El paseo de los canadienses
Amelia Noguera
Editorial Berenice, 2019
Desde el exilio, Azucena, ya anciana, narra cómo ella y Martina, la nieta de la rica propietaria de una fábrica de naranjas, se convirtieron en amigas inseparables en la llamada “carretera de la muerte”. El general franquista Queipo de Llano se disponía a tomar Málaga y, sin armas ni apoyo del gobierno, los milicianos republicanos desertaron. Miles de mujeres, niños y ancianos emprendieron entonces una huida desesperada hacia Almería por la carretera que bordeaba el mar: el hoy conocido como Paseo de los Canadienses.
Junto al emotivo y
hermoso relato de amistad, un nutrido elenco de personajes, reales en su
mayoría, completan el riquísimo entramado histórico: un piloto italiano
que ametralló a quienes “corrían”; el escritor y filósofo Arthur
Koestler, condenado a muerte por Queipo; el periodista canadiense que
acompañó al médico Norman Bethune en el auxilio de los refugiados; una
enfermera del Socorro Rojo Internacional que los atendió en Almería...
Sus diferentes puntos de vista brindan al lector el caleidoscopio veraz y
desgarrador de quienes vivieron aquella masacre. Esta memorable novela
de Amelia Noguera nos sumerge en un episodio lastimosamente olvidado de
nuestra Guerra Civil y presta voz a sus víctimas, unas y otras.
Una lectura dura. Durísima. De las que llevo ya varios días dándole vueltas a la cabeza porque no sé cómo escribir esta reseña. Amelia Noguera da a conocer en esta novela un trágico suceso que tuvo lugar durante la Guerra Civil. Un suceso que, tengo que reconocer, desconocía por completo. La matanza indiscriminada de civiles que lo único que hacían era huir de su ciudad, porque las tropas de Franco estaban ya cerca y no contaban con defensa alguna. Y hablo de civiles, no de soldados. Mujeres, niños, ancianos… Gente absolutamente indefensa sin armas en las manos, que vieron como el peligro llegaba tanto por cielo, por tierra y por mar.
Entre esa gente se encuentran Fernanda e Isabel junto a sus respectivas hijas, Martina y Azucena. Fernanda huía por salvar su vida y la de su hija. Porque ella estaba del lado de los rojos. Isabel, aun siendo rica, se vio obligada a huir por haber cometido un delito. No pensaba en ningún momento que iba a vivir una tragedia tan grande. Fernanda e Isabel habían sido amigas en la infancia pero algo pasó entre ellas que puso fin a su amistad. Y ni siquiera la amistad que empieza a surgir entre sus hijas va a hacer que la suya vuelva a surgir. Ni siquiera la ayuda que le presta Fernanda a Martina e Isabel a Azucena cuando a causa de los continuos bombardeos, madres e hijas se separen.
La historia nos la cuenta Azucena, ya anciana. Nos lo contará todo en primera persona. Pero también nos encontramos con testimonios de otros personajes que tuvieran la desgracia de vivir ese horror. Personajes de uno y otro bando que lo cuentan todo tal y como lo vivieron. Y como lo sintieron. Y entiendes... Pero no entiendes. Puedes entender que eres un soldado, que tienes que cumplir órdenes. Que si no las cumples hay consecuencias… Pero, ¿y esa sangre fía para disparar a gente inocente? ¿Tanto nos cambia la guerra para llegar a cometer actos tan crueles?
Y no os cuento más. Sólo deciros que El paseo de los canadienses es una gran novela. Una novela con escenas sobrecogedoras, que te dejan con un nudo en la garganta. Una novela escrita con sencillez y elegancia al mismo tiempo. Porque Amelia Noguera es una gran contadora de historias. Y ha aprovechado esta ocasión para contarnos un suceso de la historia de nuestro país, que ha permanecido en el olvido muchos años. Y no hay que olvidar. Porque si olvidamos, está el peligro de volver a repetir los mismos actos.
