Con esta obra termina Noah Gordon la trilogía que inició con El médico y continuó con Chamán. Es la más floja de las tres, sin dejar de ser entretenida. Pero lo que queda claro es que no llega a la altura de El médico.
Su trama se desarrolla en la actualidad lo que quizás no juega a su favor, ya que Noah Gordon se mueve mejor en novelas históricas ambientadas en tiempos más lejanos. Al estar ambientada en esta época, los temas que trata son más actuales, como la polémica sobre el aborto o la cobertura sanitaria a las personas más desfavorecidas.
Aquí la protagonista es una mujer, descendiente directa de los protagonistas de libros anteriores y poseedora del mismo don, que decide dejar su trabajo como prestigiosa doctora para dedicarse a la medicina rural, y estar así más cerca de la gente. Pero carece del encanto de los protagonistas de los libros anteriores. No construye el autor un personaje muy atractivo. Al menos a mí me ha resultado frío y no me ha transmitido nada. No me ha sucedido lo mismo con los otros dos libros.
En definitiva, un libro que quizás sin el precedente de los dos anteriores, hubiera disfrutado más porque no deja de ser un libro entretenido y fácil de leer.
