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sábado, 26 de enero de 2013

Cuentos pacientes de Goizeder Lamariano Martín

 "Cuentos pacientes está formado por veintitrés relatos que hablan de la infancia, del amor, del sexo, de la muerte y, en definitiva, de la vida. Del día a día de personas corrientes. La mayoría de los relatos son historias vistas, oídas o simplemente imaginadas entre los pacientes de un hospital. Veintitrés relatos de la vida cotidiana, historias actuales, urbanas y cercanas que nos ayudan a entender los claroscuros de los sentimientos."

Disfruto del relato cuando un autor  consigue con sólo unos trazos,  con tan solo unas breves pinceladas, contarnos una historia. Cuando consigue que nos imaginemos todo ese pasado que no se cuenta, o ese futuro que se avecina, pero se calla. Goizeder es una de estas autoras.

El libro tiene una división clara. Los relatos se reparten en seis bloques claramente diferenciados. El primero, titulado Cuentos de infancia, está protagonizado en su mayor parte por niños. Niños que empiezan a comprender que el mundo no es tan bueno como ellos pensaban. Y que empiezan a sufrir los reveses de la vida. Sobresale en ellos El fuerte de mi abuelo, donde un niño descubre el sufrimiento por el que pasó su abuelo durante la guerra civil.

La segunda parte se titula como el libro, Cuentos pacientes. Son historias que se desarrollan entre hospitales. Son historias duras, emotivas, tiernas, historias en las que los sentimientos se reflejan en cada página. Imposible quedarse con uno de sus relatos.El portero del hospital, Francisco y Angelines, El regalo y La foto de la mesilla son todas historias que llegan al alma. 

En Cuentos eternos, la muerte aparece en muchas ocasiones personificada. En este caso son historias que, aunque no nos van a sorprender en sus finales, sí que nos sorprende por la aparición de la muerte como funesto desenlace en unos casos, en otros ansiado... Destacan nuevamente todos sus relatos, Noticias sin esperanza, Las tijeras, Oscuridad y Sin tinta en las venas, pero me quedo especialmente con El último despertar, que me ha hecho sentir una enorme claustrofobia.

El amor aparece en el cuarto bloque, Cuentos queridos. El amor incipiente en El examen, los celos, la oportunidad perdida, desperdiciada en La inglesita, el amor fiel hacia unos padres en Seiscientos, el amor sacrificado en Y que todo lo demás desaparezca...

Cuentos de Alemania está formado por un solo relato, El profesor de español. Y quizás por ser el más largo es el que menos he disfrutado. Me he acostumbrado hasta ese momento a que me deje algo a la imaginación, a que no me lo cuente todo, que encontrarme con un relato con su planteamiento, nudo y desenlace me ha sacado un poco de la historia. Pero la historia en sí es bonita. 

Y llegamos al final con Cuentos apasionados, donde nos ofrece alguno de los relatos más entretenidos, como El mamón y El sujetador, uno de los más inquietantes, Licor de café, y una historia de amor con un final un tanto triste, Encadenados.

Logra Goizeder engancharnos con cada relato, con su estilo ágil, sencillo, directo, el estilo que caracteriza a su propio blog. Consigue que nos creamos a sus personajes, muy humanos, muy reales, consigue que imaginemos cada situación, bien porque hemos vivido algunas similares, bien porque la hemos visto a nuestro alrededor. Y convierte este pequeño libro en un libro ideal para degustar lentamente, para disfrutarlo lentamente, como todos los buenos libros de relatos. Un libro que nos deja con ganas de seguir disfrutando de las historias de Goizeder.