Kate Morton
Traductora: Luisa Borovsky
Suma de Letras, 2009
Kate Morton retrata en La casa de Riverton los últimos esplendores de la aristocracia inglesa, un mundo de convenciones y secretos atravesado por vehementes pasiones y terribles desengaños.Verano de 1924. Durante una rutilante fiesta de la alta sociedad en Riverton Manor, una preciosa mansión a orillas de un lago, un joven y prometedor poeta se quita la vida. Las únicas testigos de ese dramático hecho, las hermanas Hannah y Emmeline Hartford, no se volverán a hablar nunca más.Invierno de 1999. Grace Bradley, una anciana de noventa y ocho años que otrora fuera doncella en Riverton Manor recibe la visita de una joven directora de cine que está rodando una película sobre el suicidio del poeta. Esa visita convoca los fantasmas del pasado, recuerdos que durante décadas Grace había relegado a lo más profundo de su mente, incapaz de enfrentarse a ellos.
Por fin pude hacerle hueco a este libro después de estar mucho tiempo esperando en la estantería. Y ha sido Laky, con su reto para el mes de marzo, quien me ha dado el impulso definitivo para cogerlo de una vez y leerlo.
Descubrí a Kate Morton con El jardín olvidado, novela que disfruté muchísimo. Pero en esta ocasión, no ha terminado de convencerme. Sí muestra los rasgos que luego perfeccionará en su siguiente obra, pero me he encontrado con muchos obstáculos para disfrutarla igual.
Sí me ha gustado el retrato que nos ofrece de la Inglaterra de principios de siglo. Una sociedad en la que empieza a haber cambios. Kate Morton sabe plasmar fielmente las costumbres de la época: cómo se vivía, cómo se pensaba, cómo eran las costumbres... Ofrece una imagen realista de cómo eran las relaciones entre la aristocracia y la servidumbre. Cada uno en su lugar, sin mezclarse. Hasta que la Primera Guerra Mundial empieza a cambiarlo todo.
Si falla, en cambio, en la creación de personajes. He sentido completa indiferencia ante los destinos de los protagonistas. No he sentido empatía por ninguno, ni siquiera por la propia Grace. Me han resultado fríos, irreales, faltos de pasión... Quizás las mujeres están algo mejor perfiladas por tener ellas un mayor protagonismo. Pero los personajes masculinos se limitan a cumplir con el papel que la autora les ha otorgado y desaparecer pronto.
El misterio que sustenta la novela pronto deja de ser un misterio. Averiguamos pronto qué pudo pasar. No es difícil adivinarlo. Pero la autora empieza a escribir páginas y páginas y a darle vueltas y vueltas y lo alarga innecesariamente. Para mi gusto, a este libro le sobran muchas páginas.
En definitiva, una novela de la que destaco, sobre todo, su perfecta ambientación. Magnífica la recreación de la sociedad de principios de siglo, así como magnífica a la hora de contar las consecuencias de la I Gran Guerra: cómo los pobres empezaron a pensar en que ellos también podían aspirar a cosas mejores, cómo empezaron a luchar por sus derechos, cómo la mujer empezó a reivindicar un mayor papel en la sociedad... Por lo demás, una novela pasable. Quizás tenía las expectativas altas y no la he disfrutado más por esta razón.