Estricnina
Mercedes Sáenz Blasco
Editorial Émepe, 2015
A los once años, Ignacio descubre que el cura al que ayuda como monaguillo asesinó a su madre. Tras vengarse de él decide conjurar los remordimientos que le corroen bajo una existencia anodina. Cuatro décadas más tarde, cuando cree haberlo conseguido, el azar le coloca de nuevo frente a los interrogantes que aquel día no quiso plantearse. Comienza así su ineludible viaje hacia un pasado sin cicatrizar, en el que nada ni nadie fueron lo que parece. ¿Acaso él tampoco?
Estricnina tiene un comienzo buenísimo, que te engancha totalmente y te deja con ganas de saber más. Conocemos al protagonista, Ignacio, siendo niño, cuando descubre que el joven cura al que ayuda como monaguillo, mató a su madre además de a varias personas más. Y tras enterarse, decide vengarse.
Tras este avance, nos iremos unos años hacia delante, casi treinta, y conoceremos a Ignacio siendo ya adulto. Él cree que nadie sabe nada de lo que ocurrió. Y vive, con su culpa, sin poder compartirla con nadie. Sin poder decírselo a nadie. Hasta que aparece Adeline...
Y así va transcurriendo la historia, alternando ambas tramas, conociendo así al Ignacio niño y al Ignacio hombre. Así hasta que ambas tramas confluyan. De esta manera la narradora va avanzando lentamente en cada trama y sorprendiéndonos con los continuos giros que hay en esta historia. Una historia que está contada por el propio Ignacio, lo que hace que nos metamos más de lleno en ella y empaticemos más fácilmente con él.
Mercedes demuestra mucho talento para hilar todos los cabos de esta historia, sin perderse y sin dejar ninguno suelto. Y nos regala una historia en la que la culpa, los secretos, la venganza y los remordimientos son los grandes protagonistas.
Logroño tiene un gran protagonismo en la novela. Magnífico el modo en que la autora consigue plasmar esta ciudad haciéndonos pasear por ella, por sus calles, por sus plazas, conocer a su gente... Un diez a la ambientación, sin duda.
En definitiva, una novela que me ha enganchado desde el principio, que he devorado y que he disfrutado hasta el final.
