«Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto.» Tal es el abrupto comienzo, que nos sitúa de raíz bajo unas reglas distintas, de "La metamorfosis", sin duda alguna la obra de Franz Kafka que ha alcanzado mayor celebridad. Escrito en 1912 y publicado en 1916, este relato es considerado una de las obras maestras del siglo xx por sus innegables rasgos precursores y el caudal de ideas e interpretaciones que desde siempre ha suscitado. Completan este volumen los relatos «Un artista del hambre» y «Un artista del trapecio».
Me daba miedo esta novela. Temía encontrarme con un libro aburrido, soporífero... Además, mi miedo a las cucarachas tampoco ayudaba mucho a que me animara a su lectura. Pero finalmente lo hice. Mientras mi hija decidía qué libros llevarse en la biblioteca, lo cogí de la estantería y lo leí de un tirón. No es muy largo. Y sí, mi hija también tarda en decidirse...
Y me sorprendió, desde el principio, la sencillez con que está escrita, sin apenas adornos, sin frases rebuscadas. No le hace falta al autor para meternos de lleno en una historia que se hace incómoda, que nos sacude, que nos remueve. Y nos va produciendo mayor inquietud a medida que avanzamos en su lectura. Una lectura con muchísimas interpretaciones. Un libro para ser leído más de una vez, porque seguro que, de cada lectura, sacas algo nuevo.
El protagonista, Gregor Samsa lleva una vida gris. Vive con sus padres y con su hermana y es el responsable de la economía familiar. Pero la brutal transformación física que va a sufrir va a provocar su alejamiento, su exclusión. Todo el mundo parece haber olvidado que, bajo esa ese monstruo en el que se ha convertido, hay una persona. Y su familia, esa familia a la que él siempre ha ayudado, empieza a huir de él. Empieza a verle como un estorbo, como algo inútil. Ya no aporta nada, ya no sirve para nada. ¿Para qué está ahí?, ¿para qué sigue viviendo? Y esas mismas preguntas se las hace el propio Gregor Samsa. Sobre todo cuando la única persona con la que aún mantenía una pequeña relación, su hermana, también le abandona. También el miedo se apodera de ella.
A medida que avanzaba en la lectura no podía evitar pensar si la actitud de esta familia no es la misma que muchas personas muestran ante sus padres, cuando ya son ancianos. Cuando ya consideran que no son útiles, cuando ya los han exprimido hasta el límite, les dejan a un lado, solos, aislados, abandonados, esperando únicamente que la muerte llegue.
Ahora ya sé por qué muchos consideran que La metamorfosis es una obra maestra. Múltiples lecturas podemos sacar de ella. Mucho nos va a remover, mucho nos va a hacer pensar. Y cuando estamos llegando a sus últimas páginas estamos seguros de que volveremos a leer esta magnífica novela.
