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viernes, 24 de noviembre de 2017

Fantasmas del corazón de Cecilia Samartin

Fantasmas del corazón
Cecilia Samartin
Artime, 2006
Nora y Alicia son dos niñas que se adentran en la dolescencia al mismo tiempo que estalla la revolución cubana. Ven cómo el mundo de su infancia va desapareciendo poco a poco, hasta que sus vidas se separan. Los padres de Nora deciden exiliarse a EE.UU. dejando atrás todo lo conocido y querido, su casa, sus recuerdos y lo que para Nora es la más terrible de las pérdidas: su adorada prima Alicia. Años más tarde, cuando la situación de Alicia se hace insostenible, en una Cuba cada vez más difícil, Nora decide que ha llegado el momento de regresar al paraísod perdido y ayudar a los suyos.
Descubrí a Cecilia Samartin con La abuela Lola, una novela que me emocionó mucho. Así que cuando en el reto de Serendipia apareció este libro de la autora, no dudé en elegirlo. Y, desde luego, acerté de pleno.

Fantasmas del corazón es una novela triste, donde la nostalgia y la melancolía son las grandes protagonistas. El amor a Cuba está presente en cada página. Porque es puro amor lo que sienten tanto los que se van como los que se queda, cuando Fidel Castro toma el poder. Y dolor, puro dolor, por tener que partir y dejar tu tierra atrás. Esa tierra en la que has nacido, te has criado, que llevas dentro, donde quiera que estés. Y dolor de los que se quedan, cuando ven que todos sus sueños se van rompiendo, que sus ilusiones van desapareciendo. Cuando ven el maltrato que sufre esa tierra que ellos tanto aman. Y pese a tanto dolor, también hay espacio para la esperanza. Una esperanza que nunca se pierde. 

Y se sufre. Se sufre con sus protagonistas. Una se va, la otra se queda. Pero aún en la distancia, son capaces de continuar su relación. No se fallan nunca. Y las vemos crecer, pasar de niñas a adultas. Con vidas tan diferentes, pero incapaces de olvidarse la una de la otra. Capaces del mayor de los sacrificios para volver a estar juntas. Imposible no quererlas, imposible no sufrir con ellas. 

Todo contado con gran sencillez, sin grandes adornos ni artificios. No hacen falta en esta historia. Una historia de las que se quedan, de las que cuesta trabajo olvidar.

domingo, 8 de julio de 2012

La abuela Lola de Cecilia Samartin


Sebastian sueña con ser un niño igual que los demás, con ser capaz de correr como el viento en el campo de fútbol, chutar la pelota de tal manera que dibuje una perfecta parábola y marcar un gol. Pero su corazón tiene un defecto desde que nació, lo que significa que no puede realizar sus deseos. No obstante, Sebastian ha logrado encontrar su lugar en el mundo gracias a su excéntrica abuela Lola y al amor que esta siente por la cocina. Ambos preparan juntos riquísimos y exóticos platos puertorriqueños, el país de origen de su abuela. La complicidad que crece entre ambos (un niño enfermo y una anciana) se convertirá pronto en un fuerte vínculo que logrará unir de nuevo a una familia desestructurada, pues, como siempre dice Lola, «una comida preparada con amor no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma». 



Una novela absolutamente deliciosa, con unos personajes entrañables, a los que se quiere, a los que se les echa de menos, a los que se les comprende, a los que se les perdona...

Y con un personaje como es Sebastián al que se le coge cariño desde las primeras páginas. Un personaje con el que estás deseando reencontrarte cuando no tienes el libro entre las manos, porque le ves crecer y madurar página tras página. Y porque ese amor que siente por su abuela Lola le hace también un personaje irresistible. Ellos son el alma de esta novela. Esa relación tan especial que hay entre ellos es el eje de esta historia. Y aunque poco a poco la abuela Lola consigue que su familia vaya acercándose nuevamente a ella, esa relación seguirá siendo especial. 

Una relación que tiene sus mejores escenas en los momentos que comparten en la cocina elaborando recetas que provocan los recuerdos de Lola y así conocemos su pasado. Y así influye en el presente de alguno de los personajes de esta novela. Porque estas recetas siempre despiertan sentimientos, siempre despiertan emociones. Imposible no acordarse de Como agua para chocolate en estas partes de la novela. 

Y con cada receta parece crecer la familia. Familia que no sólo la forman los familiares directos, sino también los amigos que pasan por casa de esta abuela tan especial y que no pueden resistirse al buen olor que sale de esa cocina. Y siempre hay en su casa sitio para uno más en la mesa. Si hasta a una le entran ganas de sentarse y disfrutar de esa deliciosa comida y de ese ambiente tan distendido y agradable que Lola sabe crear.

Nos enseña mucho esta novela. Bueno, más que enseñar nos recuerda. Porque el problema es que a veces nos olvidamos de cómo se vive... Y Cecilia nos recuerda que vivir y ser feliz es sencillo. Que somos nosotros quienes lo complicamos. Nos enseña el valor de la familia, el valor de la amistad, el valor de la fe... Nos recuerda cómo hay que luchar por nuestros sueños, cómo hay que luchar por la vida, cómo hay que estar orgulloso de lo que somos, independientemente de nuestros orígenes... Que la vida hay que disfrutarla con lo mucho o poco que tengamos, junto a nuestros seres queridos, que no tienen por qué ser sólo la familia...
Una lectura que emociona, que nos arranca la sonrisa, que nos provoca alguna lágrima.  Una lectura que no podrás soltar aunque temes llegar a la última página y despedirte de sus personajes.  El único "pero": el que está teniendo muchos libros últimamente, algunas faltas ortográficas. Aunque no son tan evidentes como en otros libros, así que no hay ningún problema para disfrutar de esta deliciosa novela, absolutamente recomendable.

.- Raquel Antúnez de Contra los límites
.- Porlomenix de Bourbon street
.-  Marilú Cuentalibros de Marilú Cuentalibros
.- Carmina de De tinta en vena
.- Lectora de Tot de Momentos de silencio compartido