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viernes, 11 de octubre de 2019

Minireseñas: Los perros y los lobos de Irène Némirovsky y L. A. Confidential de James Ellroy

Los perros y los lobos 
Irène Némirovsky
Trad. José Antonio Soriano Marco 
Salamandra, 2011
Publicada por primera vez en 1940 —año en que Irène Némirovsky huyó de París en compañía de su marido y sus dos pequeñas hijas para refugiarse en un pueblo de la Borgoña—, ésta es la última obra que la autora de la magistral Suite francesa publicó en vida, dos años antes de su deportación y asesinato en Auschwitz. Teñida de marcados ecos autobiográficos, la novela se construye con retazos de la infancia y del exilio, la crisis de identidad, las historias de amor, todo sujeto a los azarosos caprichos del destino. Ada y Harry Sinner, parientes lejanos, son dos jóvenes judíos procedentes de niveles sociales muy distintos a quienes un recuerdo infantil ha dejado una huella imborrable en sus vidas. Ada abandonó Ucrania poco antes de la revolución bolchevique, se ha casado con su primo Ben y lucha por abrirse camino como pintora. Harry, por su parte, ha contraído matrimonio con una joven francesa, hermosa, rica y católica, y se mueve en el mundo de las altas finanzas. Pero la fascinación que siente al contemplar dos cuadros de Ada en un escaparate lo llevan a recordar el mundo que ambos han dejado atrás.
Los perros y los lobos Irène Némirovsky es una de sus mejores novelas, sin duda. En ella la autora demuestra, una vez, su enorme talento para la narración. Su capacidad para contar tanto con pocas palabras. Su habilidad para darnos a conocer a sus personajes a la perfección sin aburrirnos con descripciones innecesarias, diciéndonos lo justo de ellos para desnudar su alma. Su talento para tratar de numerosos temas sin extenderse en páginas y páginas y abordarlos en profundidad. Demuestra, una vez más, que no hace falta tochos para hacer una obra maestra. 

Y nos habla de amor, de pasión, de soledad, de los problemas de la inmigración, del sentirse rechazado, despreciado... Y aunque la historia peque de previsible en algunos momentos, no nos importa. Porque lo importante no es lo qué cuenta, sino cómo lo cuenta. Y es imposible no disfrutar con una prosa exquisita, precisa, cuidada, desde la primera línea hasta la última. Enorme la labor en la traducción de José Antonio Soriano Marco. ¡Gracias!

L. A. Confidential
James Ellroy
Trad. Carlos Gardini
Ediciones B (Zeta Bolsillo), 2008
Los Ángeles, años cincuenta, una época fascinante llena de matices. Pornografía. Corrupción policial. Intrigas en el hampa. Un atroz asesinato colectivo se convierte en eje central de la vida de las víctimas y los verdugos. Tres policías tambaleándose en arenas movedizas Ed Exley, sediento de gloria, capaz de violar cualquier ley con tal de eclipsar a su padre, ex policía y gran magnate. Bud White, una bomba de relojería con placa de agente, ansioso de vengar la brutal muerte de su madre. Un título clásico en la literatura y en la historia del cine tras su exitosa adaptación en el año 1997.

Reconozco que esta novela me costó al principio. Y que tuve que volver a empezarla cuando llevaba unas cuantas páginas porque no me estaba enterando de mucho. Me liaba un poco con los personajes y con las historias personales de cada uno de ellos. Y fue en ese momento cuando empecé a disfrutarla, y mucho.

Son tres los protagonistas principales, Bud, Ed y Jack. Cada uno tiene su propia historia, aparte del caso principal alrededor del cual gira la novela. Cada uno tiene su carácter, su propia forma de investigar, métodos que no son compartidos por ninguno de ellos. No se despiertan simpatía precisamente. Y a nosotros, como lectores, en algunos momentos, nos despiertan simpatía, pero en otros, justamente todo lo contrario. Pero ninguno nos deja indiferente. Imposible. Son también muchos los personajes secundarios. Y todos perfectamente perfilados, con sus propias historias que están perfectamente insertadas en la historia principal.  No hay dejado nada al azar. Todo está estudiado al milímetro.

Y son muchos los temas que aborda el autor en esta novela: drogas, corrupción policial, prostitución, pornografía... Y sobre todo, muertes, muchas muertes. Porque ésta no es una novela negra. Es negrísima. Aquí encontramos todos los grandes rasgos del género combinados a la perfección. El autor demuestra por qué es uno de los grandes maestros del género y nos deja una joya difícil de igualar. Si te gusta el género y no la has leído, ¡ya estás tardando!


viernes, 19 de mayo de 2017

La dalia negra de James Ellroy


La dalia negra
James Ellroy
Trad: Alberto Luis Sole Company
Zeta Bolsillo, 2009
El 15 de enero de 1947, en un solar de Los Ángeles, apareció el cadáver desnudo y seccionado en dos de una mujer joven. El médico forense determinó que la habían torturado durante días. Elizabeth Short, de 22 años, llamada la Dalia Negra, llevará a los detectives a los bajos fondos de Hollywood, para así involucrar a ciertas personas adineradas de Los Ángeles. Ambos están obsesionados por lo que fue la vida de la Dalia Negra, y, sobre todo, por capturar al individuo que la asesinó…

La dalia negra de James Ellroy no es una lectura fácil. Necesitas estar alerta en todo momento para que ningún detalle se te escape, porque todo es importante. Te das cuenta al final. Además,  es una lectura incómoda, que te llena de desazón, de pesimismo, que te asfixia, con ambientes opresivos, desagradables...

Me ha costado entrar en esta novela. En sus primeras cien páginas nos relata cómo se conocieron Bucky y Lee, dos policías que, antes de entrar en el cuerpo, fueron boxeadores. Y fue en un combate organizado para conseguir fondos para la policía donde empezó su amistad. Esta parte se me hizo un poco tediosa. Una va buscando en estas novelas acción y el crimen tarda en llegar. Pero cuando terminas la novela, toda esta introducción cobra sentido. Y te das cuenta de que en estas páginas está la clave para comprender muchas de las cosas que suceden después. 

Los Ángeles es una de las grandes protagonistas de esta novela. Pero James Ellroy no nos muestra esa ciudad de ensueño, de oportunidades que todos tenemos en la mente. La ciudad que él nos presenta es una ciudad llena de miserias, de pobreza, de crímenes, de corrupción a todos los niveles. En la propia policía, en los políticos, en los medios de comunicación... Nada se salva. Y la violencia campa a sus anchas. Y el autor la muestra tal y como sucede, sin esconder nada, sin tapujos, sin concesiones. 

Los personajes están bien retratados. Sí, llegamos a conocer a Bucky y a Lee, aunque no empaticemos con ellos. Y es que es difícil encariñarnos con ellos en ese ambiente de violencia en el que se mueven y en el que participan. Y tampoco falta ningún personaje típico de la novela negra: el magnate corrupto, la mujer fatal, el ayudante del distrito que sólo ve en el caso de la Dalia un instrumento para ascender... Porque el caso de la Dalia Negra se convierte para todos en un pretexto, en un instrumento, excepto para Lee y para Bucky.

Cuando llegas al final, cuando cierras el libro y lo dejas reposar, es cuando te das cuenta verdaderamente del valor de esta novela. El autor no ha dejado nada al azar. Todo está estudiado al milímetro. Cada personaje, cada trama, cada escena, cada giro... Nos va presentando todas las piezas para ir luego poniendo cada una en su sitio, con absoluta maestría. Y nos regala una historia que va creando adicción poco a poco, sin apenas darte cuenta. Violenta, sórdida, brutal. Imprescindible para todo amante de la novela negra.