En una ciudad en la que puedes tocar el cielo o caer en el infierno, invisible para aquellos que lo rodean, Jared camina sin rumbo por sus calles, buscando un futuro mejor que el presente en que está inmerso. Su deambular le lleva hasta una pequeña tienda regentada por Dolores y su nieta, Nuria. Allí, la afable anciana le dará la oportunidad de cambiar su presente, aún en contra de los deseos de su desconfiada nieta.
Bajo la desamparada apariencia de Jared, Nuria descubrirá a un hombre valiente que conquistará su corazón, aunque sin pretenderlo y que, asustado por la pasión que siente por ella, intentará por todos los medios ocultársela. Al fin y al cabo, no tiene nada que ofrecer, él solo es un"sin techo"más.
Pero Nuria no es una jovencita soñadora e insegura, sabe lo que quiere, y está dispuesta a luchar por conseguirlo. Utilizará todas las armas a su alcance para vencer los recelos de Jared, y la pasión, será una de ellas. Si la pasión llama a tu puerta, ¿te atreverías a rechazarla?
No soy habitual lectora del género romántico, pero tras una racha de lecturas un tanto pesimistas, me apetecía leer algo más ligero, fresco y animado. Que tenía ganas de encontrarme con personajes que más que una lágrima o preocupaciones, me arrancaran una sonrisa. Y como si me leyeran la mente, desde Libros que hay que leer y Momentos de silencio compartido, lanzaron este reto para este mes de julio. Así que no lo dudé.
Buscando libros para esta iniciativa, tropecé con éste, que llevaba tiempo esperando en la estantería. Más de un año... Empecé las primeras páginas para probar y ya no pude soltar el libro. En dos tardes me lo leí. Y no porque fuera largo, es que hay otras cosas que hacer en esta vida. Porque desde luego es un libro que se puede leer tranquilamente de una sentada.
Noelia Amarillo tiene un estilo sencillo, ágil, fresco, que hace que devores sus páginas. Y si a esto le añadimos un personaje masculino muy interesante y que la autora mima mucho y no se le escapa ningún detalle a la hora de retratarlo... Ya la novela nos tiene enganchadísima. No ocurre lo mismo con el resto de personajes, que ya están descritos con ligeras pinceladas. Quizás es uno de los peros que se le puede poner a esta novela. Pero es una novela corta. Si hubiera descrito a todos los personajes con el mismo detalle, quizás hubiera sido un libro más gordo y denso.
Me ha sorprendido mucho ver en esta novela, siendo romántica, una gran carga crítica. Critica a la sociedad de la que formamos parte, que prefiere ignorar a los mendigos, que prefiere hacer como si no existieran, como si no fueran personas, solo meros estorbos. Y no vemos que son personas, y que detrás de ellas, hay muchas historias, mucho sufrimiento en la mayoría de los casos. Personas a las que si damos una oportunidad, quizás saldrían del pozo en el que se encuentran. También hay una ligera crítica al poco caso que le estamos haciendo al cambio climático. Está ahí, sigue ahí, pero poco estamos haciendo por evitarlo. Es la parte que más he disfrutado con esta novela, su constante denuncia.
La historia de amor es sencilla. Empieza con la típica actitud de "no pienso hacerte caso" para terminar la pareja totalmente enamorada. Y todo sucede, quizás, demasiado rápido. El proceso de enamoramiento está contado de forma veloz y le resta un poco de credibilidad a la historia. Y el par de escenas sexuales que la autora inserta aportan poco a la trama. En mi opinión sobran, pero claro, es que el género erótico no me va mucho... Creo que hubiera sido más acertado dejarlo todo en una insinuación, en unos puntos suspensivos.
Y a pesar de estos peros, he disfrutado con esta historia. Ha cumplido su cometido de entretenerme, olvidarme de problemas y desconectar de todo. Si os gusta el género, a este libro le tenéis que dar una oportunidad.