Mi curiosidad por esta autora se despertó a raíz de la
entrevista y posterior
reseña que Jesús de
La caverna literaria realizó en su blog. Luego han sido muchas las ocasiones en que he podido disfrutar de reseñas muy positivas de su obra, así que estaba deseando poder ponerme con alguno de sus libros. Y al final ha sido
Jugando con fuego la obra elegida para estrenarme con Cristina Caviedes, obra que la propia autora, muy generosamente, ofreció en su blog (en formato pdf) tras el sorteo que realizó. De este modo, todos los que participamos en su sorteo, recibimos un gran premio. ¡¡¡Muchas gracias Cristina!!!
Y como acababa de tener una buena experiencia leyendo por ordenador, quise aprovechar el tirón y seguir leyendo. Así que rápidamente abrí Jugando con fuego y tengo que decir que me atrapó desde las primeras páginas. A pesar de que leer por el ordenador cansa, me encontré leyendo páginas y páginas casi sin darme cuenta. Y más que por cansancio, tenía que cerrar porque hay que hacer más cosas en esta vida. Pero hubiera sido capaz de leerme esta novela sin parar de lo enganchada que me tenía esta particular historia de amor de Claudia y David.
Con continuos saltos temporales que nos ayudan a conocer mejor a los distintos personajes de la trama, la novela gana en dinamismo, en frescura, en agilidad. Y el dominio que demuestra haciendo esto no hace pensar en ningún momento que ésta sea la primera novela de Cristina Caviedes. Si logró este resultado con su primera obra, qué no hará ahora, con más experiencia.
La trama gira en torno al triángulo amoroso formado por Claudia, David y Raúl. Pero hay otro elemento que juego un papel fundamental. Hasta podríamos decir que es el gran protagonista de la novela: la droga. Y es que, si David no hubiera entrado en en negocio de la droga, posiblemente nunca hubiera conocido a Claudia. Y si la hubiera conocido, su relación hubiera sido muy distinta. La actitud de David posiblemente hubiera sido otra, sin tantos altibajos, sin tantos cambios de humor que afectaban gravemente a su relación con Claudia. Y es que el comportamiento de David, a veces, sólo puede justificarse porque estaba bajo los efectos de la droga. Si no, no se comprende.
Otro aspecto que me ha gustado bastante es el hecho de que sea una novela coral. Son muchos los personajes que aparecen en el libro y todos están bien desarrollados, adquiriendo mucho protagonismo en la obra. Iván es un personaje al que no podemos sino odiar, por Jorge una llega a sentir compasión, por Marco, nos pasa como con David, por momentos lo queremos y por momentos tenemos ganas de darle un buen tirón de orejas. Por Raúl sentimos lástima. Lástima porque sabemos que Claudia nunca llegará a quererlo como se merece. Porque su amor es para David y para nadie más.
Y David, David es un personaje al que queremos y odiamos a partes iguales. Un personaje obligado a crecer cuando sus padres le rechazan. Obligado a buscarse la vida, crece rápidamente, tiene que madurar. Y se envuelve en una capa de seguridad que realmente no tiene. Porque lo cambiaría todo por un gesto de sus padres, porque en ningún momento siente seguridad del amor de Claudia... Pero le hace falta fingir esa seguridad en el mundo en que está metido, si no, estaría perdido.
Y a Claudia la vemos crecer. La vemos al principio de la novela, como una quinceañera más, en plena edad del pavo, que incluso busca la ayuda de las amigas para quitarse al pesado de turno... Y cuando conoce a David se ve obligada a crecer. Su amor por David implica sacrificios, y cuando en el amor te exigen sacrificios, una crece, madura, aprende y elige.
Una historia dura. Todos sus personajes, como dice el título, juegan con fuego y se pueden quemar. Y con esa incertidumbre nos mantiene Cristina. Sabemos que alguien se quemará, pero ¿quién? La autora refleja fielmente ese mundo sórdido de la droga, con una buena ambientación y un dominio absoluto de la jerga de ese mundo. Todo parece natural. No hay nada que podamos decir que esté fuera de lugar.

El ritmo de la novela, como ya he dicho, es muy rápido. Aparte de los saltos temporales, los capítulos no son muy largos, por lo que lees capítulo tras capítulo sin darte cuenta. Y como quieres saber cómo termina la relación entre Claudia y David avanzas y avanzas hasta que el final del libro llega. Y el final te sorprende y te deja con ganas de saber más, pero no sólo de los dos protagonistas principales, sino también del resto de personajes que han formado parte de esta gran novela. Cosa que es bastante fácil. Sólo hay que acudir al blog de la autora,
Historias de una gaviota, y leer la
continuación que Cristina está compartiendo con todos sus lectores. Porque la generosidad de Cristina Caviedes no tiene límites.