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martes, 23 de septiembre de 2025

Después de muchos inviernos de Marian Izaguirre

Después de muchos inviernos
Marian Izaguirre
Lumen, 2019

Un misterioso asesinato sacude Madrid a mediados de los años sesenta: una mujer aparece muerta en un lujoso domicilio del barrio de Salamanca. Los orígenes del crimen se remontan a un encuentro anterior, cuando en 1959, en una playa cercana a Bilbao, la joven Henar Aranguren, que viste de Balenciaga y prepara su puesta de largo, se enamora perdidamente de Martín, hijo único de una familia de clase obrera y aspirante a escritor, que todas las tardes se acerca al muelle para pescar. 
Arrastrados por un amor imposible al que no son capaces de renunciar, Henar y Martín huyen a Madrid para juntos cumplir sus sueños: él, ser un escritor de éxito, y ella, convertirse en la modista más importante de una nueva época. Pero la pobreza, la ambición y el duro juicio de una sociedad conservadora empezarán a abrir grietas insalvables en la pareja. 
Tres décadas de la historia de España y un permanente suspense recorren esta novela que también explora las corrientes subterráneas del amor, el arte de la costura en el vestuario de cine y la emancipación femenina. 

He disfrutado mucho con esta novela de Marian Izaguirre. Eso sí, advierto ya que, pese a lo que pone en la sinopsis, el asesinato se convierto pronto en algo secundario, en un mero pretexto para contar la historia. 

Me ha gustado el modo en que la autora ha sabido plasmar tanto el Madrid más humilde como el más señorial a través de sus protagonistas. Y también me ha gustado el modo que ha elegido para contarnos la historia. Son sus protagonistas quienes nos la cuentan, así que conoceremos ambas versiones y nuestra inclinación irá hacia uno u otro a medida que los vayamos conociendo, a medida que veamos que sus caminos empiezan a separarse, sobre todo, por culpa de los silencios, por culpa de las palabras que no se dicen. Y aunque siguen queriéndose, cada vez están más lejos el uno del otro. 

Los dos personajes principales están perfectamente construidos. Muy humanos, muy creíbles, con sus virtudes, con sus defectos. Son personajes que irán creciendo, que irán cambiando, que tomarán decisiones, unas acertadas, otras no tanto, y tendrán que luchar con las consecuencias de esas decisiones. Mi favorito ha sido el personaje de Henar, sobre todo, por su ambición. Aunque su familia goza de una buena posición social, ella no se acomoda y lucha por conseguir sus sueños, en una época en la que la mujer aún lo tenía muy difícil. Demuestra mucha fortaleza este personaje.

En definitiva, una novela que se lee muy fácilmente, que trata temas universales como el amor, la amistad, la infidelidad... Marian Izaguirre ha vuelto a convencerme.

viernes, 27 de julio de 2018

Los pasos que nos separan de Marian Izaguirre

Los pasos que nos separan
Marian Izaguirre
Lumen, 2014 
La bora, el viento que azota Trieste en ciertas épocas del año, es un aire apasionado que dura poco pero dobla el cuerpo y muda el ánimo. Salvador y Edita se conocieron en esta ciudad un día de primavera de 1920. Soplaba el viento y todo cambió. Ella había nacido en Liubliana y él en Barcelona, los dos rondaban los veinte años, la edad de las locuras, pero Edita, hermosa y discreta, estaba casada y tenía una hija. Salvador solo tenía su trabajo en el taller de un gran escultor y ganas de pisar fuerte en la vida.
Luego, en Barcelona, casi a finales de los años setenta... Ese mismo hombre, ya mayor y viudo, busca ayuda para volver a todos los lugares donde un día creyó ser feliz, y una chica, Marina, irá con él en busca de respuestas para un futuro incierto. El viaje es largo, y entro los dos se crea una extraña complicidad. Asoman entonces los recuerdos: de repente, un parque a orillas del mar, las sábanas revueltas de un amor a media mañana, un andén, una niña que se va, una madre condenada a la culpa y una espléndida tabla renacentista con una Virgen que mira y duda.
Hilando estas espléndidas voces, el talento de Marian Izaguirre encuentra un camino hacia la felicidad, y cada paso importa.
Marian Izaguirre me conquistó con La vida era nuestra y ha vuelvo a hacerlo con Los pasos que nos separan. Con personajes sencillos, con una historia sencilla, con una forma de contar sencilla, sin grandes pretensiones, Marian consigue construir una novela perfecta, que nos va seduciendo poco a poco y que, cuando la acabas, se queda largo tiempo rondándote en la cabeza. Una novela que te deja con ganas de más, con ganas de seguir al lado de sus protagonistas y saber más de sus vidas, de su pasado, de su futuro... 

Por un lado tenemos a Salvador, un anciano en la Barcelona de finales de los 70. Su único deseo ya es volver a Trieste, donde pasó los mejores años de su vida. Ni siquiera los acontecimientos bélicos que vivió, empañaron su recuerdo de estos años. Años en los que no sólo aprendió a esculpir y empezó a convertirse en el gran artista que es, sino años en los que aprendió también a amar. Pero quiso la vida que se enamorara de una mujer ya casada, con una hija. Fue un amor de encuentros y desencuentros, pero fue su gran amor, el amor de su vida. 

Por otro lado tenemos a Marina, una joven universitaria que descubre, tras un verano loco, que está embarazada. Se plantea el aborto como solución, pero no tiene dinero. Y sí tiene muchas dudas. El dinero no supondrá un problema cuando vea el anuncio de Salvador, quien busca a un joven estudiante con dominio de idiomas para realizar su viaje por Europa. Durante el viaje tendrá tiempo para pensar, para decidir. 

Poco a poco iremos conociendo las historias de estos dos personajes. Poco a poco, irán conociéndose ellos mismos. Dos personas tan distintas, separadas por tantos años... Pero ambos comparten el sentimiento de culpa, la pena... Y los conocemos tanto por lo que cuentan, como por lo que callan. Porque el silencio también habla.

Los pasos que nos separan es una historia cargada de emociones, de sentimientos, de sensaciones. Con dos grandes personajes que se ganan todo nuestro cariño. Imposible decir que me ha gustado uno más que otro, imposible decir que una historia me ha seducido más que la otra. Ambas me han atrapado y me han hecho querer seguir leyendo para conocer el rumbo de sus vidas. Y esto es algo bastante difícil de lograr. Y todo contado con mucha sencillez, con una prosa intimista y delicada que convierte la lectura de esta novela en un auténtico placer. ¿Os he dicho que me ha gustado?


viernes, 30 de mayo de 2014

La vida cuando era nuestra de Marian Izaguirre


La vida cuando era nuestra
Marian Izaguirre
Lumen, 2013
"Añoro la vida cuando era nuestra", comenta Lola mientras trastea en la cocina de su casa. Esa vida, que era tan suya y tan llena de ilusión, antes estaba hecha de libros y de charlas de café, de siestas lánguidas y de proyectos para construir un país, España, que aprendía paso a paso las reglas de la democracia. Pero llegó un día de 1936 en que vivir se convirtió en puro resistir, y ahora, quince años después, de todo aquello solo queda una pequeña tienda, una librería de viejo medio escondida en uno de los viejos barrios de Madrid, donde Lola y Matías, su marido, acuden cada mañana para vender novelitas románticas, clásicos olvidados y lápices de colores a quien se acerque.
Es aquí, en ese lugar modesto, donde una tarde de 1951 Lola conocerá a Alice, una mujer que ha encontrado en los libros su razón de vivir. Siguiendo la mirada de Lola y Alice, viéndolas sentadas detrás del pobre mostrador y leyendo juntas el mismo libro, iremos lejos, hasta Inglaterra, y atrás en el tiempo, hacia principios del siglo XX, para conocer a una niña que creció preguntándose quiénes eran sus padres.
La vida cuando era nuestra es un homenaje a la lectura, pero es sobre todo la historia de dos mujeres, una que poco sabe de la vida y otra que quizá sabe demasiado, aunque no pueda hablar. Entre estas miradas cómplices anda el talento de Marian Izaguirre.
La vida cuando era nuestra es un libro que sabes, desde que empiezas a leer la primera página, que va a ser un libro especial; que se va a convertir en uno de esos libros imposibles de olvidar; que te costará cerrar cuando llegues al punto y final.

Un libro en el que no sólo hay una gran historia. Hay dos. Dos historias situadas en tiempos distintos, con personajes distintos, y que acaparan por igual nuestra atención. Dos historias en las que el amor por la vida y por los libros tiene un intenso protagonismo. En la primera de ellas, la librería de Matías y Lola se convertirá en un refugio para Alice. Un refugio al que acudir por las mañanas para comprar y dejar libros a escondidas y acudir todas las tardes para acompañar a Lola en la lectura de un libro, que despertará en ella muchos recuerdos... Pero esta parte se centrará sobre todo en la historia de Lola y Matías, una historia llena de sacrificios, pero de mucho amor. Una historia que también guarda secretos, que poco a poco serán descubiertos. Una historia que nos demuestra lo dura y triste que fue la posguerra para muchos.

Y la segunda historia es la novela que Alice y Lola leen en la librería, La chica de los cabellos de lino. Una lectura que las unirá, que creará una conexión especial entre ambas mujeres.  Situada a principios del siglo XX, nos presenta a Rose, una niña que es hija ilegítima del duque de Ashford. Por esta razón nunca le faltará de nada. Aunque siempre echará de menos lo más importante: el amor de sus padres. Pero serán años felices. Años en los que los libros siempre le acompañarán. Años en los que contará con la compañía de muchos escritores. No nos dirá sus nombres verdaderos, pero seremos capaces de reconocer a alguno. Años que pasará entre Francia, Inglaterra y también España. Y será en España donde su vida cambie trágicamente...

No es la trama lo mejor de este libro. Su historia es previsible. No nos va a sorprender en ningún momento. Y a pesar de eso, no nos despegaremos de sus páginas. Sus personajes están perfectamente perfilados y nos resultan tan cercanos que les cogemos un inmenso cariño. Nos da pena despedirnos de ellos cuando llegamos al final. La ambientación tanto en una historia como en otra, está tratada con un cuidado exquisito. Nos hace sumergirnos en un período u otro con suma facilidad. Y la prosa de la autora es magistral. Sencilla, pero intensa, nos deja frases bellísimas, que tenemos que subrayar o escribir en nuestra libreta.

Absolutamente recomendable.