martes, 13 de octubre de 2015

Leemos el Quijote (2º parte): Capítulo LIX y capítulo LX

http://bourbonstreet-porlomenix.blogspot.com.es/2015/01/reto-en-2015-leemos-el-quijote.html


Capítulo LIX:

Empezamos este capítulo con un don Quijote pesimista, apesadumbrado, triste... Tras un tiempo bueno con los duques, no esperaba verse abatido por los toros.

-Come, Sancho amigo -dijo don Quijote-, sustenta la vida, que más que a mí te importa, y déjame morir a mí a manos de mis pensamientos y a fuerzas de mis desgracias. Yo, Sancho, nací para vivir muriendo, y tú para morir comiendo; y, porque veas que te digo verdad en esto, considérame impreso en historias, famoso en las armas, comedido en mis acciones, respetado de príncipes, solicitado de doncellas; al cabo al cabo, cuando esperaba palmas, triunfos y coronas, granjeadas y merecidas por mis valerosas hazañas, me he visto esta mañana pisado y acoceado y molido de los pies de animales inmundos y soeces. Esta consideración me embota los dientes, entorpece las muelas, y entomece las manos, y quita de todo en todo la gana del comer, de manera que pienso dejarme morir de hambre: muerte la más cruel de las muertes.
 Y Sancho le anima a seguir viviendo, a seguir luchando. Le recomienda dormir, descansar, comer... Espera que tras ese descanso, don Quijote recupere sus ilusiones, sus ganas de luchar. Y puede que también haga esto por sus creencias religiosas, que le impiden aceptar el suicidio.
-Desa manera -dijo Sancho, sin dejar de mascar apriesa- no aprobará vuestra merced aquel refrán que dicen: "muera Marta, y muera harta". Yo, a lo menos, no pienso matarme a mí mismo; antes pienso hacer como el zapatero, que tira el cuero con los dientes hasta que le hace llegar donde él quiere; yo tiraré mi vida comiendo hasta que llegue al fin que le tiene determinado el cielo; y sepa, señor, que no hay mayor locura que la que toca en querer desesperarse como vuestra merced, y créame, y después de comido, échese a dormir un poco sobre los colchones verdes destas yerbas, y verá como cuando despierte se halla algo más aliviado.
Llegan a una venta. Y Sancho agradece que no confunda el caballero la venta con castillo. Parece que la locura de don Quijote ya no es tanta...

En la venta tropiezan con dos caballeros que están leyendo el Quijote de Avellaneda. Y algo de crítica por parte de Cervantes hay de este libro.
-¿Para qué quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates? Y el que hubiere leído la primera parte de la historia de don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda.

-Con todo eso -dijo el don Juan-, será bien leerla, pues no hay libro tan malo que no tenga alguna cosa buena. Lo que a mí en éste más desplace es que pinta a don Quijote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso. 
(...)

-En esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensión. La primera es algunas palabras que he leído en el prólogo; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos, y la tercera, que más le confirma por ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia; porque aquí dice que la mujer de Sancho Panza mi escudero se llama Mari Gutiérrez, y no llama tal, sino Teresa Panza; y quien en esta parte tan principal yerra, bien se podrá temer que yerra en todas las demás de la historia. 
Y para no darle la razón a este autor, en vez de a las justas de Zaragoza decide marchar hacia las justas de Barcelona, para no darle así la razón.

Capítulo LX:

Don Quijote emprende su camino a Barcelona, pero no puede quitarse de la cabeza a Dulcinea, aún víctima del encanto, ya que Sancho aún no se ha dado los correspondientes latigazos. Y en esos pensamientos estaba cuando decide que la única manera de que cumpla con su parte es darle los latigazos él mismo. Pero Sancho se rebelará contra él. Y bien le recuerda que no puede obligarle, que tiene que confiar en él, que él tiene la libertad de decidir cómo y cuándo se dará los latigazos.
-Eso no -dijo Sancho-; vuesa merced se esté quedo; si no, por Dios verdadero que nos han de oír los sordos. Los azotes a que yo me obligué han de ser voluntarios, y no por fuerza, y ahora no tengo gana de azotarme; basta que doy a vuesa merced mi palabra de vapularme y mosquearme cuando en voluntad me viniere.

-No hay dejarlo a tu cortesía, Sancho -dijo don Quijote-, porque eres duro de corazón, y, aunque villano, blando de carnes.

Y así, procuraba y pugnaba por desenlazarle. Viendo lo cual Sancho Panza, se puso en pie, y, arremetiendo a su amo, se abrazó con él a brazo partido, y, echándole una zancadilla, dio con él en el suelo boca arriba; púsole la rodilla derecha sobre el pecho, y con las manos le tenía las manos, de modo que ni le dejaba rodear ni alentar. Don Quijote le decía:

-¿Cómo, traidor? ¿Contra tu amo y señor natural te desmandas? ¿Con quien te da su pan te atreves?

-Ni quito rey, ni pongo rey -respondió Sancho-, sino ayúdome a mí, que soy mi señor. Vuesa merced me prometa que se estará quedo, y no tratará de azotarme por agora, que yo le dejaré libre y desembarazado (...) Prometióselo don Quijote, y juró por vida de sus pensamientos no tocarle en el pelo de la ropa, y que dejaría en toda su voluntad y albedrío el azotarse cuando quisiese.

Tras esto, entran en escena los bandoleros. Por desgracia don Quijote tiene en ese momento lejos sus armas y poco puede hacer. Aunque sí es cierto que a medida que avanza la historia, observamos como nuestro caballero siente cierta simpatía por ellos. Incluso el jefe de los bandoleros le consuela:
-Valeroso caballero, no os despechéis ni tengáis a siniestra fortuna ésta en que os halláis, que podía ser que en estos tropiezos vuestra torcida suerte se enderezase; que el cielo, por estraños y nunca vistos rodeos, de los hombres no imaginados, suele levantar los caídos y enriquecer los pobres. 
Y estamos con los bandoleros cuando Cervantes decide incluir un nuevo personaje y conocemos a Claudia Jerónima y su historia de amor. Una historia de amor que acaba con un final trágico por culpa de los celos. Algo me ha recordado esta historia a la que aparece en la primera parte, El curioso impertinente.
 

16 comentarios:

  1. A mí esta es una parte que me gustó mucho, espero que la sigas disfrutando. Un besote :)

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  2. Adelante con ese Quijote¡¡
    Ánimo que vas genial¡¡
    Feliz semana¡¡¡

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  3. Hola
    Me alegro que sigas con la lectura.
    A mi, como te comenté, es uno de los libros que me gusto después de salir del colegio... porque antes lo detestaba por la profesora XD pero ahora llevó buenas cosas de él
    Saldos

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  4. Sancho, ese gran hombre de gran sabiduría. Es un reflejo del carácter español. Ya no te queda. Sigue disfrutando de la lectura.
    Besos :*

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  5. Pues no he leído el Quijote pero me admiro de vuestro tesón para ir leyendo semana a semana, a ver si algún día me animo :)
    Besos!

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  6. Ahora ya si que os queda poquito ^^
    Un beso!

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  7. Yo nunca he terminado el quijote, me lo mandaron en clase en castellano antiguo y no pude y eso que mi hermano leyó una adaptación y le gustó :( pero ya le he cogido manía desde clase y no hay forma jajaja

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  8. Ya estás en las últimas, eres un ejemplo a seguir en constancia! 1beso!

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  9. Hola preciosa!!

    En nada ya lo terminas! Tu puedes!
    Besoss.

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  10. ¡Hola! Veo que sigues con tu lectura de este famoso libro, yo quisiera leerlo pero hay tantos puntos en contra que superan mis ganas, sobre todo el grosor.

    besos =)

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  11. Cómo se echa de menos a veces un 'Sancho' que nos anime a seguir viviendo y luchando. Gracias Margari.

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  12. Se me ha perdido de la memoria esta parte por completo, la verdad es que me voy desanimando jajaja, lo voy a tener que releer que tampoco es para tanto. bESOS :)

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¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios!