El fin de la infancia (Childhood´s End)Arthur C. ClarkeTraductor: Luís DoménechEd. Minotauro, 2000 (1954)Es un libro tan ameno, desde el punto de vista de la narrativa pura, como cualquier otra novela común contemporánea. Esta obra tiene como tema la futura evolución del hombre. Una raza extraña llega a la Tierra y trae consigo paz, prosperidad..., y la inesperada tragedia de la perfección.
"Hemos estudiado muchas veces el proceso que se nos ordenó vigilar, esperando poder huir un día de nuestras propias limitaciones. Pero sólo hemos percibido lineamientos de la verdad. Nos llamasteis los superseñores ignorando la ironía del título. Digamos que sobre nosotros hay una supermente que nos utiliza como el alfarero utiliza su rueda.Y vuestra raza es, la arcilla modelada por esa rueda."
No es la ciencia ficción un género al que me haya acercado mucho. No es un género por el que sienta especial atracción, no sé por qué. Pero cuando Babel propuso en su blog convertir septiembre en el Mes Extraterrestre, me entraron ganas de probar. Que además tenía algunos autores apuntados en la memoria desde hace años. Así que busqué en la biblioteca para ver qué había y me llevé a mi casita el libro que más me atrajo de todos, El fin de la infancia de Arthur C. Clarke.
Y me ha gustado. No voy a decir que sea una obra que te atrapa y no puedas soltar, porque al menos en mi caso, no lo ha sido. Es una obra para degustar lentamente, que cuando terminas te hace pensar, reflexionar. Se queda su historia y, sobre todo, su final en la cabeza durante un tiempo.
No hay un protagonista principal en el libro. Son muchos los personajes humanos que aparecen en sus páginas, todos ellos en distintos años. Y al ser tantos no se detiene el autor a la hora de perfilarlos. No está entre sus prioridades. Lo que pretende más bien es plasmar cómo la sociedad reacciona ante su primer contacto con los extraterrestres y cómo es la relación que surge después.
Los extraterrestres llegan. Y su objetivo no es, en ningún momento, conquistar. Sólo cuidan de nosotros, nos vigilan, esperan, aguardan... ¿Qué? No lo sabremos hasta llegar al final. Pero su mera presencia ya va a romper muchos de nuestros esquemas. Y evidentemente, con lo primero que va a acabar es con la religión.
- Usted sabe por qué Wainwright y los hombres como él me tienen miedo, ¿no es así? - preguntó Karellen. Hablaba ahora con una voz apagada, como un órgano que deja caer sus notas desde la alta nave de una catedral - Hay seres como él en todas las religiones del universo. Saben muy bien que nosotros representamos la razón y la ciencia, y por más que crean en sus doctrinas, temen que echemos abajo sus dioses. No necesariamente mediante un acto de violencia, sino de un modo más sutil. La ciencia puede terminar con la religión no sólo destruyendo sus altares, sino también ignorándolas. Nadie ha demostrado, me parece, la no existencia de Zeus o de Thor, y sin embargo tienen pocos seguidores ahora. Los Wainwrights temen, también, que nosotros conozcamos el verdadero origen de sus religiones. ¿Cuánto tiempo, se preguntan, llevan observando a la humanidad? ¿Habremos visto a Mahoma en el momento en que iniciaba su hégira o a Moisés cuando entregaba las tablas de la ley a los judíos? ¿No conoceremos la falsedad de las historias en que ellos creen?
- ¿Y la conocen ustedes? - murmuró Stormgren, casi para sí mismo.
- Ese, Rikki, es el miedo que los domina, aunque nunca lo admitirán abiertamente.
Créame, no nos causa ningún placer destruir la fe de los hombres, pero todas las religiones del mundo no pueden ser verdaderas, y ellos lo saben. Tarde o temprano, el hombre tendrá que admitir la verdad; pero ese tiempo no ha llegado aún.
Desde la llegada de los superseñores la paz se instaura en todo el mundo. No persiguen la violencia, no persiguen el poder. Ellos llegan, toman el control. Acaban con las guerras, con el hambre, con la pobreza en todos los rincones de la tierra. Y a partir de ese momento solo vigilan, controlan, para que nadie rompa con este orden que ellos han impuesto. Cuando alguien se rebella, ellos pronto controlan de nuevo la situación. Ellos ofrecen al hombre un mundo perfecto. Sólo lo privan de la libertad de elegir, de cometer errores, de equivocarse... ¿De verdad nos encontramos ante un mundo perfecto?
Una generación más tarde, los hombres ya se han acostumbrado a convivir con los superseñores. Estos ya se atreven a mostrarse ante los hombres. Ya saben que no les van a causar miedo. Su apariencia es uno de los grandes aciertos del libro. Pero aún tiene que pasar más tiempo para saber por qué los superseñores han llegado a nuestro planeta. Por qué nos cuidan, por qué nos vigilan... El ser humano está evolucionando. Y va a llegar a su última fase. Y sólo un hombre, solo un superviviente será testigo del fin de la infancia. Un final con muchos significados. Un final triste, nostálgico, sereno. El mejor final para esta gran historia.
Volveré a leer ciencia ficción...
