Los pasos que nos separan
Marian Izaguirre
Lumen, 2014
La bora, el viento que azota Trieste en ciertas épocas del año, es un
aire apasionado que dura poco pero dobla el cuerpo y muda el ánimo.
Salvador y Edita se conocieron en esta ciudad un día de primavera de
1920. Soplaba el viento y todo cambió. Ella había nacido en Liubliana y
él en Barcelona, los dos rondaban los veinte años, la edad de las
locuras, pero Edita, hermosa y discreta, estaba casada y tenía una hija.
Salvador solo tenía su trabajo en el taller de un gran escultor y
ganas de pisar fuerte en la vida.
Luego, en Barcelona, casi a
finales de los años setenta... Ese mismo hombre, ya mayor y viudo,
busca ayuda para volver a todos los lugares donde un día creyó ser
feliz, y una chica, Marina, irá con él en busca de respuestas para un
futuro incierto. El viaje es largo, y entro los dos se crea una extraña
complicidad. Asoman entonces los recuerdos: de repente, un parque a
orillas del mar, las sábanas revueltas de un amor a media mañana, un
andén, una niña que se va, una madre condenada a la culpa y una
espléndida tabla renacentista con una Virgen que mira y duda.
Hilando estas espléndidas voces, el talento de Marian Izaguirre encuentra un camino hacia la felicidad, y cada paso importa.
Marian Izaguirre me conquistó con
La vida era nuestra y ha vuelvo a hacerlo con
Los pasos que nos separan. Con personajes sencillos, con una historia sencilla, con una forma de contar sencilla, sin grandes pretensiones, Marian consigue construir una novela perfecta, que nos va seduciendo poco a poco y que, cuando la acabas, se queda largo tiempo rondándote en la cabeza. Una novela que te deja con ganas de más, con ganas de seguir al lado de sus protagonistas y saber más de sus vidas, de su pasado, de su futuro...
Por un lado tenemos a Salvador, un anciano en la Barcelona de finales de los 70. Su único deseo ya es volver a Trieste, donde pasó los mejores años de su vida. Ni siquiera los acontecimientos bélicos que vivió, empañaron su recuerdo de estos años. Años en los que no sólo aprendió a esculpir y empezó a convertirse en el gran artista que es, sino años en los que aprendió también a amar. Pero quiso la vida que se enamorara de una mujer ya casada, con una hija. Fue un amor de encuentros y desencuentros, pero fue su gran amor, el amor de su vida.
Por otro lado tenemos a Marina, una joven universitaria que descubre, tras un verano loco, que está embarazada. Se plantea el aborto como solución, pero no tiene dinero. Y sí tiene muchas dudas. El dinero no supondrá un problema cuando vea el anuncio de Salvador, quien busca a un joven estudiante con dominio de idiomas para realizar su viaje por Europa. Durante el viaje tendrá tiempo para pensar, para decidir.
Poco a poco iremos conociendo las historias de estos dos personajes. Poco a poco, irán conociéndose ellos mismos. Dos personas tan distintas, separadas por tantos años... Pero ambos comparten el sentimiento de culpa, la pena... Y los conocemos tanto por lo que cuentan, como por lo que callan. Porque el silencio también habla.
Los pasos que nos separan es una historia cargada de emociones, de sentimientos, de sensaciones. Con dos grandes personajes que se ganan todo nuestro cariño. Imposible decir que me ha gustado uno más que otro, imposible decir que una historia me ha seducido más que la otra. Ambas me han atrapado y me han hecho querer seguir leyendo para conocer el rumbo de sus vidas. Y esto es algo bastante difícil de lograr. Y todo contado con mucha sencillez, con una prosa intimista y delicada que convierte la lectura de esta novela en un auténtico placer. ¿Os he dicho que me ha gustado?