Dashiell Hammet
Trad: Fernando Calleja
Alianza, 2014
La audaz mezcla de realismo descarnado y de sentimientos románticos característica de Dashiell Hammett (1894-1961) alcanza en "El halcón maltés" (1930) su mejor expresión. Una estatuilla con figura de halcón que los caballeros de la Orden de Malta regalaron al emperador Carlos V en 1530 ha sido objeto, durante más de cuatro siglos, de robos y extravíos. Cuando tras mil peripecias llega a la ciudad de San Francisco, un grupo de delincuentes trata de apoderarse de ella, lo que da lugar a conflictos, asesinatos y pasiones exacerbadas. A ello contribuye el detective Sam Spade empleando sin escrúpulos la violencia más cruda y propiciando la creación de situaciones arriesgadas e imprevisibles, aunque siempre esclarecedoras. Basada en esta obra, John Huston realizó en 1941 una magistral película protagonizada por Humphrey Bogart, Mary Astor y Peter Lorre.
“Samuel Spade tenía una mandíbula larga y huesuda, con la barbilla en forma de V, debajo de otra V, la de la boca, esta más flexible. Las aletas de la nariz retrocedían ligeramente formando, a su vez, otra V más pequeña. Los ojos, de un gris pálido, eran horizontales. El motivo V lo retomaban unas cejas tirando a pobladas que nacían de dos surcos idénticos sobre la nariz ganchuda, y el cabello castaño muy claro partía de unas sienes altas y achatadas para terminar en punta sobre la frente. Tenía un simpático aspecto de Satanás rubio.”
Esta es la descripción que el autor da de Sam Spade. Todo parecido con Humphrey Bogart es pura coincidencia... Pero, ¿puede leer alguien esta novela sin tener su imagen en la cabeza? Porque yo no...
Si la película hace años ya que la ví, con el libro aún no me había atrevido. Y ha sido ahora, cuando tengo ya un vago recuerdo de la peli, cuando me he animado. Y sí, puedo afirmar que esta novela es un clásico. Un clásico con mayúsculas. Aunque como siempre me sucede con este tipo de novelas, me cuesta entrar... Para luego costarme salir, despedirme de sus personajes, despedirme de sus historias.
No se anda con rodeos el autor y ya en la primera página empieza la acción. Para qué esperar más. Una bella joven acude a la agencia de detectives que Spade tiene con su compañero, Archer. Y les cuenta una extraña historia sobre su hermana pequeña, una historia que no tiene mucho sentido. Pero como va a pagar bastante bien, la pareja de detectives no duda en aceptar el caso. Y en esta investigación, Archer perderá la vida. Spade será uno de los principales sospechosos, ya que sus relaciones no eran buenas. Sobre todo porque Spade mantenía cierto idilio con la esposa de Archer. Así que Spade tendrá ahora más razones para seguir con la investigación. Porque tendrá que demostrar su inocencia. Y porque tendrá que descubrir la verdad que hay tras todas las mentiras de esa guapa pero extraña joven.
Hammet toma todos los buenos elementos de la novela negra y los combina a la perfección. Sam Spade es un personaje descrito con mucho mimo. Un personaje al que conocemos sobre todo por sus diálogos, brillantes, concisos, cínicos... Unos diálogos que no tienen desperdicio. Y en que se nos muestra un personaje amargado, inteligente, astuto, desenvuelto, muy seguro de sí mismo, honesto... Aunque esa honestidad pueda ponerle en ocasiones en riesgo. Pero no le importa. Porque su palabra importa más. Porque no podría vivir en paz sabiendo que ha traicionado su forma de ser, su forma de pensar.
Con brillantes diálogos, con una historia que va enganchándote cada vez más y con un inmejorable final, El halcón maltés es un clásico que no sólo tienes que leer. Es que también se debe releer.
