El retrato de casada
Maggie O`Farrell
Traducción de Concha Cardeñoso
Libros del Asteroide, 2023
Florencia, mediados del siglo XVI. Lucrezia, tercera hija del gran duque Cosimo de’ Medici, es una niña callada y perspicaz, con un singular talento para el dibujo, que disfruta de su discreto y tranquilo lugar en el palazzo. Pero cuando muere su hermana Maria, justo antes de casarse con Alfonso d’Este, primogénito del duque de Ferrara, Lucrezia se convierte inesperadamente en el centro de atención: el duque se apresura a pedir su mano, y su padre a aceptarla. Poco después, con solo quince años, se traslada a la corte de Ferrara, donde es recibida con recelo. Su marido, doce años mayor, es un enigma: ¿es en realidad el hombre sensible y comprensivo que le pareció al principio o un déspota implacable al que todos temen? Lo único que está claro es lo que se espera de ella: que proporcione cuanto antes un heredero que asegure la continuidad del título.
Me estreno con la autora y desde luego pienso repetir. Es de esas novelas que he disfrutado más por cómo lo cuenta que por lo qué cuenta. Porque la historia ya la conocemos. Sabemos cómo va a acabar. Y es una historia corta, debido a la vida tan breve de la protagonista. Pero la autora la rellena. Y de una manera tan exquisita, tan elegante, tan evocadora, que me ha resultado imposible dejar de leer. Reconozco que tiene momentos algo tediosos, porque la historia parece no avanzar. Pero es que como ya he dicho, poco hay que contar. Pero es una absoluta delicia la prosa de Maggie O’Farrell. Es el principal reclamo de esta novela. Con una historia más potente, esta autora tiene que ser una auténtica maravilla. Y mis felicitaciones a la traductora, Concha Cardeñoso, quien realiza un trabajo impecable.
Todo en vano
Walter Kempowski
Traducción de Carlos Fortes
Libros del Asteroide, 2020
Prusia Oriental, enero de 1945. Ha comenzado el éxodo de los alemanes que huyen ante el avance del Ejército Rojo hacia el oeste. En su camino, varios de ellos encontrarán refugio en Georgenhof, la privilegiada hacienda donde Katharina von Globig vive, en ausencia de su marido, con su hijo Peter y una tía lejana que ejerce de ama de llaves metomentodo. Por la casa desfilarán personas de los más variopintos orígenes: una violinista nazi, un economista, un aristócrata báltico o incluso un prófugo judío; cada uno de los testimonios de estos visitantes revelan un punto de vista distinto sobre la guerra, el nazismo, el enemigo o el porvenir. En la hacienda resuenan así las opiniones de los alemanes comunes sobre su propia historia mientras la tragedia se va cerniendo sobre la familia.
¿Qué me ha gustado de esta novela? Varias cosas, entre ellas que me ha contado una historia sobre la II Guerra Mundial que no había leído antes. La guerra está terminando. El Ejército Rojo avanza sin encontrar obstáculos en su camino y los alemanes se ven obligados a huir. Y algunos de ellos encontrarán un refugio para descansar unos días en la mansión Georgenhof, donde viven los Globig.
Destacable son también sus personajes. Están todos muy bien caracterizados, tanto la familia como cada uno de los personajes que van pasando por esa casa, cada uno dando su visión de la guerra, de cómo la están viviendo, de lo que está pasando. Para los Globig la guerra ha sido, hasta ese momento algo lejano. Pero ahora se va acercando. De verdad, los personajes son todo un acierto. No hay buenos ni malos. Son solo personas que les ha tocado vivir uno de los momentos más duros de la historia. Hasta ahora no habían vivido en peligro. Pero ahora tienen la suerte en contra. ¿Qué harán? ¿Ayudar a todo el mundo como están haciendo sean quienes sean? ¿O les podrá la presión social y rechazarán a los que se consideran enemigos? Ellos vivían ajeno a todo y hasta ese momento no habían tenido que tomar grandes decisiones. Pero ahora les llega su turno.
Y hay momentos bastante dramáticos, que me sorprendieron y me impactaron bastante.
¿Qué es lo que no me ha gustado? El tono frío con el que el autor lo cuenta todo. Me ha gustado la historia pero no he logrado meterme de lleno en ella ni simpatizar con ninguno de sus personajes. Y a pesar de esto, la he disfrutado.

