Del autor besteller internacional, la primera entrega de la serie del Detective Konrad.
En las gélidas profundidades del glaciar Langjökull se descubre un cuerpo congelado que es aparentemente el de un empresario que lleva treinta años desaparecido. En su momento la investigación policial no arrojó resultados y si bien uno de los socios del desaparecido estuvo detenido brevemente, no se encontraron pruebas suficientes para acusarlo. Pero ahora todo ha cambiado y Konrád, el policía que investigó la desaparición quien se encuentra ya retirado, será convocado nuevamente para reabrir el caso. Para su fortuna, cuenta con una nueva información que le ha brindado una mujer desconocida que puede, por fin, ayudar a esclarecer un caso que llevaba tanto tiempo sin resolverse.
Uno de los grandes aciertos de esta novela es la atmósfera que el autor consigue crear, gris, fría, sombría... Características que comparte con el propio protagonista. Konrad es un policía ya jubilado al que vamos a ir conociendo poco a poco. Su carácter es seco, directo, brusco... Tuvo una infancia complicada. Su padre fue duro con él y también con su madre, y por esta razón ella se fue de casa junto a su hermana, pero no pudo llevárselo a él. Obligado a vivir con su padre, este lo usó para alguno de sus robos. En el colegio fue víctima de bullying por su brazo atrofiado. Todas estas cosas fueron endureciendo su carácter, fortaleciéndole. Ni siquiera la discapacidad le impidió convertirse en policía. Cuando lo conocemos, está ya viudo. Su esposa murió años antes víctima de un cáncer. La entereza de esta mujer en los últimos años de su enfermedad es totalmente admirable. Resulta bastante duro leer esta parte.
En cuanto a la parte de investigación, la historia se hace un poco lenta. Al no ser ya policía, Konrad se encuentra con muchas dificultades cuando va a interrogar a todo aquel que estuvo relacionado con el asesinato. La trama avanza así muy despacio, pero a su vez el autor consigue así darle mayor realismo a la novela, ya que son los mismos obstáculos que se encontraría a la hora de investigar una persona que estuviera ya alejada del mundo policial en la vida real.
Al mismo tiempo que avanza la investigación, vamos descubriendo también diferentes aspectos del pasado de Konrad que nos ayudan a conocerlo mejor: la relación con su padre, el asesinato de éste que está aún por resolver, sus primeros años con su esposa, la infidelidad que le hizo sentirse culpable en los últimos años de su matrimonio e incluso ahora... Konrad es un personaje que está muy bien perfilado y el autor sabe dejarnos con ganas de saber más cosas de él y de su pasado.
En definitiva, una novela muy recomendable si os gusta el género negro nórdico. Aunque avance lenta, sus capítulos son cortos, muy fáciles de leer, y te dejan con la tensión justa para querer seguir siempre leyendo un capítulo más.
