Herman Melville
Trad: Maylee Yábar Dávila
Alianza, 2018
El amplio mar, la constante contemplación del horizonte en busca de la presa, la abigarrada tripulación del "Pequod", ballenero comandado por un capitán tullido y obsesionado por su venganza... Surgiendo de la profundidad de las aguas, como un espectro, la encarnación del Mal: Moby Dick, la ballena blanca...
No sé cuántas veces he borrado ya el principio de esta reseña. Y es que es igual de difícil hablar de un libro que te ha encantado como hablar de un libro que te ha decepcionado. Aquí me encuentro en el segundo caso. ¿Qué esperaba yo de este libro? Aventuras, tensión, acción, obsesión... Y esperando me quedé.
Ciento treinta y cinco capítulos tiene el libro. Que recuerde el número de capítulos no es buena señal. Porque aunque venga señalado no es algo en lo que me suela fijar cuando un libro me está gustando mucho. Aquí lo miré más de una vez para ver cuántos me faltaban... De los ciento treinta y cinco capítulos podrán salvarse unos treinta, más o menos. En esos treinta se desarrolla la historia que todos conocemos de esta novela. No se molesta mucho en perfilar a los personajes, salvo al capitán Ahab, con esa obsesión por Moby Dick. Eso sí, tiene un principio memorable y un final apoteósico. Pero desde ese principio hasta ese final, ¿qué encontramos? Pues un tratado sobre cetología preciso y conciso. ¿No sabías cómo eran las ballenas? ¿Ni los distintos tipos que hay? Pues no te preocupes, que cuando terminas el libro, eres un experto en el tema. Como también te conviertes en un auténtico experto en las leyes y reglas de la pesca de ballenas. Y si no te conviertes en un experto, es que has hecho uso del derecho que tiene todo lector de saltarse páginas, como he hecho yo. Sí, lo confieso. Me he saltado páginas.... Y también he hecho lectura rápida de otras... Y es que no quería abandonarlo, porque sé que si lo dejaba, no iba a encontrar ya el momento para volver a él. Y porque soy terca, también. Porque el libro, como Moby Dick para el capitán Ahab, empezó a convertirse en mi obsesión, en mi propio reto. Que superé. ¿Para qué? No lo sé, pero lo superé. Y sólo por eso estoy ya contenta.
Y termino la reseña hoy con una pregunta que me ha estado rondando hoy la cabeza, no sé por qué. ¿Conocéis tod@s el final de esta novela? Que a veces se dan las cosas por sabidas, y da una más información de la cuenta y ya le fastidia la historia a alguien.

