Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Hugo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Víctor Hugo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de octubre de 2018

Último día de un condenado a muerte de Victor Hugo

Último día de un condenado a muerte
Victor Hugo
Trad: Juan Gabriel Vasquez
Austral,  2016

Desde su celda, un condenado a muerte comparte con el lector, hora por hora, minuto a minuto, los últimos momentos de su vida. Para aliviar su intolerable espera, escribe sobre sus vanas esperanzas de ser indultado, su último viaje en furgón o su miedo a enfrentarse a la multitud en la plaza de ejecuciones, pero también sobre el recuerdo de sus últimos paseos por París o la sonrisa de su hija Marie. A través de sus palabras, el condenado anónimo y sin rostro no tarda en convertirse en un hombre de carne y hueso.
Publicado en 1829, Último día de un condenado a muerte es un conmovedor alegato contra la pena capital, que Victor Hugo escribió en su lucha por la abolición de las ejecuciones judiciales, convertidas en espectáculo público en Francia tras la Revolución de 1793. 

Último día de un condenado a muerte es un magistral y conmovedor alegato contra la pena de muerte. Un alegato que no gustó mucho a los coetáneos del escritor francés.

Víctor Hugo demuestra aquí, una vez más, su enorme talento para perfilar a los personajes. En este caso, uno sólo, el protagonista, el condenado a muerte. No conocemos su identidad, no sabemos las causas que le han llevado hasta  esa situación. Pero el autor consigue que empaticemos con él, que sintamos, a través de sus palabras, toda su angustia, todo su miedo, toda su pena. 

Lo acompañaremos en los últimos días antes de su ejecución y seremos testigos de sus continuos cambios de humor. Lo veremos perder la esperanza, recuperarla, volverla a perder...Le veremos recordando a su familia, en especial, a su hija Marie, a la que ya no va a ver crecer... Sentiremos tanto su tristeza...

Y la gran pregunta que nos va a acompañar durante la lectura de todo este breve relato... ¿De verdad es la solución la pena de muerte? ¿De verdad es la solución arrebatar una vida? Todo un debate el que plantea Víctor Hugo en esta obra. Merece mucho la pena su lectura. 

miércoles, 13 de abril de 2016

Nuestra Señora de París de Víctor Hugo


Nuestra Señora de París
Víctor Hugo,
Alianza Editorial,  2012 (1831)
En el París del siglo XV, con sus sombrías callejuelas pobladas por desheredados de la fortuna y espíritus atormentados, la gitana Esmeralda, que predice el porvenir y atrae fatalmente a los hombres, es acusada injustamente de la muerte de su amado y condenada al patíbulo. Agradecido por el apoyo que en otro tiempo recibió de ella, Quasimodo, campanero de Nuestra Señora, de fuerza hercúlea y cuya horrible fealdad esconde un corazón sensible, la salva y le da asilo en la catedral." Nuestra Señora de París" ha dado lugar a numerosos libretos de ópera y a varias versiones cinematográficas.



Tras disfrutar con Los miserables, tenía claro que tenía que leer esta novela. Y por fin llegó su momento. Y de nuevo Víctor Hugo me ha vuelto a conquistar. 

Aunque sí, he de reconocer que el principio cuesta un poquito, que son muchas las descripciones que hay, que ralentizan mucho la historia. No deja nada a la imaginación del lector Víctor Hugo y lo describe todo hasta el más mínimo detalle. Y son también muchos los personajes que aparecen en esta novela, aparte de sus protagonistas, y casi todos los describe el autor con el mismo mimo. Y es que, en algún momento de la historia, van a tener su importancia. También describe a la perfección el contexto histórico en el que sucede todo. Y no evita en ningún momento dar su opinión y criticar todo lo que considera que es injusto, que está mal. 

Son cuatro los personajes que destacan en esta novela. Una de ellas es Esmeralda, una joven gitana que perdió a sus padres siendo ella muy niña. Se nos presenta como una adolescente inocente, pura, ingenua... Ella es la única que siente compasión por Quasimodo. Que es capaz de dirigirse a él a pesar de su aspecto. Pero las desgracias parecen perseguirla. Y nos da tanta pena todo lo que le sucede. Nos da tanta pena que su amor no sea correspondido...

Porque para Febo, otro de los personajes destacables, Esmeralda es solo un divertimento. Él es un apuesto capitán de la guardia que ya está comprometido, pero esto no le impide seguir conquistando a toda dama que se le ponga por delante. Aunque esto implique engañar, mentir...

Quasimodo es, como no, uno de los grandes personajes de esta novela. El que va a despertar toda nuestra compasión, toda nuestra pena. Jorobado, sordo, mudo y ciego de un ojo, sólo conocerá el rechazo de la gente. Fue abandonado siendo un bebé en la Catedral de Nuestra Señora de París y será acogido por el archidiácono Claude Frollo. Para Quasimodo, Frollo será como el padre que nunca tuvo. Por eso, al final, sus sentimientos estarán tan divididos.

Y Frollo, el personaje que más me ha sorprendido. Porque me esperaba un malvado sin más. Pero no, me he encontrado con un personaje roto, herido... Que ha visto que ese mundo sólido que él mismo se ha forjado se derrumba. Su fe, sus creencias, sus objetivos... Todo se tambalea. Y todo por ¿amor?, ¿capricho?, ¿pasión? Amor, avaricia, egoísmo, deseo, obsesión... Todo por Esmeralda, esa joven gitana que aparece un día en su vida y lo destruye todo. Su obsesión por ella le llevará hasta la locura, hasta la crueldad más extrema. 

Y esta gran historia tiene aún un mejor final. Un final de los que dejan huella, de los que se recuerdan, de los que no se olvidan. Un clásico que hay que leer, sin duda.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Los miserables de Víctor Hugo


Los Miserables
Les misérables
Victor Hugo
Traducción: Nemesio Fernández Cuesta
Editorial Austral

El convicto Jean Valjean, preso durante varios años por robar un pan, es puesto en libertad condicional, pero dada su condición de ex presidiario le resulta imposible encontrar trabajo o cobijo. Por suerte para él, se encuentra con el obispo Myriel, un bondadoso clérigo que lo acoge en su casa. Valjean le roba pero este le perdona y le entrega unos valiosos candelabros en la esperanza de que le sirvan para cambiar de vida. Durante varios años Valjean, con nombre supuesto, vive como un exitoso hombre de negocios, hasta que su camino se cruza con el de Fantine, una mujer caída en desgracia y con una hija. No será tan fácil vivir una nueva vida cuando tras sus pasos está el incansable inspector Javert...
Esta obra ha formado parte de mis eternos pendientes durante años. No terminaba de animarme con ella. Mirar su grosor me desalentaba, para que voy a mentir... Pero en una de mis últimas visitas a la biblioteca, el libro parecía llamarme. Iba buscando otra novela pero fue ver ésta y en esta ocasión no pude resistirme a llevármela.

Y me ha sorprendido totalmente. Me he enganchado a esta historia de tal forma que no podía soltarla. Una historia marcada por la preocupación del autor por los miserables, por las injusticias sociales y el padecimiento de los débiles. Una historia marcada por la tragedia, desde el principio hasta el final.

El eje central de esta novela es su protagonista, Jean Valjean, cuya fuerte voluntad logra imponerse siempre sobre el mal y la injusticia. Un personaje extraordinariamente bien definido, bien descrito, como todos los personajes que aparecen en el libro. Sí, son personajes planos. Pero cuidadosamente perfilados, cumpliendo perfectamente el  papel que el autor les ha hecho desempeñar. Trágicos en su inmensa mayoría. Ni siquiera Javert se libra de ese destino trágico. Implacable, severo, su única meta en la vida es hacer cumplir la justicia. O lo que él cree que es la justicia. Porque al final se da cuenta de que ha basado toda su vida en unos principios que creía correctos. Pero... ¿lo son? Su última decisión, ¿viene marcada por haberse dado cuenta de que toda su vida ha sido un error?, ¿o es fruto de haber roto con esos principios que, tan rígidamente,  han marcado su vida?



Asombroso me ha parecido el modo en que Víctor Hugo ha logrado plasmar la conducta moral de cada personaje, los dilemas a los que se enfrentan cada uno antes de tomar las decisiones que toman. Siempre teniendo que elegir entre el deseo y el deber.

Sí, no lo voy a negar. Es una novela folletinesca, paternalista, como he leído por algún sitio, exageradamente sentimental y trágica... Pero me ha resultado imposible despegarme de sus páginas hasta llegar al final. Enorme el talento de Víctor Hugo.