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martes, 8 de septiembre de 2020

Minireseñas: La dama desaparece de Ethel Lina White y Cuentos de E.T.A. Hoffmann

La dama desaparece
Ethel Lina White
Traducción: Enrique Maldonado Roldán
Alba Editorial, 2017
Después de unos días algo ajetreados en un hotel de montaña de un país sin nombre del este de Europa, la joven y rica Iris Carr coge impaciente el tren expreso a Trieste. En un vagón repleto, la única persona que no parece serle hostil es una institutriz inglesa, la señorita Floy, con la que entabla una amistosa conversación. Poco después se queda dormida y, al despertar, el lugar de su nueva amiga lo ocupa otra mujer de gesto adusto. La señorita Floy parece haberse volatilizado: nadie en el tren recuerda haberla visto, Iris parece no estar en sus cabales y solo un joven, pese a no creerla del todo, se ofrecerá a ayudarla para aclarar lo que puede o no haber ocurrido. La dama desaparece (1936), que sería llevada al cine por Alfred Hitchock en 1938, es un clásico de la novela de misterio británica y recrea una situación de ansiedad extrema que la acerca al thriller psicológico.
No calificaría esta obra de thriller, más en estos tiempos. Quizás en su época sí lo fuera, pero para el lector de hoy  se queda cortito. 

La acción discurre lenta y el suspense es más bien psicológico. El desenlace lo vemos venir, que es bastante evidente, sobre todo si somos lectores habituales de este género. Y a pesar de esto, a medida que avanzamos en la lectura, estamos sufriendo mucho por Iris, quien, en su búsqueda de la señorita Floy, va a empezar hasta a dudar de sí misma y de su cordura. Pero persistirá y no parará hasta desentrañar el misterio de esta desaparición.

En definitiva, una lectura entretenida. Las primeras páginas se hacen un poco lentas, pero luego poco a poco esta historia te va atrapando hasta que no puedes soltarla.

Cuentos
E.T.A. Hoffmann
Traducción: Carmen Gallardo de Mesa 
Austral, 2017
Ernst Theodor Wilhelm Hoffmann (1766-1822), quien en homenaje a Mozart cambió su tercer nombre por el de Amadeus, fue un extraordinario narrador de lo fantástico, de lo inquietante y de lo diabólico. En su obra se confunden sueño y realidad, dentro de la corriente romántica que había abandonado el principio de imitación de la naturaleza y había recuperado la facultad creadora y autónoma de la fantasía. Pero, además, Hoffmann poseía un talento artístico polifacético. Fue un excelente dibujante, compositor y director de orquesta y, sin duda alguna, sus creaciones musicales prepararon el camino de su producción literaria. La influencia de la música se dejó sentir no sólo en la ocupación principal de algunos de sus personajes, sino en la composición y el ritmo de la acción. En esta selección de Cuentos se encuentran algunos de los más famosos del escritor: El puchero de oro narra de manera simbólica el proceso de iniciación de un estudiante en el mundo de la creación poética; El Cascanueces o el rey de los ratones, creado a partir de una fantástica travesura, ha quedado como uno de los más hermosos cuentos de Navidad, mientras que El caballero Gluck, Don Juan y El consejero Krespel dejan sentir la pasión musical de este romántico que indagó en el lado oscuro de la naturaleza.
Estos cuentos han supuesto mi estreno con este autor. Y aunque al principio me costó meterme un poco por su peculiar estilo y su forma de contar, poco a poco fui haciéndome a él. Y empecé a dejarme arrastrar por cada una de sus historias. Historias que mezclan realidad y ficción, haciendo que nos cueste en ocasiones distinguir entre uno y otro. Porque inserta el elemento fantástico con tanta naturalidad que nos cuesta saber si eso está pasando de verdad o si solo es fruto de la imaginación o el desvarío de los protagonistas. 

La más compleja para mí ha sido El puchero de oro, una lectura que debería releer para quedarme mejor con esta historia surrealista en la que el protagonista se debate entre el amor de dos mujeres. La pasión por la música se refleja en los últimos cuentos, El caballero Gluck, Don Juan y El consejero Krespel. Y mi favorito de todos ha sido El cascanueces o el rey de los ratones, un cuento para niños, en el que los juguetes cobran vida... ¿O no? Un cuento que te inspira ternura y que te sorprende por la increíble imaginación que desborda el autor. 

Tendré que seguir buscando más cuentos de este genial autor.