Hiromi Kawakami
Trad: Marina Bornas Montaña
Acantilado, 2011
Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del otro: el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase. Con una prosa sensual y despojada, Kawakami nos cuenta una historia de amor muy especial: el acercamiento sutil de dos amantes, con toda su íntima belleza, ternura y profundidad. Todo un descubrimiento literario.
Los protagonistas de esta bella historia de amor son dos personas solitarias. Ella, Tsukiko, es quien nos narra la historia. No ha cumplido con lo que sus padres esperaban de ella en una sociedad tan rígida como es la japonesa: casarse y formar una familia. Pero sí tiene un trabajo y ha logrado ganar su propia independencia. No le importa carecer de amor. No todo tiene que girar en torno al amor...
Él, Harutsuna Matsumoto, es un profesor de lengua jubilado. Fue profesor de Tsukiko en el colegio. Pero llevan años sin verse. Él ahora es viudo. Vive solo, con sus recuerdos.
Un día se encuentran y, a partir de ese momento, esos encuentros, de forma consciente o inconsciente, empezarán a ser cotidianos. Empiezan a conocerse. Observamos como, poco a poco, de forma sutil, empiezan a acercarse cada vez más. Parece que no pasa nada. Pero pasa. No hay intención por ninguno de ellos de tener una relación. No hay cortejo. No hay seducción. Pero el amor entre ellos cada vez está más presente. Ninguno de ellos espera una relación de cuento feliz. Ninguno de ellos espera un final tipo "y vivieron felices y comieron perdices"... Son dos personas libres, independientes, solitarias, que empiezan a gustarse. Sin importar la diferencia de edad, sin importar las normas, las convenciones... Sin importarles nada.
Y lo que más nos conquista es la forma de escribir de la autora. De manera elegante, sencilla, fluida, nos va metiendo en la historia sin apenas darnos cuenta. Y nos hace testigos directos de esta preciosa historia de amor.
