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jueves, 24 de septiembre de 2020

Postales del Este de Reyes Monforte

 

Postales del Este

Reyes Monforte

Plaza & Janes, 2020

En septiembre de 1943, la joven Ella llega prisionera al campo de concentración de Auschwitz, desde Francia. La jefa del campo de mujeres, la sanguinaria SS María Mandel, apodada la Bestia, descubre que su caligrafía es perfecta y la incorpora como copista en la Orquesta de Mujeres. Gracias a su conocimiento de idiomas, Ella comienza a trabajar en el Bloque Kanadá donde encuentra numerosas postales y fotografías en los equipajes de los deportados, y decide escribir en ellas sus historias para que nadie olvide quiénes fueron. Mientras forma lazos de amistad con las presas, sobrevive a la maldad de sus captores y evita que descubran su particular resistencia hecha a golpe de palabras, una rebelión se gesta entre los presos que amenaza aún más su vida y la del hombre que ama, Joska.

Casi cuarenta años después, la joven Bella recibe una caja llena de postales. «Son postales que tu madre escribió cuando estuvo en el Este. Así las llamó: Postales del Este. Ella quería que las leyeras a su debido tiempo. Y ese tiempo es ahora.»

Combinando ficción con personajes históricos como Josef Mengele, Heinrich Himmler, Irma Grese, Rudolf Hoss, Ana Frank o Alma Rosé...

Con una prosa muy cuidada, Reyes Monforte consigue que nos metamos de lleno en esta historia. Y sentirla. Y sufrirla. Imposible no sufrir y no llorar con muchas de las escenas que van apareciendo a lo largo de esta novela. 

Basada en hechos reales, se nota el gran trabajo de documentación que ha realizado la autora. Y nos hace sentir cómo es la vida en un campo de concentración. El día a día para las presas. Todo su sufrimiento, su dolor, sus continuas humillaciones, tanto físicas como psicológicas. Duele. Duele muchísimo esta novela. Tanto que a veces hay que parar. Parar, cerrar el libro y preguntarte una vez más, el porqué de todo ese horror. Y como siempre, nunca encontrar la respuesta. 

El ritmo de la novela es pausado, pero la tensión va creciendo poco a poco, en cada capítulo. Y es que siempre vas temiendo lo peor. Hay poco sitio para la esperanza, para el consuelo. Aquí se sufre, y mucho. Cuesta trabajo comprender qué le pasa a un ser humano por la cabeza para tratar a otro así, de ese modo tan cruel, tan sádico. Por mucho que leamos, por mucho que nos informen, resulta imposible comprenderlo.

Ella, la protagonista de esta novela, representa a todas las víctimas de los campos de concentración. Testigo y víctima de todo ese horror, luchó hasta el final para que todo lo que sucedía en ese terrible lugar no cayera en el olvido. Para que las víctimas nunca fueran olvidadas. Para que sus familias pudieran despedirse de ellas. Para que el mundo nunca olvidara lo que pasó ahí. Para evitar que algo así se volviera a repetir. 

Un libro imprescindible, que te emociona, que te duele, con el que sufres... Un libro que no se olvida.

miércoles, 17 de abril de 2019

Una pasión rusa de Reyes Monforte

Una pasión rusa
Reyes Monforte
Espasa, 2015
Impredecible, bellísima y dotada de un hondo sentimiento, como la música compuesta por el genial Serguéi Prokófiev, así era Lina, su musa, su amante y su esposa.

Nacida en Madrid en 1897, con apenas 20 años se enamoró perdidamente del que sería su marido, del hombre y también del genio. «La princesa Linette», «mi Avecilla», como la llamaba Prokófiev, comenzó junto al compositor la vertiginosa andadura que da cuerpo a esta novela, que transcurre en los grandes escenarios del siglo XX, desde el Nueva York de los rascacielos, al París de las vanguardias y el glamour, donde la pareja formaba parte del círculo más exclusivo de intelectuales y artistas: Coco Chanel, Hemingway, Picasso, Matisse, Ravel, Diáguilev...

Los años transcurrieron luminosos hasta que Prokófiev decidió regresar a la Unión Soviética, donde pretendía consagrar el éxito cosechado en el resto del mundo. Allí, tras los dramáticos tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Lina fue acusada de «espía extranjera» bajo el terror estalinista, encerrada y torturada en la siniestra Lubianka y condenada a trabajos forzados en el gulag. Solo su fortaleza, su pasión por la vida y el amor indestructible que sentía por su marido le permitieron sobrevivir.
Por fin me estreno con Reyes Monforte y haber elegido este libro ha sido todo un acierto. Lo he disfrutado mucho, aun con sus pequeños peros. 

Una pasión rusa está basada en la vida de Lina Prokófiev, esposa del compositor ruso Serguei Prokófiev. De origen español, soñaba con convertirse en una gran cantante de ópera, y aunque tenía talento, parece que no era el suficiente para triunfar en las tablas. Pero el amor que sentía por la música no decaía por ello. Y el amor que sintió por la música de Prokófiev fue inmenso. Amó al músico y amó al hombre. Y no le importó dejar de luchar por sus sueños por él. Es un amor sin límite el que siente Lina por Serguei. Por seguir junto a él, no le importará ni tomar decisiones equivocadas.  Y aunque hay momentos en que la admiras, en otros no puedes comprenderla. Al menos yo no he podido. De ahí ese pequeño pero al que antes he hecho alusión. Me cuesta creer ese amor desmesurado que siente por su marido aún cuando éste la abandona. Y no sólo a ella, sino también a sus hijos. Me cuesta creer que ese amor no se rompa incluso cuando él la ignora, cuando rechaza una y otra vez ver a sus hijos, cuando rehace su vida con otra mujer. 

Y me cuesta también entender al compositor. Puedo entender que se haya enamorado de otra mujer. Pero no puede entender el abandono de sus hijos. Como tampoco puedo entender las decisiones que toma sin pensar en el bien y en la seguridad de su familia. ¿Tan ciego estaba con respecto a su país? ¿O pensaba que a él, por ser quien era, nunca le iba a tocar? 

Pese a estos peros, es difícil no meterte de lleno en la historia. Más bien creo que te ayuda incluso a meterte más en ella, porque reaccionas ante cada comportamiento, ante cada acción de los personajes. A veces con rabia, a veces con admiración... Indiferentes no dejan. Además, está contada con tanta sencillez, con tanta fluidez, que resulta imposible no dejarte atrapar por sus páginas.

Lina es un gran personaje. Tuvo que ser una gran mujer. Lo tuvo todo y se quedó sin nada. De bailar en los grandes salones, acudir a las grandes óperas, codearse con los grandes personajes de la época, muchos de los cuales fueron incluso amigos, pasó a ser acusada de espía y condenada a permanecer 20 años en un gulag siberiano. Años de torturas, de degradación, de humillación, de la más absoluta crueldad... Difícil no sentir una total empatía con Lina en estos duros momentos. Y preguntarte una vez más, ¿hasta dónde puede llegar la crueldad del ser humano?