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viernes, 14 de marzo de 2014

Demasiada felicidad de Alice Munro

Demasiada felicidad
Alice Munro
Traducida por Flora Casas
Editorial Lumen, 2010

Una joven madre recibe consuelo inesperado por la muerte de sus tres hijos, otra reacciona de forma insólita ante la humillación a la que la somete un hombre; otros cuentos describen la crueldad de los niños y los huecos de soledad que se crean en el día a día de la vida de pareja. Y el último cuento trata de Sophia Kovalevsky, una matemática rusa que vivió a finales del siglo XIX, en su largo peregrinaje en busca de una universidad que admitiera a mujeres como profesoras. 


Anécdotas en apariencia banales se transforman en las manos de Munro en emociones, y su estilo transporta estas emociones sin dificultad, gracias a un talento excepcional que arrastra al lector dentro de las historias casi sin preámbulos.
Mi primera incursión en los relatos de Munro y he de admitir que no he logrado disfrutar tanto de sus historias como esperaba. Sí tiene una enorme virtud a la hora de analizar la naturaleza humana. Sus personajes están perfectamente retratados, tienen vida, los conocemos profundamente. Y alguno de ellos sí que vuelve a nuestra memoria una vez que terminamos el libro. Pero solo algunos.

Su modo de contar historias es también especial. Más que contar una historia completa, a Munro le gusta detenerse en los detalles, le gusta sugerir mucho, le gusta jugar con el lector para que éste adivine, para que éste saque sus propias conclusiones con los trozos de vida que nos ofrece.

Pero me ha faltado algo. No sé todavía qué. No he llegado a engancharme a sus relatos. No he llegado  a sentir empatía con sus personajes. No he logrado sentir pena ante las desdichas de la mayoría de sus personajes. El único relato que sí me ha atrapado hasta el final es Juego de niños, donde sí estaba deseosa de descubrir el terrible secreto que guardaban desde su infancia las dos protagonistas. 

No dudo en que le daré una segunda oportunidad a Alice Munro pues hay cosas que sí me han gustado. Quizás no he acertado con el libro o no ha sido el mejor momento.