Cuentos góticos
Elizabeth Gaskell
Traducido por Ángela Pérez Gómez
Alba Editorial, 2016
Portada y sinopsis aquí.
Nos encontramos aquí con nueve cuentos en los que la autora vuelve a mostrar, una vez más, una prosa de una calidad y belleza que nos hace disfrutar de todas y cada una de sus historias. Aunque luego te encuentres con historias que, por su argumento, te atrapen más o menos. La atmósfera, gótica en la mayor parte de los relatos, está muy lograda y Gaskell consigue transportarnos a cada uno de uno de ellos de una forma que parece fácil, pero no lo es en absoluto.
Si tengo que elegir un relato de esta antología, sin duda, me quedo con La bruja Lois, que nos transporta a Salem, a esos años de la quema de brujas. Quizás porque es el más extenso y aquí la autora ha conseguido darle fuerza a todos sus personajes, a la historia y a la tensión, que crece a medida que vamos avanzando en su lectura. Los demás, aún siendo buenos, se me han quedado un poquito cortitos.
Nos vemos allá arriba
Pierre Lemaitre
Traducido por José Antonio Soriano Marco
Salamandra, 2022
En noviembre de 1918, tan solo unos días antes del armisticio, el teniente d'Aulnay-Pradelle ordena una absurda ofensiva que culminará con los soldados Albert Maillard y Édouard Péricourt gravemente heridos, en un confuso y dramático incidente que ligará sus destinos inexorablemente.
Édouard, de familia adinerada y con un talento excepcional para el dibujo, ha sufrido una horrible mutilación y se niega a reencontrarse con su padre y su hermana. Albert, de origen humilde y carácter pusilánime, concilia el sueño abrazado a una cabeza de caballo de cartón y está dispuesto a lo indecible con tal de compensar a Édouard, a quien debe la vida. Y Pradelle, aristócrata venido a menos, cínico y mujeriego, está obsesionado con recuperar su estatus social.
De regreso en París, los tres excombatientes se rebelarán contra una realidad que los condena a la miseria y al olvido. Así, Édouard pergeña una ingeniosísima estafa con el fin de vengarse de su progenitor, que siempre lo repudió por su sensibilidad y sus habilidades artísticas. De paso quiere ayudar al fiel Albert, cuyo prurito es huir a las antípodas para olvidar a Cécile, su amor perdido. Aunque tal vez el más ambicioso sea Pradelle, que sacudirá la conciencia de Francia entera mediante una monumental operación delictiva concebida para amasar una rápida fortuna. Los escollos son considerables, pero la voluntad de los tres parece infinita.
Lemaitre hace en esta novela un análisis certero de la violencia y la locura de la guerra y sus trágicas consecuencias. No sólo por toda la muerte que causó, sino también por todos los que volvieron pero su cabeza se quedó allí, en las trincheras, no pudiendo olvidar lo vivido, no pudiendo olvidar todo lo perdido...
El regreso no fue fácil. Y menos para los heridos, para los que volvieron con cicatrices imposibles de ocultar, tanto físicas como psicológicas. Para los que no tenían un hogar al que volver; para los que, aún teniéndolo, no querían volver por no sentirse queridos, por no ser lo que se esperaba de ellos... Quizás también porque no querían que los vieran rotos, heridos, para que no vieran en lo que se habían convertido.
Aunque también aprovecha el autor para denunciar. Para hablarnos de aquellos que aprovecharon el dolor de tantos para seguir haciendo negocio, sin importarles las víctimas, sus familias, sin tener ningún tipo de remordimiento.
Una lectura dura, aunque el autor la suaviza en muchas ocasiones poniéndole un pequeño toque de humor, para hacer la lectura más llevadera. He disfrutado mucho con esta novela, aunque tengo que admitir que decae un poquito a medida que avanza. Creo que menos páginas la hubieran convertido en una novela absolutamente redonda.






















