En unas instalaciones científicas de Jerusalén, un equipo de
investigación ha llevado a cabo uno de los experimentos más ambiciosos
de la historia. Pero en el transcurso del mismo se produce un
acontecimiento insólito, que amenaza con remover los cimientos de la
sociedad tal y como la conocemos.
Un periodista de investigación descubre la oscura trama política que rodea al experimento, al tiempo que se enfrenta a una agencia gubernamental y a un grupo terrorista, que por diferentes motivos pretenden enterrar el descubrimiento.
Un periodista de investigación descubre la oscura trama política que rodea al experimento, al tiempo que se enfrenta a una agencia gubernamental y a un grupo terrorista, que por diferentes motivos pretenden enterrar el descubrimiento.
Las primeras palabras de esta reseña son de agradecimiento al propio autor, Javier Giménez, por dejarme disfrutar su novela. Porque una vez que me puse con ella, me atrapó tanto su historia que pocos fueron los días que me duró. Me he encontrado con una novela muy intensa, una novela que se lee muy rápido, y no sólo por la brevedad de sus capítulos. Es que sabe manejar muy bien la tensión a lo largo de todas sus páginas. Y si la primera mitad de la novela la pasamos sin querer dejar de leer para averiguar cuál es ese acontecimiento que tanto está trastocando el mundo entero, la segunda mitad, cuando ya nuestras sospechas se confirman, no pierde intensidad. La acción es continua. El futuro de los personajes protagonistas está en juego. Seguimos queriendo llegar al final de la historia y ver cómo acaba todo.
Son muchos los personajes que aparecen en esta novela. Personajes muy típicos en este tipo de historias: militar retirado, periodista, terrorista islamista... Y cada uno cumple su papel a la perfección. No hay sorpresa en este sentido. El narrador es omnisciente y nos hace ver la historia desde el punto de vista de cada uno de los personajes, exponiéndonos las razones que tienen cada uno para actuar cómo lo hacen. Pero en líneas generales son personajes un tanto planos, como corresponde a este tipo de novelas. Quizás en el que apreciamos un poco más de evolución es en Brian, el periodista, uno de los personajes que se ve más afectado por todo lo que está ocurriendo y ve cómo cambia su perspectiva de la vida.
La ambientación está muy lograda. En los distintos capítulos vamos viajando por Estados Unidos, nos desplazamos a Roma, nos lleva también por Jerusalén... Y logra hacer todo esto muy bien, siempre justificando el cambio de lugar y sin perder en ningún momento el hilo de la acción. Esto ayuda a dar realismo a la novela, un realismo que sólo se ve perjudicado en momentos como el de los experimentos. Hubiera estado bien que entre estos experimentos y el momento en que se conocen los resultados pasaran algunos días, pero no. Todo sucede prácticamente al momento, lo que resta de un poco de veracidad a todo lo que está sucediendo. Y más siendo el acontecimiento que es. Aunque supongo que el autor lo habrá hecho así para dar más dinamismo a la novela, porque a fin de cuentas nos encontramos con una novela de ficción y puede hacer uso de este tipo de recursos.
En definitiva, la característica principal de este libro es su mucha acción y su ritmo imparable. Es imposible aburrirse, a no ser que este género no sea el tuyo. Pero si te gusta, desde luego es una novela muy recomendable.