Carmen Romero Dorr
Planeta, 2018
Paulina Hoffmann crece en el infierno del Berlín nazi, pero el horror invade del todo su vida cuando el ejército ruso ocupa la ciudad al final de la guerra. En esos días, su madre toma una decisión que marcará para siempre la historia de Paulina: su huida desesperada al Madrid de la posguerra, su apasionada juventud en España, su inesperado matrimonio y, sobre todo, el gran amor hacia sus hijos y su única nieta, Alicia.Entre mis mejores lecturas del año. Esta novela me ha enganchado desde la primera página y no he podido soltarla hasta llegar al final. Me he emocionado con esta relación tan especial que existe entre Paulina y su nieta, Alicia. Dos personajes descritos de una forma sublime, con los que es fácil empatizar, a los que pronto cogemos cariño.
Será Alicia la que, muchos años más tarde y tras la muerte de Paulina, decida viajar sola a Berlín para sumergirse en el pasado de la mujer de la que tanto aprendió y comprender el último secreto de su abuela, una auténtica superviviente que logró decidir su propio destino a pesar de los recuerdos y el silencio.
La autora utiliza la típica estructura de intercalar capítulos del presente con otros del pasado. Así, conocemos el presente de Alicia, que no se encuentra en su mejor momento. Y así iremos conociendo el pasado de Paulina, una mujer que no lo tuvo fácil. Que tuvo que luchar mucho, que sufrió mucho, que tropezó muchas veces. Pero siempre tuvo el valor de levantarse y seguir adelante. E iremos conociendo también la especial relación existente entre Paulina y Alicia. Paulina no fue solo su abuela. Fue su madre, su amiga, su confidente... Quien siempre le dio los mejores abrazos, los mejores consejos. A quien siempre buscaba la primera para darle tanto las buenas como las malas noticias. Por eso, Alicia es quien más siente su ausencia. Y por eso es también la que más se sorprende cuando descubre todos los secretos que tenía su abuela, cuando empieza a conocer su pasado, cuando empieza a descubrir todo lo que tuvo que sufrir, todo lo que tuvo que hacer para sobrevivir.
La ambientación es otro de sus puntos fuertes. La autora sabe trasladarnos de Berlín a Madrid y a Málaga, continuamente. Y nos hace sentir que estamos ahí, siendo testigos directos de todo lo que pasa. Ayuda también la prosa fluida, sencilla, elegante, que convierte la lectura de esta novela en todo un placer.
Y el final es maravilloso. El mejor final que esta novela podía tener. Un final a la altura del resto de la novela, que es magnífica. Descubriremos, por fin, cuál era ese último regalo que Paulina dejó a su nieta. Y si ya la novela nos había cautivado y despertado grandes emociones, este momento será ya... Uff, es que no encuentro ni las palabras. Maravillosa, absolutamente maravillosa.
