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miércoles, 23 de diciembre de 2015

14 de Jean Echenoz


Jean Echenoz
14
Anagrama, 2013
¿Cómo escribir sobre la Gran Guerra, la primera guerra «tecnológica» del siglo XX, y la puerta, también, a medio siglo de barbarie sin precedentes? Echenoz se enfrenta a un nuevo reto literario que supera con maestría. La certera pluma del escritor avanza junto a los soldados en sus largas jornadas de marcha por los países en guerra y acompaña a cuatro jóvenes de la Vendée, Anthime y sus amigos, en medio de una masa indiscernible de carne y metal, de proyectiles y muertos. Pero también nos cuenta la vida que continúa, lejos de las trincheras, a través de personajes como Blanche y su familia. Y todo ello sin renunciar a esa sutil ironía que caracteriza su escritura, condimento imprescindible de un relato apasionante.
No sé si será porque este final de año, en lo que a lecturas se refiere, está siendo de sobresaliente, pero 14 de Jean Echenoz no me ha gustado tanto como esperaba. Quizás tenía puestas altas mis expectativas. Quizás se ha visto perjudicado por ir detrás de Umbral... 

Y es que me ha costado entrar en esta breve novela, que relata cómo afecta el estallido de la Primera Guerra Mundial en un pequeño pueblo francés. Son pocos los personajes que aparecen. Y los veremos pasar de la alegría a la incertidumbre, a la tristeza, al horror... Alegría en esos primeros días, en los que ellos se alistan, creyendo que será una guerra de pocos días. Creyendo que volverán convertidos en héroes. También veremos cómo la guerra afecta a la vida del pueblo, un pueblo que casi se queda vacío, en el que empieza a reinar el silencio, la preocupación...

Echenoz nos cuenta todo esto de forma fría, objetiva, distante... No se recrea el autor en el terror, en las atrocidades de la guerra. No le hace falta hacer hincapié en él. Sólo los hechos ya nos causan dolor, ya nos causan miedo, ya nos duele... No hace falta que se recree en el dolor, que lo acentúe. Las imágenes duelen por sí solas. Aunque alivia a veces estas escenas con un poco de humor, que se agradece.
"Todo esto se ha descrito mil veces, quizá no merece la pena detenerse de nuevo en esta sórdida y apestosa ópera. Además, quizá tampoco sea útil ni pertinente comparar la guerra con una ópera y menos cuando no se es muy aficionado a la ópera, aunque la guerra, como ella, sea grandiosa, enfática, excesiva, llena de ingratas morosidades, como ella arme mucho ruido y con frecuencia, a la larga, resulte bastante fastidiosa."

Pero esa frialdad es la que ha provocado que me haya costado sentir empatía con los personajes y no haya sido capaz de meterme en la historia. Me ha faltado algo. Se me ha quedado corta. O quizás no ha sido el momento adecuado para su lectura, después de varias novelas que me han sacudido tanto...