Este ha sido el libro favorito de mi
hija durante muchos añitos. Y todavía a veces la pillo cogiéndolo de su
estanteria y disfrutando de sus preciosas ilustraciones y de la
historia, una gallina que quiere ser mamá, que se la sabe de memoria. Cuando era más chiquitita de lo que
es ahora, no lo entendía mucho. Sólo disfrutaba de sus dibujos y de la
sonoridad de sus versos. Pero fue creciendo, y poco a poco, fue captando
su historia, y comprendiendo lo que decía. Empezó a comprender que
puede haber hijos que no sean de la misma raza que sus padres; que a
veces hay hijos con solo un padre o una madre; que a veces los padres tienen que
pasar una serie de pruebas antes de tener a un hijo entre sus brazos... Y
de esta manera empezó a comprender un poco mejor su propia historia.
Luego llegaron a casa otros cuentos acordes con la edad que iba
cumpliendo y le sirvieron para ver como algo normal su situación. Pero
de esos ya hablaré otro día.
"Catalina tenía un deseo. Un deseo que, muchas veces, le hacía reír, y otras llorar. Pero un deseo que, siempre le hacía soñar. "
