Años de mentiras
Mayte Esteban
Harlequin, 2020
El grupo editorial Vimar no pasa por su mejor momento. Su directora, Beatriz Álvarez, acuciada por las deudas, piensa que es el mejor momento para que Alejo Novoa, el autor fetiche de la editorial, vuelva a publicar. Desde los años ochenta no se ha vuelto a saber nada de él en el mundo literario.
Inesperadamente, Novoa da señales de vida, interesado en el trabajo del redactor más gris de Vimar, Daniel Durán, un hombre capaz de imitar el estilo literario de cualquier autor. A Beatriz se le ocurre que podría enviar a Durán a hacerle una entrevista en la que trate de convencerlo para que les ceda otra novela. En el caso de que no lo consiga, siempre podría hacerse pasar por él. Beatriz está dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de salvar al grupo, pero Daniel no está de acuerdo con ese engaño. Será su diferencia de opiniones lo que acabe acercándolos más de lo esperado.
Con Años de mentiras Mayte Esteban me ha vuelto a convencer. Con una novela donde reflexiona sobre la literatura, sobre la escritura, sobre las editoriales, sobre el periodismo… Y para ello vuelve a regalarnos, como en sus otras historias, grandes personajes.
El primero que destaco es Daniel, un periodista que trabaja en un grupo editorial que ha conocido años mejores. Su especialidad es saber imitar a la perfección el estilo de sus compañeros y cuando estos no pueden realizar sus artículos, es él el que los hace. El único inconveniente es que nunca aparece su nombre. Es un “negro “literario. Y será por esta habilidad por la que la directora de la editorial, Beatriz, se fije en él para un trabajito que muy limpio no es. Pretende que escriba un libro imitando el estilo de uno de los autores consagrados de la editorial. Un autor de un solo libro. Un autor que lleva años sin publicar nada. Un autor que vive escondido de todos, al que la presión del éxito parece que le pudo. Prácticamente la directora le pone entre la espada y la pared y Daniel no tendrá opción para decir que no. Acepta y para poder llegar a escribir como él, tendrá que entrevistarlo. Pero no será directamente, será a través de Elsa. Él le pasará las preguntas y ella se las dará al autor. Los diálogos entre Daniel y Elsa son lo mejor de la novela. Y Elsa para mí es el mejor personaje con diferencia. La absoluta protagonista cuando aparece en escena. Nadie le hace sombra. Su sabiduría, sus reflexiones, su habilidad para conocer el alma humana… Los diálogos entre Daniel y Elsa son maravillosos. Ella es una excelente maestra y él un alumno muy bueno, que aprende pronto, aunque no se dé cuenta. Ella, a través de las palabras del misterioso escritor, le da todas las claves para hacer un bestseller y también para conseguir un estilo propio. Y también le da consejos para la vida… Para que sea capaz de afrontar ese pasado que le atormenta, superarlo y avanzar. ¿Será aquí Daniel igual de buen alumno?
El romance también aparece en esta novela. Pero no es su
elemento principal. Es absolutamente secundario. Pero va surgiendo, de forma
sutil, lenta, casi sin querer. No es el amor a primera vista. Es el amor que se
produce cuando dos personas se van conociendo poco a poco y van dándose cuenta de que se empiezan a querer. Y de que se merecen esta oportunidad de ser felices que la vida les está dando.
El único pero que le pongo a esta novela es el villano. Para mi gusto no le aporta nada a la historia y cuando aparece incluso la estropea un poco. Porque la personalidad de Beatriz ante él no me encaja con la que tiene en el resto de la novela. Y su aparición solo provoca situaciones forzadas y poco creíbles o al menos esa es mi impresión.
En definitiva, me ha vuelto a conquistar Mayte con esta novela, con sus personajes, con sus acertadas reflexiones, con esa crítica a todo lo negativo que hay en el mundillo editorial y literario. Y me ha vuelto a conquistar porque ha vuelto a crear una historia en la que la emoción está presente desde la primera página hasta la última, con unos personajes que se ganan nuestro cariño de inmediato y con una trama bien contada y, como ella misma dice, “llena de mentiras”.

