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viernes, 2 de diciembre de 2011

Colgado en tus manos de Claire Seeber

 Lo que comenzó siendo un agradable día familiar en la Tate Gallery para Jess Finnegan, una joven madre primeriza con problemas para asumir su nuevo papel, se convierte en la peor de sus pesadillas: su marido Mickey y su bebé, en cuestión de horas, han desaparecido misteriosamente sin dejar rastro…
Cuando la policía comienza la investigación el pánico se dispara en su interior. Un terror que aumenta cuando localizan a su esposo en un hospital de Londres, golpeado, en coma… y sin el bebé.
Desde entonces, en la mente de Jess surgen sin cesar miles de interrogantes que la atormentan: ¿Dónde está su pequeño? ¿Sigue vivo? ¿Podría haberse convertido en una nueva víctima del tráfico de niños o se trata de algo mucho más cercano a su círculo familiar? ¿Conoce lo suficiente a su marido, con el que se ha casado hace poco, como para no desconfiar de su posible implicación en los hechos? ¿Qué hay detrás del repentino regreso de su díscolo hermano pequeño después de tantos años de incomunicación?

 
Colgado en tus manos empieza con una situación trágica para cualquier familia: la desaparición de un hijo. Y la trama se centrará sobre todo en la madre, Jessica, quien luchará y hará todo lo que esté a su alcance por recuperar a su hijo.

Jessica es la principal narradora de esta historia. De este modo, podemos observar sus sentimientos, sus emociones de primera mano. A pesar de eso, no es un personaje que caiga simpático. Realmente no hay ningún personaje en la novela que caiga simpático. Y en cuanto a Jessica, me fue imposible acercarme a ella, a su dolor, a su sufrimiento... Porque aunque hay en muchos momentos de la novela en que nos la describe como una mujer fuerte, parece que con Mickey, su marido, esta fortaleza desaparece. Ella se deja arrastrar por él, cambia toda su vida, sus deseos, sus objetivos... Y los somete a la voluntad de él. Incluso después de tener a su hijo, las decisiones fundamentales las sigue tomando él, como por ejemplo, buscar una aupair. La confianza que tiene en sí misma es nula. No cree ser buena esposa, no cree ser buena madre... Incluso duda de sus sentimientos maternos. No es hasta que pierde a su hijo cuando se da realmente cuenta de cuánto lo quiere. 

Pero cuando su hijo desaparece y su marido está en el hospital, empieza a mirar en su pasado. En las decisiones equivocadas que ha tomado, en los sacrificios que ha hecho, en su desconfianza hacia el trabajo de la policía... Y empieza a tomar decisiones, aunque no muy acertadas, pues va a poner en peligro su vida en varias ocasiones. Decisiones que no son muy creíbles, la verdad. Y éste es el principal fallo del libro: que va perdiendo crediblidad. Son demasiadas revelaciones, demasiados giros, demasiados sospechosos... Y aunque no nos lo revela todo hasta el final, nuestro interés decrece. Tantas sorpresas abruma y cansa. Sólo nos mantiene saber qué es lo que le ha pasado al bebé. Y también ayuda el que sea una novela ligera y que se deja leer fácilmente. Pero también se olvida fácilmente.