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viernes, 28 de marzo de 2014

El manuscrito de nieve de Luis García Jambrina


Luis García Jambrina

El manuscrito de nieve

Alfaguara, 2010


Un nuevo caso del pesquisidor Fernando de Rojas en la Salamanca de finales del siglo xv.
El bachiller Fernando de Rojas recibe el encargo de investigar el extraño asesinato de un estudiante de la Universidad de Salamanca. Así comienza una intensa aventura en la que iremos recorriendo los más diversos ambientes de una ciudad donde nada ni nadie es lo que parece, al tiempo que nos adentramos en su conflictiva historia, hasta llegar a descubrir los entresijos de unos crímenes que hunden sus raíces en el pasado y amenazan con desencadenar una guerra.
Disfruté mucho con el libro anterior del autor, El manuscrito de piedra, que también tenía a Fernando de Rojas como protagonista, así que este libro llevaba tiempo en mi lista de pendientes. Y he vuelto a disfrutar con su lectura, sobre todo por las mismas razones que disfruté del anterior. La imagen que nos ofrece de la Salamanca medieval es perfecta. La vida universitaria, que era mucho más que el simple estudio; la vida en las calles, con todo su pillaje (no era precisamente tranquilo pasear por las calles de noche); las rivalidades a causa de la religión... La ambientación es, de nuevo, el principal atractivo de esta novela. Ayuda también la presencia en la novela de personajes históricos, como la propia Isabel La Católica, quien hace una breve aparición. Y tenemos a un conocido pícaro, que se convertirá en ayudante del propio Fernando de Rojas en su investigación. Quizás de este modo el autor esté dando su propia teoría sobre la autoría del Lazarillo...

En cambio, la investigación en sí no me ha parecido tan bien trabajada como en el anterior libro. Son muchos los asesinatos y poco el avance de Fernando de Rojas. Un poco torpe aquí el detective, que no ve lo que está precisamente delante suya. Porque el desenlace es un tanto previsible. Y por muchas señales que encuentra en su camino Fernando de Rojas, no es capaz de descifrarlas. 

Pero en conjunto, es una novela que se deja leer muy bien y resulta muy entretenida. No es necesario haber leído la primera parte para leer este libro. Es una historia absolutamente independiente que tiene como absoluto protagonista a la preciosa ciudad de Salamanca. Si queréis pasear por sus calles y conocer cómo era la vida en el siglo XV, un libro muy recomendable. 




domingo, 19 de septiembre de 2010

El manuscrito de piedra de Luis García Jambrina

A finales del siglo XV, Fernando de Rojas, estudiante de Leyes en la Universidad de Salamanca y futuro autor de La Celestina, deberá investigar el asesinato de un catedrático de Teología. Así comienza una compleja trama en la que se entremezclan la situación de los judíos y conversos, las pasiones desatadas, las doctrinas heterodoxas, el emergente Humanismo, la Salamanca oculta y subterránea y la Historia y la leyenda de una ciudad fascinante en una época de gran agitación y cambio.
Es ésta una obra histórica pero que, a su vez, se nutre de elementos de otros géneros (policíaco, misterio, intriga...). Nos presenta a un joven Fernando de rojas un año antes de que éste escribiera La Celestina. Y aprovecha toda la intriga de la obra para ofrecernos una curiosa y audaz versión acerca de los orígenes de esta famosa Tragicomedia.
Los capítulos son cortos, así que son fáciles de leer. Y los personajes son un fiel reflejo de la sociedad de la época: estudiantes, profesores, reyes, rameras y, como no, el clero.
A través de la novela descubrimos cómo era la Salamanca de fines del siglo XV. Una de las cosas que mejor describe el autor es la vida estudiantil de la época: cómo funcionaban  los colegios mayores,  sus normas, sus formas de vestir, cómo eran las clases...
También es acertado el modo en que el escritor nos describe cómo influía la religión en la vida cotidiana de la gente. Así, vemos las severas condiciones de vida de los conversos, y también vemos el constante acoso de la Inquisición hacía los judios que aún quedaban en España.
Y no me extiendo más. Me ha gustado mucho esta obra porque al mismo tiempo que ha sido ingeniosa en la resolución del crimen (introduciéndonos en esa otra Salamanca medieval un tanto "mágica"), me ha hecho aprender muchas cosas de un período que siempre me ha llamado mucho la atención.