Círculo
Rojo, 2013
En La
pala un ritual es llevado a cabo por los habitantes de un pueblo remoto, un
secreto compartido que va saltando de uno a otro; el protagonista de Dios
Roco se convierte en testigo involuntario o nexo de unión entre dos mundos
destinados a no conocerse nunca; dos mujeres muy dispares tienen que hacerse a
la idea de convivir bajo el mismo techo, la situación lo requiere, pues afuera,
Al otro lado del cristal… Una lucha encarnizada por la supervivencia es
desplegada a través de un macabro juego al que El jugador pesimista,
junto con otros, tendrá que hacer frente, algo que lo marcará de por vida; en Tercera
planta, por favor acompañaremos a alguien cuya memoria hace mucho que lo
abandonó en su descenso al siguiente infierno; una institución mental es siempre
lugar de confesiones susurradas cuyas paredes encierran anécdotas misteriosas y
leyendas urbanas que nadie creería, sin embargo, es la persona que habita En
la celda de colores la que guarda la más inquietante de las historias;
¿hasta qué punto llegarían unos por impresionar a otros? En Touchdown
alguien cruzará esa delgada línea, demostrando una vez más que la estupidez
humana no conoce límites.Estos siete relatos —tres de ellos novelas
cortas— representan la ópera prima de su autor, un surtido de emociones y
escalofríos que abarcan géneros tan diversos como el suspense, la fábula, la
ciencia-ficción, el fantástico o el terror.
El relato es un género que me gusta. Me gusta que me sorprendan con historias cortas. Historias que te llegan, que te emocionan, que consiguen engancharnos con pocas páginas. Historias que puedes disfrutar en una sola tarde y que te dejan con buen sabor de boca.
Y de nuevo he conseguido todo esto con este libro que, amablemente, me ofreció su autor. No tenía referencias ninguna cuando acepté su lectura. Fue una corazonada la que hizo que dijera que sí. Y no me ha fallado. Porque he encontrado a un autor que sabe cómo contar una historia, sabe usar bien los recursos para engancharnos a la lectura, sabe mantener la tensión cuando la trama así lo pide.
Siete relatos conforman este libro. Aunque tres de ellas podríamos decir que más que relatos, son novelas cortas: Al otro lado del cristal, La celda de colores y El jugador pesimista.
Al otro lado del cristal es el relato que da título al libro. Protagonizada por dos hermanas que se ven obligadas a vivir juntas, sin poder salir de casa, a causa de un virus que está diezmando a la población, consigue Peñate que sintamos su aislamiento, su soledad, su cansancio, su hastío... Ni siquiera podrán mirar a través de las ventanas, para no encontrarse con el horror del exterior. Una buena historia, aunque en esta ocasión hay ciertas lagunas, ciertos fallitos que impiden que sea una historia de diez.
El jugador pesimista es el relato que más me ha gustado. Con un protagonista al que conoceremos antes, durante y después de un juego al que será obligado a jugar, si quiere vivir. Un juego que le llevará a distintos sitios, a distintas épocas, pero siempre en época de guerra, siempre en medio de una batalla. Y tendrá que sobrevivir hasta que el tablero decida que ya es hora de comenzar un nuevo juego... Un juego al que solo jugarán quienes han despreciado su vida, quienes han creído que la vida no les ofrecía nada. Y el juego se encargará de enseñarles a valorarla. Aunque, en ocasiones, el precio que tienen que pagar sus jugadores es demasiado alto. El final de este relato es muy bueno.
En La celda de colores el autor se atreve con el género paranormal. Y consigue crear ambientes inquietantes en esta historia, donde la violencia y los crímenes están presentes, y dejarnos con la incertidumbre hasta la última página.
En sus relatos cortos, La pala, Tercera planta, por favor, Dios Roco y Touchdown sigue demostrando el autor sus dotes para perfilar sus personajes con pocos rasgos y para crear historias a las que no les sobra ni les falta nada.
En definitiva, un libro que he disfrutado mucho, por la capacidad del autor para crear atmósferas opresivas, inquietantes, enigmáticas... Sin abusar de las descripciones, logra que veamos y que sintamos el ambiente en que se desarrolla la historia. También sabe manejar con soltura los diálogos, lo que facilita mucho su lectura. Y demuestra mucha habilidad para plasmar las emociones, los sentimientos, los pensamientos de sus personajes, lo que hace que simpaticemos con ellos pronto. Una lectura muy recomendable.