
"Lo peor de ser viejo es que uno se va quedando solo y convirtiéndose en un extranjero en un planeta en que todo el mundo es joven".
"Raquel tenía razón, hasta que no pasa el tiempo, no se sabe que ha sido importante en nuestra vida".
Ahora bien, los desaciertos de la novela son muchos. Y el principal es el personaje de Sandra, demasiada ingenua para su edad. Su comportamiento es difícil de comprender: embarazada de cinco meses, se mete en todo este mundo sin comprender realmente las consecuencias peligrosas de sus decisiones. Tampoco es capaz de huir en el momento adecuado, y el amor que siente por el que apoda "la Anguila" parece más un amor quinceañero. No le he tomado nada de cariño a este personaje. Además, el modo en que se introduce en un mundo supuestamente tan difícil, hermético como es el nazi, resulta poco creíble. Y el modo en que Julián y Sandra se reunen varias veces en ese pequeño pueblo sin que los "malos" se enteren tampoco ayuda a dar credibilidad a la novela.
En mi opinión, es una obra que se deja de leer rápidamente y rápidamente también la olvidas. Me hubiera gustado que hubiera hecho más hincapié en el modo tan fácil que estos criminales se asentaron en nuestras costas sin ser nunca molestados. Me hubiera gustado conocer más el pasado de Julián, tanto su vivencia en los campos de concentración como luego su vida en Argentina. Pero la escritora se limita a dar ligeras pinceladas de todo y no profundiza en ninguna. Ese es, al menos para mí, el auténtico fallo de la obra, la falta de profundidad.
Os pongo un artículo que encontré buscando informacíon sobre la presencia de nazis en España. Es bastante sorprendente: http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/606/1180821605.html.