Andrea H. JappTrad: MilhojasAlgaida, 2011
1288, Alejandría, Egipto. Un mercader se hace con la pesada alforja de un viajero agonizante. Jamás conocerá el secreto que contiene e ignora que acaba de firmar su sentencia de muerte. Cuando intenta vender la alforja a un intermediario del conde Aimery de Mortagne, es degollado. 1307. Abadía de las monjas claretianas, Francia. La jovencísima abadesa de las claretianas, Plaissance de Champlois, debe hacer frente al cabildo de la orden. A la cabeza de este se halla la gran priora Hucdeline de Valezan, protegida por su hermano, monseñor Jean, un oscuro brazo de los intereses de Roma. Una joven monja, Angélica, es descubierta estrangulada. Sin duda, porque se parece mucho a una de sus hermanas, Marie-Gillette de Andremont, que tuvo que huir a España después del asesinato de su amante. Pero solo es la primera muerta de las muchas que se van a suceder en la abadía. Y a pesar de los veinte años transcurridos entre ambos sucesos, estos parecen estar secretamente conectados.
Me costó entrar en esta historia. Sus primeras cien páginas se me hicieron un poquito interminables. El ritmo es lento, muy lento y la continua aparición de personajes nuevos hacían que no lograra enterarme bien de quién era quién y liaba unos con otros, así que no sabía si me estaba enterando bien de la trama. Son tantas las cosas que quiere acaparar que creo que no ha acertado la autora a la hora de exponerlas, de presentarlas. O yo he estado un tanto espesa, que reconozco que a veces soy bastante dura de mollera.
Pero a partir de la página cien, más o menos, la cosa empezó a cambiar. Ya empezaba a conocer a los personajes y a darme cuenta del papel que iban a jugar en la novela. Ya el ritmo empieza a acelerar, poco a poco, pero sin pausa. Y empiezan a producirse las primeras muertes en la abadía... Y ya, claro, ¿cómo vas a soltar el libro sin saber quién está cometiendo los crímenes? Y, ¿por qué? Aunque tengo que admitir que el desenlace no me ha convencido del todo
Sin duda, el punto fuerte de esta novela es su ambientación. Extraordinaria la labor de documentación realizada por la autora quien nos lleva al medievo y nos explica de "pe a pa" los entresijos de la vida en una abadía, algo que va a tener mucha importancia en el desarrollo de la trama.
En definitiva, si os gusta mucho el género histórico y este período en concreto, os puede gustar. Le cuesta arrancar, pero luego se pone interesante.
