Peru Cámara
Duomo, 2024
El cadáver de una montañera aparece en el santuario de San Miguel, en la
sierra de Aralar (Navarra). Todo indica que la destructiva borrasca
Cordelia ha sido la culpable de su muerte. Pero cuando el forense Aitor
Intxaurraga acude al lugar de los hechos, descubre algo extraño en el
cuerpo de la mujer. Su muerte pudo no haber sido accidental. ¿Por qué se
adentró en la montaña a pesar de los posibles riesgos de Cordelia? ¿Qué
hizo momentos antes de morir?
Junto al veterano inspector de la Ertzaintza Jaime Otamendi y la bióloga
marina Eva San Pedro, Aitor tratará de avanzar contrarreloj en un caso
que los llevará hasta un centro de alto rendimiento deportivo de Euskadi
y a los dudosos métodos de su director. Pero en un azaroso revés, la
investigación los trasladará a un trágico accidente del pasado: la
desaparición de una joven de Barakaldo en las inundaciones de 1983. A
escasos días de la gran gala del deporte en San Sebastián, ninguno de
ellos espera que dar con la verdad supondrá abrir la puerta a una oscura
y escurridiza fuerza que ha permanecido tantos años escondida. El mal
volverá a despertar.
De infarto, esta novela es de infarto. Ha sido mi primera vez con el autor y aseguro que no va a ser la última. Es que ya estoy buscando Galerna, el primer libro de esta serie para leerlo. Sí, es una serie. Pero os aseguro que no hace falta haber leído el anterior para dejarse arrastrar por esta lectura. Nos encontramos con un caso que se queda bien cerrado y rematado. Y el autor nos da las suficientes pistas para saber qué ocurrió con el trío protagonista en la primera novela.
Uno de sus grandes aciertos reside en sus personajes, precisamente. Tanto el joven forense Aitor Intxaurraga, como el inspector de la Ertzaintza Jaime Otamendi y la joven bióloga Eva San pedro, están perfectamente perfilados y no nos cuesta nada empatizar con ellos desde el primer momento. Son personas muy reales, muy creíbles, con sus virtudes y con sus defectos.
Otro de sus grandes méritos está en la ambientación. Aviso, hay que ponerse un abrigo porque con esta novela vamos a pasar mucho frío. Que no exagero. Que este frío se siente hasta el extremo de que llega a agobiar y lo vamos a pasar muy mal. Esa imagen idílica de gente jugando con la nieve no la vamos a encontrar. Aquí la nieve se va a convertir en un peligro más del que hay que escapar.
Y la trama, de la que no voy a contar nada, que ya cuenta bastante la sinopsis, está perfectamente hilada. El autor nos va dejando pistas, nos va dejando piezas para que vayamos formando la historia. Pero cuando nos ofrece la última pieza nos va a dejar con la boca abierta. Y todo contado con un ritmo frenético, con una tensión que crece página tras página y que hace que no puedas dejar de leer. ¡Qué sufrimiento hasta el último segundo!
En definitiva, he disfrutado (y sufrido) muchísimo con Cordelia, así que no puedo hacer otra cosa que recomendarla. En cuantito recupere aire y mi tensión se normalice, me pongo con Galerna.
