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miércoles, 26 de marzo de 2014

Allí donde el viento espera de Maia Losch

2013

Ana, hija de judíos polacos emigrados a Uruguay poco antes de la Segunda Guerra Mundial, ha avanzado por la vida desconectada de su pasado, sus raíces y sus más íntimas necesidades, hasta que un pequeño accidente y una crisis nerviosa la fuerzan a repasar todo aquello que había dejado apartado en algún rincón de su mente. A partir de ese momento, esta mujer insegura e indecisa se verá obligada a plantearse quién es y quién desea ser, y a hacerse cargo del rumbo de su vida en plena cincuentena.
Allí donde el viento espera —ambientada entre Uruguay, España e Israel— es una novela acerca de las dudas e incertidumbres que acechan en algún momento de la vida y de cómo incluso un pasado que no nos pertenece puede perfilar nuestras vidas y nuestra identidad.
Una historia íntima, sencilla, llena de sentimientos, de emociones, de las que parece que no, pero te va llegando, te va calando. Y cuando terminas de leerla, ya Ana se ha hecho un huequito en tu memoria. 

Y no tiene nada de especial Ana. Quizás por eso nos gusta tanto. La suya es una historia más. Podría ser la historia de tu vecina, de la dependienta que ves todos los días, de esa persona que crees que tiene una vida sencilla pero feliz. Pero si un día empiezas a hablar con ella, resulta que hay mucho más. Que la felicidad es solo una apariencia. Que su vida de sencilla tiene poco. Y eso es lo que hace Maia Losch con Ana en este libro. Ahonda en las profundidades de su alma para explicarnos su vida, sus pensamientos, sus sentimientos, sus reflexiones...

Conoceremos a Ana, que llega a los cincuenta años sintiéndose sola. Sintiendo que todos los años que han pasado no le han servido de nada. No le han aportado nada. Se siente vacía. Su matrimonio es una rutina más en su vida. El amor ya se ha apagado. Si es que alguna vez lo hubo. Es la fuerza de la costumbre lo que hace que sigan juntos. Nada más. 

Cuando Ana decide tomar las riendas de su vida y empezar a actuar en vez de ser una mera espectadora, será el momento en que vuelva a conocer el amor. Será el momento en que no solo su alma, sino también su cuerpo vuelva a despertar. Pero algo no marcha bien en su interior. Y ese algo saldrá hacia fuera en forma de crisis nerviosa. Y para descubrir los motivos de esa crisis, Aná tendrá que recordar su pasado. Un pasado que hace que la comprendamos mejor. Que justifica mucho su comportamiento y las decisiones que ha tomado en su vida hasta ese momento. 

Volverá Ana a su infancia. Y recordará a sus padres, en especial a su madre. Una madre a la que nunca perdonó que la abandonara pronto, que huyera, que se suicidara. Una madre que no fue capaz de adaptarse a la vida en Uruguay, país en el que se refugió huyendo de la Alemania nazi, por su condición de judía.  La tristeza siempre estará presente en la mirada de la madre de Ana, en sus gestos... Y no es hasta su madurez cuando Ana será capaz de comprender a su madre, de perdonarla. Y no será hasta su madurez cuando Ana será capaz de aceptar sus orígenes. 

Narrada en primera persona, Ana nos lo cuenta todo a medida que recuerda. Son sus sentimientos, sus pensamientos, sus emociones, sin intermediario alguno. Es ella la que desnuda su alma, delante nuestra. Y nos remueve, nos cala, nos llega. 

En definitiva, un libro breve y que se hace más breve aún gracias a la exquisita prosa de Maia Losch. Un auténtico placer descubrir a esta autora, tanto por su calidad literaria como por su capacidad para tocar nuestras emociones.