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miércoles, 29 de noviembre de 2023

Irma o esa persistente calle de París de Luis Miguel Morales Peinado

Irma o esa persistente calle de París

Luis Miguel Morales Peinado

Durii, 2023

Podría haber sido un perfil falso de esos que le asaltaban de continuo sus redes, aunque a Pedro, en esta ocasión, le pareció que ella iba a ser distinta. Unos ojos claros, cabellos de seda y labios de carmín. Sin más datos. Solo Madrid y su nombre: Alicia.

Hablan por Messenger de películas clásicas. Las ven una y otra vez y las comentan. En especial, se pierden por la rue Casanova de París de «Irma la dulce», el clásico de Billy Wilder. Hasta el día que ella le escribe: «Es posible que no nos veamos más». Su respuesta es un desesperado «por qué». No regresan las conversaciones. Pedro decide ir en busca de Alicia por Madrid y, por qué no, más allá, por el mundo. Tal vez le espera en esa persistente calle de París.

Esta novela es el viaje hacia una realidad que quizá no exista. Es abandonar el pasado para dedicar tu futuro a encontrar un ideal que has perdido. Es ser conscientes de que, lo que vivimos día a día, puede ser tan ficticio como el argumento de cualquier novela o película.

Irma o esa persistente calle de París es la última novela de Luis Miguel Morales. Una novela en la que se entra despacito, pero que te va luego atrapando poco a poco hasta llegar al final de esta historia, un tanto peculiar, un tanto extraña. 

La historia empieza con una pareja, Alicia y Pedro, que se conocen a través de Internet. Les gusta hablar de muchas cosas, pero en especial, del cine clásico. Irma la dulce es una de sus películas preferidas, de ahí el título de la novela. Pero un día, Alicia no aparece y Pedro no puede conformarse. Y decidirá dejar toda su vida atrás y lanzarse en su búsqueda. Pero realmente no sabe nada de ella, ni siquiera conoce su rostro. Se lanza en su búsqueda sin saber incluso si en algún momento sus caminos se han cruzado. Quizás haya estado a su lado y ni siquiera se ha dado cuenta. Pero le da igual. Necesita buscarla, necesita encontrarla. No sabe cómo, pero lo va a hacer. Y se va a París, porque presiente que ahí la va a encontrar. Y en París, dudaremos de lo que es real y de lo que no. Dudaremos de Pedro, de Alicia, de todo lo que está sucediendo. Porque el límite entre ficción y realidad cada vez es más difuso.

Y en este juego del autor he vuelto a disfrutar mucho con su prosa, rica, llena de matices, fluida, que te lleva y te arrastra sin apenas darte cuenta. He llegado al final, he cerrado el libro, con la certeza de que lo volveré a abrir. Para reencontrarme con sus personajes, para volver a pasear por las calles de París, para disfrutar aún más de esta inolvidable historia. 


miércoles, 20 de mayo de 2020

Cuando_nacen #losnombres de Luis Miguel Morales

Cuando_nacen #losnombres
Luis Miguel Morales
Libros Indie, 2020
Los miedos, la ambición, la insatisfacción, la desesperación. El amor.

A PEDRO, periodista free lance, le consiguen su primera entrevista con uno de los más importantes banqueros del país, el señor Martín. Una entrevista que se trunca a la mitad porque este le echa de su casa violentamente ante lo que cree preguntas humillantes. Su novia, SILVIA, lo aparca todo, incluida la novela que escribía en ese momento, por ayudarle a esclarecer el origen de unos tuits misteriosos relacionados con la posible publicación de esa entrevista. ANTONIO dice llamarse su autor. Y más nombres que parecían escondidos van surgiendo, como el de la viuda del señor Martín: MERCEDES. Porque a veces los nombres se interponen entre nosotros y se convierten en los protagonistas.
Porque todos los nombres esconden algún secreto.
 
No sé cómo empezar esta reseña. Puedo empezar hablando de sus personajes. De Pedro, el periodista, quien nervioso ante su primera e importante entrevista, no realiza las preguntas más correctas. ¿O sí? Porque indudablemente esas preguntas, incómodas para el entrevistado, son las más interesantes. Y me quedo con la duda de si realmente Pedro quiso o no quiso hacerle esas preguntas. Esas preguntas más ambiciosas, que tenía preparadas pero que sabía que no debía formular. Lo que nos queda claro es que se las hizo. Y que al sr. Martín no le gustó nada. Tan poco le gustó que lo amenazó y lo echó de su casa. Y desde ese momento el miedo se instala en la vida de Pedro. Miedo por si su carrera se ha acabado antes incluso de empezarla. Miedo por incluso su vida, porque desconoce hasta donde pueden llegar las influencias del banquero.  

Puedo seguir hablando de Silvia, su novia, quien lo deja todo para ayudarlo. Incluso la novela que estaba escribiendo en esos momentos. Ambos se centran en descubrir quién está detrás de los tuits que un tal Antonio escribe amenazando a Pedro. Es alguien que conoce la verdad, pero, ¿cómo? ¿Y quién es realmente? ¿Terminarán afectando estos tuits a su relación? ¿Terminará su novela? De todos los personajes, Silvia es quien más me ha gustado.
 “… últimas palabras, esas que deben ser definitivas, que no pueden fallarles al resto de las palabras ya contadas. Tantas novelas pasan de ser buenas a no ser nada por esas últimas líneas…”
Y no sé si hablar de Mercedes, la viuda del señor Martín. Mercedes, quien hasta la muerte de su marido, era simplemente la señora del señor Martín. Y a partir de ese momento parece que vuelve a recobrar su identidad, a ser Mercedes.

No sé si hablar de la  constante crítica que hay  en esta historia. Crítica a esta sociedad en la que estamos viviendo, crítica a la ambición desmedida que se olvida de las víctimas que hay detrás, crítica a esas redes sociales donde bajo el anonimato la gente se cree  inmune a todo y puede decir lo que le plazca, haga el daño que haga…

No sé si hablar de lo mucho que me gusta cómo el autor juega con las palabras. Las controla, las domina, sabe usar los adjetivos justos y necesarios para perfilar sus personajes, que son la base de su historia. Y sabe darle a ésta el ritmo adecuado para ir leyendo sin prisas, pero sin pausa. Porque no es una novela de ritmo vertiginoso, sino de las que te van atrapando poco a poco.    

Y es que no sé qué decir cuando leo una novela que me gusta más a medida que va reposando en mi cabeza. 
"Y pensó que a veces los nombres, cuando mueren, de inmediato, vuelven a nacer".

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El dedo índice de mi mano izquierda de Luis Miguel Morales

El dedo índice de mi mano izquierda.
Luis Miguel Morales Peinado
En Amazon

Un dedo… cómo va a tener vida propia un dedo… Cuando es tu dedo índice (y de la mano izquierda) el que escribe, ocurre lo que ocurre...
 Disfruté del anterior libro de relatos del autor, La sombra de las horas, y he vuelto a disfrutar con éste. El dedo índice de la mano izquierda de Luis Miguel Morales nos regala historias diversas, que giran en torno al amor, al desamor, a la soledad, las esperanzas, las ilusiones, los sueños... Y tampoco se olvida de señalar, con ironía, con tristeza, con rabia, todos los aspectos negativos de esta sociedad en la que nos ha tocado vivir. Hay mucha crítica en este libro. Mucha crítica e inconformismo. Aquí se plasma la personalidad del autor. Aquí demuestra éste su rebeldía, su enfado ante este país que parece no querer despertar ante tantas injusticias y atropellos. 

Y de nuevo Luis Miguel Morales me ha demostrado que tiene mucho talento para contar historias. Porque no es fácil escribir relatos. Decir tanto en tan pocas líneas. Crear una historia completa a la que, indudablemente, no le sobra nada. Pero tampoco le falta. Sabe perfilar con pocas palabras sus personajes, personajes a los que llegamos a coger cariño. Sabe atraparnos con sus historias, a veces, muy reales, a veces, fantásticas, y casi siempre, sorprendentes. Sobre todo por el quiebro final que les da a todas ellas. 

Y no solo tiene talento el autor para los relatos y los microrrelatos, sino que también se atreve con la poesía. Y también lo hace bien. No destaca como en los otros géneros, pero aprueba y no con un suficiente. Sabe emplear bien las palabras, sabe combinarlas, jugar con ellas para que nosotros entremos también en el juego. 

Sí, he disfrutado mucho con la lectura de este libro. Con sus historias, cotidianas unas, surrealistas otras, pero que van calándote poco a poco y van haciendo que te dé pena llegar a las últimas páginas del libro. Porque quieres más ...

martes, 14 de febrero de 2012

La sombra de las horas de Luis Miguel Morales

"Doce historias vividas en la sombra y que, a su vez, cobijan otras doce historias, mínimas, apenas esbozadas. Veinticuatro tinieblas que hablan de amor y de desamor, de luz y de oscuridad, de certezas y de sueños. De ilusiones mucho más reales que la propia realidad, que se mueven en el estrecho hilo del tiempo para después caer en su abismo sin fondo. Esto puede ser mi libro. También, puede ser la necesidad de adentrarse en lo fantástico para soportar la cotidianidad de nuestras vidas. Y, sin duda, quiere reflexionar sobre la base fundamental de nuestra existencia: el amor."

Este añito y medio largo de vida bloguera me ha deparado ya muchas sorpresas, y de todas, ésta ocupa ya un lugar muy especial. Porque fue un detallazo por parte de Román (sí, Luis Miguel Morales es nuestro compañero Román) el enviarme su libro, prácticamente recién editado, calentito. Y con dedicatoria incluida. ¡Y encima me da las gracias! Las gracias te las debo dar yo, por lo que me haces disfrutar con tu blog, porque tu talento es innegable y tu carisma también. Y por tus entradas, por tus relatos, por tu imaginación...

La sombra de las horas es un libro que se disfruta. Pero para disfrutarlo más, hay que leerlo sin prisas, sin premura. Disfrutando de cada historia. Porque cada historia necesita su tiempo de vida. Hay que leerlo despacito. Leer un relato y dejar que la historia vaya formándose, vaya creciendo. Porque los personajes de Román rebosan vida y necesitan tiempo para vivirla. Merecen ese tiempo para vivirla. Porque en pocas palabras sabemos tanto de ellos. Y tienen que enfrentarse a problemas tan cotidianos y por desgracia, tan reales: la soledad, los remordimientos, la violencia de género, las oportunidades perdidas, la obsesión, la locura...

Sus historias fluyen con naturalidad. Ninguna situación parece forzada, aunque se aparte de la realidad que conocemos. Incluso cuando aparecen los fantasmas, no nos sorprende. Porque nos instala a su vez la duda: ¿son fantasmas o son fruto de esa soledad, de esa locura, de esos remordimientos...? Y es que ésta es la principal virtud de Román. Que nos ofrece una historia pero no las respuestas. Las respuestas las damos nosotros, los lectores. Incluso en ocasiones, sus finales no son conclusivos. Deja una puerta abierta, para que seamos nosotros quienes decidamos el final de la historia. 

Mención especial se merecen  los microrrelatos que introducen  cada una de estas historias. Siempre tienen relación con el relato al que acompaña y aquí Román vuelve a demostrarnos su habilidad para contarnos una historia completísima en pocas palabras. Y hay uno que me ha gustado especialemente y con él voy a terminar la reseña:

"Para que no se enteren de que me he marchado, después de contemplar la página vacía, mis manos en blanco y negro colocan el libro en el mismo lugar que ocupaba en el estante RENACIMIENTO ITALIANO. Bajo con cuidado las escaleras en penumbra de la biblioteca y llego a la planta de LITERATURA INFANTIL. Ojeo el cuento que está sobre la pequeña mesa de la sala de lectura y mientras mis mejillas y toda mi figura van recuperando los colores, de una voltereta, me monto sobre el cerdito del tiovivo de la cubierta y espero, impaciente, al primer niño que lea mi cuento para guiñarle un ojo."