En un país llamado Pampelum, existe una fábrica de nubes. Y allí
trabaja Plub, el principal protagonista de esta historia. Es el pintor
de nubes y el encargado de la fábrica. Él pinta las nubes. ¿Cómo las
pinta? Pues blanca, negras, grises... Hasta que un día se queda sin
pintura... Pero los encargos están hechos. Él no puede dejar al país sin
nubes. Así que toma una apresurada decisión: pintar las nubes de
colores. Y así pinta nubes verdes, rojas, lilas, rosas... A rayas, con
lunares, con círculos...
Pero... ¿Gustará esta decisión a los habitantes del país? ¿Y Blam, el dueño de la fábrica? ¿Estará conforme?
Para descubrirlo habrá que leer esta magnífica historia que conquistará a
los peques. Porque al menos a la mía la conquistó en su momento. Y se rió mucho pensando en cómo serían esas nubes de
colores.
Un libro sencillo, ligero y muy fácil de leer. Ideal para los
niños entre los seis y los nueve años como mucho. Y si tenéis un
espíritu infantil, os aseguro que lo pasaréis bien leyendo este libro junto a ellos.
