Postales del Este
Reyes Monforte
Plaza & Janes, 2020
En septiembre de 1943, la joven Ella llega prisionera al campo de concentración de Auschwitz, desde Francia. La jefa del campo de mujeres, la sanguinaria SS María Mandel, apodada la Bestia, descubre que su caligrafía es perfecta y la incorpora como copista en la Orquesta de Mujeres. Gracias a su conocimiento de idiomas, Ella comienza a trabajar en el Bloque Kanadá donde encuentra numerosas postales y fotografías en los equipajes de los deportados, y decide escribir en ellas sus historias para que nadie olvide quiénes fueron. Mientras forma lazos de amistad con las presas, sobrevive a la maldad de sus captores y evita que descubran su particular resistencia hecha a golpe de palabras, una rebelión se gesta entre los presos que amenaza aún más su vida y la del hombre que ama, Joska.
Casi cuarenta años después, la joven Bella recibe una caja llena de postales. «Son postales que tu madre escribió cuando estuvo en el Este. Así las llamó: Postales del Este. Ella quería que las leyeras a su debido tiempo. Y ese tiempo es ahora.»
Combinando ficción con personajes históricos como Josef Mengele, Heinrich Himmler, Irma Grese, Rudolf Hoss, Ana Frank o Alma Rosé...
Con una prosa muy cuidada, Reyes Monforte consigue que nos metamos de
lleno en esta historia. Y sentirla. Y sufrirla. Imposible no sufrir y no
llorar con muchas de las escenas que van apareciendo a lo largo de esta
novela.
Basada en hechos reales, se nota el gran trabajo de documentación que ha realizado la autora. Y nos hace sentir cómo es la vida en un campo de concentración. El día a día para las presas. Todo su sufrimiento, su dolor, sus continuas humillaciones, tanto físicas como psicológicas. Duele. Duele muchísimo esta novela. Tanto que a veces hay que parar. Parar, cerrar el libro y preguntarte una vez más, el porqué de todo ese horror. Y como siempre, nunca encontrar la respuesta.
El ritmo de la novela es pausado, pero la tensión va creciendo poco a poco, en cada capítulo. Y es que siempre vas temiendo lo peor. Hay poco sitio para la esperanza, para el consuelo. Aquí se sufre, y mucho. Cuesta trabajo comprender qué le pasa a un ser humano por la cabeza para tratar a otro así, de ese modo tan cruel, tan sádico. Por mucho que leamos, por mucho que nos informen, resulta imposible comprenderlo.
Ella, la protagonista de esta novela, representa a todas las víctimas de los campos de concentración. Testigo y víctima de todo ese horror, luchó hasta el final para que todo lo que sucedía en ese terrible lugar no cayera en el olvido. Para que las víctimas nunca fueran olvidadas. Para que sus familias pudieran despedirse de ellas. Para que el mundo nunca olvidara lo que pasó ahí. Para evitar que algo así se volviera a repetir.
Un libro imprescindible, que te emociona, que te duele, con el que sufres... Un libro que no se olvida.

