Fernando de Artacho
Editorial Algaida, 2015
Don Blas de Lezo y Olavarrieta, también llamado Patapalo o Mediohombre por las mutilaciones sufridas en combate, y marqués de Ovieco a título póstumo, no sólo fue uno de los estrategas más prestigiosos de la historia militar, sino el salvador del imperio español en el siglo XVI y el artífice del mayor desastre naval de la historia de Inglaterra, hasta el punto de que el gobierno británico de Jorge II prohibió bajo pena de prisión que se divulgara la batalla de Cartagena de Indias. Fernando de Artacho ha querido conjurar esa maldición de Jorge II que, más de dos siglos y medio después, parece perseguir en su propio país a Blas de Lezo, cuya figura resulta casi desconocida para la mayor parte de los españoles. El almirante Mediohombre es un fragmento de la Historia que se disfruta como un relato de aventuras, y también una apasionante aventura que forma parte imprescindible de nuestra propia Historia.
Que los ingleses hayan hecho que el nombre de don Blas de Lezo haya caído en el olvido, se entiende más o menos, que no en vano por culpa de este gran militar, sufrieron la más vergonzosa derrota de su historia. Pero que no sea recordado ni por los propios españoles...
Y de este olvido pretende Fernando de Artacho rescatarlo. Un olvido que, como bien él mismo indica, "condena a nuestros grandes hombres, bien por desidia, bien por ignorancia, o lo que es peor, por envidia".
De forma amena consigue el autor que conozcamos la vida de este hombre. Una vida entregada a su país. Una vida llena de batallas y de sacrificios. Y sabremos las razones que han llevado a apodarle el "almirante Mediohombre". Siendo aún joven, perderá una pierna en una de las muchas batallas en las que participará; pero esto no será obstáculo para su ascenso y para que siga luchando por su país, con el mismo arrojo y decisión. Participará también en la toma de Tolón, donde también caerá herido, perdiendo un ojo. Y seguirá luchando con valor. Varias serán las batallas que este militar llevará a cabo en el Mediterráneo, con la mala fortuna que una bala le dará en el brazo y se lo dejará inmovilizado. Y a pesar de estar tuerto, cojo y manco, seguirá entregando su vida por su país. Su gran victoria vendrá cuando sea destinado a Cartagena de Indias y tenga que defenderla de la flota naval inglesa. La superioridad de los ingleses será total. Tan confiados estaban en su victoria que incluso la anunciaron antes de tiempo. Pero la gran labor de Blas de Lezo hizo que acabaran perdiendo y humillados.
Pero no es solo Lezo el protagonista de esta novela. Junto a él, aparecen dos personajes de ficción que tendrán mucha importancia en la trama: Martín de Sepúlveda y Diego de Zuñiga. Dos jóvenes que no empezarán con buen pie su relación, pero que tendrán que soportarse. Ellos serán los que aligeren la carga histórica de la novela. El autor ha sabido dosificar bien la dosis de ficción y realidad para no convertir su novela en algo aburrido de leer.
El único pero que puedo ponerle a esta novela es que me ha parecido que sus personajes son un poco planos y en ocasiones, pecan de demasiado buenos. Y que la trama de Martín y de Diego resulta un poco previsible.
Pero esto no me ha impedido disfrutar con esta novela y aprender mucho de este gran episodio de nuestra historia. Y no he podido evitar preguntarme al final de la novela... Si el resultado de la batalla hubiera sido otro, ¿los ingleses hubieran tratado a sus militares del mismo modo que nosotros? ¿También los hubieran dejado caer en el olvido?