¿Cómo es el mundo para alguien que no ha salido nunca de casa? Jaime es un adolescente que lo tiene todo: cientos de libros, películas, discos y todo el tiempo del mundo para disfrutar de ellos; concretamente, el resto de su vida.
Y es que Jaime está aquejado de una enfermedad que le ha obligado a vivir siempre apartado del mundo y protegido por su familia. Sin embargo, es perfectamente feliz; de hecho, por nada del mundo dejaría de lado una vida tan cómoda. Solo hay una cosa que altera su paz: la inquieta Julia, su compañera de juegos y lecturas desde que eran pequeños, y con quien ha compartido su encierro toda su vida. Sin embargo, al contrario que Jaime, Julia está loca por salir y ver el mundo, especialmente desde que escucha rock y viste de forma hippie.
Un día, Julia se entera de que su adorado Jim Morrison ha venido a España y le propone a Jaime una aventura inolvidable: cruzar el país para encontrarlo. Sin embargo, cuando la desgracia se cierne sobre la familia y la aventura queda abortada, Jaime aún tiene una promesa que cumplir... Encontrar, donde quiera que esté, a Jim Morrison.
Necesitaba una lectura ligera, entretenida, después de La bibliotecaria de Auschwitz. Así que no dudé en empezar este libro que parecía ofrecerme lo que estaba buscando. Y después de su lectura tengo que decir que lo he encontrado. Que he disfrutado de este libro mucho más incluso de lo que esperaba. He estado totalmente enganchada a esta historia de superación, a estas aventuras y desventuras de Jaime en su periplo por encontrar a Jim Morrison. Y todo por cumplir el deseo de Julia, esa chica que ha estado a su lado desde que nació, que está encerrada, como él, en esa casa y en su caso, sin tener por qué. Que es la única compañía que tiene realmente en casa, porque es con ella con quien habla, con quien juega, con quien discute. Porque es Julia la única persona en su casa que no le trata como un enfermo, como un inválido...
Y no es el deseo de Jaime, es el deseo de Julia el conocer a Jim Morrison. Pero ella no podrá, y Jaime se sentirá culpable. Se siente cobarde, se siente que ha decepcionado a Julia. Y con su aventura intenta demostrarle que de cobarde no tiene nada. Pero no se imagina en ningún momento por todo lo que tendrá pasar.
Y es que Jaime, con quince años, nunca ha salido de su casa. Casi podríamos decir que no ha salido de las cuatro paredes de su habitación. Es donde le gusta estar, leyendo sus libros. Es el único mundo que conoce, el que reflejan los libros. Así que cuando se lanza al mundo exterior, todo es nuevo para él. Todo será un continuo descubrimiento. Y conocerá la traición, el engaño, la mentira... Pero también descubrirá el valor de la amistad, de la confianza, aprenderá a divertirse, a valerse por sí mismo. Descubrirá que las únicas limitaciones que tiene son las que él mismo se ha impuesto durante los quince años de su vida. Y descubrirá el verdadero significado de la palabra "vivir". Y también se dará cuenta de la importancia de Julia en su vida. Y son muchos los personajes que aparecen en la novela, todos bien dibujados, todos cumpliendo su papel. Pero es Julia quizás el personaje menos dibujado, el que más echamos de menos, al ser ella la razón de este viaje de Jaime. Me hubiera gustado saber más de este personaje que tan bien lo conoce. Podríamos decir incluso que es la única persona que lo conoce realmente, porque ni siquiera los padres de Jaime son capaces de ver en su hijo algo más que a un simple enfermo.
Uno de los aspectos que más me ha gustado de este libro es la forma en que está escrita. Es el propio Jaime quien nos cuenta la historia. Y nos hace bromas, nos mantiene en vilo, nos hace guiños, mientras nos va contando sus aventuras. Y esto no rompe el ritmo de la novela, al contrario, le da más vida, la hace más ligera y amena. También ayuda que los capítulos son cortos y muy rápidos, las historias se suceden una tras otra y siempre nos va sorprendiendo con sus finales, con sus desenlaces.
En definitiva, una novela sencilla y muy entretenida, que se devora en un par de días, con un personaje, Jaime, al que es imposible no tomar cariño, y que nos demuestra, con su historia, que las únicas limitaciones que existen son las que nos ponemos nosotros, que no hay más.